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En vivo desde el Caribe Sudamericano

Escribe: Alcione2
Nuevamente viviendo el privilegio de estar sumergido en un mundo distinto, con tantos elementos y situaciones que dicen tanto de tantos, con miles de cosas para ver, con el esfuerzo agradable de vivir interpretando en vivo acontecimientos inesperados, paisajes extraños, ciudades irrepetibles; con el contraste tan agudo entre la sensación de extrañeza y la de pertenencia que sólo se puede alcanzar viajando.

 

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Los piratas del Caribe y el Libertador

Caracas, Venezuela — viernes, 27 de enero de 2012

A pesar del ambiente de inseguridad, me he divertido como cochino con tantas cosas, salvo los abusos y la inseguridad, todo lo demás ha sido fructífero. Parecen haber transcurrido más de una semana.
Algunas situaciones relacionadas con la violencia e inseguridad pasan hasta por ser divertidas. Aquí también venden minutos llamando desde un celular, pero el celular está firmemente amarrado con una cadena a una silla o a otro tipo de columna. Otras cosas son un verdadero peligro, como la reconstrucción del Panteón Nacional, donde los que cuidan el espacio andan armados con fusiles; había uno que estaba jugando con su fusil y al acercarme tenía que ir por un lugar hacia donde no apuntara con su mirilla, no vaya a ser que se le escape un tiro. El edificio del Palacio Miraflores, que es la casa de gobierno de este país, está fuertemente militarizado dos cuadras a la redonda; los pobres comerciantes deben atender desde atrás de un cerco de fierro a partir de las cuatro o cinco de la tarde, en casi todas partes, incluyendo a una cuadra del Palacio de Miraflores, y eso que por ahí está lleno de policías y militares. He visto un lanzazo y un asalto.
Tratando de buscar la repuesta al comportamiento policial de la que les contaba en el correo anterior, pregunté a varias personas de los dos lados en los que se ha dado en dividirse este país, a favor y en contra del gobierno, y todos coinciden en que es casi un asunto cultural que viene desde hace muchísimos años. Yo pensé en un comienzo en que era responsabilidad del presidente Chávez, aunque él también debe tener algo de culpa porque parece que no se ha avanzado mucho en esta materia y ya lleva 13 años en el gobierno. De todas formas, la cosa se complica porque aquí los policías responden a los gobernadores estatales.
Lo que me pasó en la la Avenida Francisco de Miranda, que es la calle principal de los barrios de clase alta, está muy relacionado con la inseguridad y a la violencia que se vive en Caracas: entré a comprar una bebida a una farmacia y el cajero me pidió la cédula, pero al decirle que era extranjero, me pidió el pasaporte. Al salir, otro funcionario está sellando la boleta de compra. Hay un notorio clima de inseguridad. Te piden la cédula o el pasaporte en un montón de partes.
En esa avenida se pueden encontrar las tiendas y negocios orientados a la clase más pudiente de Venezuela, y hay muchos edificios que llaman bastante la atención. Algunos de los tiranos que han gobernado Venezuela estaban aquejados de vanidad y tenían la fiebre de la construcción, y si a eso le sumamos la fiebre aún más intensa que genera el dinero del petróleo, entonces tenemos a una Caracas llena de grandes construcciones.
En una parte se encuentran juntos tres llamativos, enormes y ultraposmodernos edificios. El de al medio  es de Telefónica, la empresa española, que tiene montones de oficinas donde trabajan cientos de personas que sólo piensan en cómo disminuir las ganancias de la empresa y aumentar el bienestar de sus clientes; el de la izquierda es de Hewlett Packard, que seguramente fabrica muchísimos productos aquí en Venezuela y por eso necesita tantas oficinas y el de la derecha es la Torre de Cristal, un cuadrado con un gran espacio vacío al medio, un nefasto edificio donde se reunieron los militares que quisieron hacer el golpe contra Chávez en el 2002, y, a las 11 de la mañana de ese día, en un mensaje grabado que sabían que se iba a transmitir después, anunciaron que en las protestas callejeras habían ya 6 muertos, cuando en realidad los muertos comenzaron a caer unas horas después; algunos dicen que los militares sabían que se iba a asesinar a algunos manifestantes contrarios a Chávez sólo para culpar al presidente de esas víctimas y justificar así el golpe de estado que tenían preparado; otros dicen que tenían poderes adivinatorios y por eso supieron lo que iba a pasar.
Unas cuadras más adelante había una manifestación “pacífica” pero llena de prepotencia; los manifestantes pedían el fin de los secuestros y de la violencia armada, gritando “no a la violencia!”, pero gritándoselo con odio a quines ponían mala cara por el corte de tránsito o el ruido, y hasta provocando a quines fueran sospechosos de ser partidarios del gobierno, sospechosos por su tono de piel o forma de vestir, mientras los autos pasaban con cuidado por al lado sin pena ni gloria y las camionetas 4x4 y los autos de lujo o los mas caros apoyaban la manifestación haciendo sonar sus bocinas.
Fui a la Plaza Altamira, que también queda en esa zona, porque es un lugar agradable, de hecho fui en la noche primero y después en el día, está todo dentro de ese largo paseo que es para los turistas la Avenida Francisco Miranda; de paso buscaba algo, algún vestigio de uno de los hechos más dolorosos en la historia de este país. La Plaza Altamira (también llamada Plaza Francia),
fue el centro del Paro Petrolero de fines del 2002 y comienzos del 2003, que para mí es todo un acontecimiento sociológico; en esos meses aquí se reunieron militares golpistas junto a opositores a Chávez, llamando a paralizar el país hasta que Chávez renuncie; durante unas semanas lograron desabastecer de petróleo el país y cortaron varias rutas, de esa forma no se podían transportar alimentos. Fue un intento de hacer sufrir el hambre a la población, tal como lo hacían los piratas cuando querían conquistar una ciudad; en este caso la idea de los piratas era que la población se pusiera en contra de Chávez. Hubo incendios que no se pudieron apagar por que los bomberos no tenían bencina. Hubo gente que murió por no poder ser trasladada de urgencia al hospital. La gente tenía que quemar sus muebles para poder cocinar. Los que convocaban a ese paro sabían que estaba pasando eso, y aún así seguían, día tras día, haciendo sufrir  y casi estrangulando a buena parte de la sociedad, día tras día continuaban con estas medidas injustificables, por mucho que tuvieran que reclamar. La población resistió y en las siguientes elecciones el apoyo a Chávez aumentó. Los organizadores del paro fueron condenados a muchos años de cárcel por la justicia pero se escaparon, aunque sería más correcto que los hubieran condenado al manicomio. Parece que algunos de los que apoyaron semejante barbaridad están de candidatos ahora.
¿Cómo recuerdan hoy los venezolanos ese acontecimiento?. Lo voy a averiguar, porque, para mí, debería estar mucho más allá de si te gusta o no Chávez, esa forma de protestar quitando el combustible es una forma asesina, no es una protesta. Sin olvidar las diferencias políticas,  debería ser algo que uniera a los venezolanos, contra aquellos que se equivocaron tan feo. Pero todo transcurre con tanta impunidad... este mundo parece incapaz de formar a los niños... ¿o sea que puedo hacer cualquier cosa si me molesta un gobierno?. No parece haber nada en la Plaza Altamira que lo recuerde, salvo, quizá, esta obra, que si no fue hecha para recordar el paro petrolero, sí demuestra lo que pasó en esas semanas:
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Lo que pasa con el puente Llaguno es similar; sobre la Avenida Baralt, la Policía Metropolitana, bajo la autoridad de un alcalde opositor a Chávez, abrió fuego contra partidarios del gobierno que estaban en el puente, dejando muchos muertos y heridos, pero las imágenes que mostró la televisión sólo mostró a los chavistas disparando, mientras los locutores los trataban de asesinos, porque pegaban esas imágenes con otras que mostraban a los muertos que habían caído por certeros tiros en la cabeza mucho antes, y que en realidad no habían sido abatidos por los chavistas si no por... bueno, creo que todavía no se sabe por quienes, pero debía ser gente muy preparada como para tener tanta puntería. Al final, hubo muertos, y las capacidades adivinatorias de los militares golpistas son increíbles. Sobre le puente Llaguno si hay un solemne monumento a los que cayeron ese día.
Los turistas que pasen por Caracas pueden tener el honor de visitar la casa donde nació Simón Bolívar, futuro libertador de varios países de Sudamérica, y hacerlo aunque sea para darse el gusto de entrar a un museo sin que te cobren un peso, si no que te reciban con buena cara, dándote la bienvenida, y puedan entrar y salir como si la casa fuera de todos y tal como si el acceso a la cultura fuera un derecho fundamental. Lo mismo sucede con el museo bolivariano que está al lado. Entrar y salir produce una extraña sensación a quienes vengan de países donde se cobre por todo, esa extraña sensación es la dignidad.
La casa donde nació Simón Bolívar aún está en pié y muy bien conservada. Es una típica construcción colonial de tipo aristocrático, porque Bolívar pertenecía a la capa más alta de la clase alta. Hay un oratorio de varios metros cuadrados, completamente bañado en oro. Como ejemplar de la colonia, por fuera la casa tiene los típicos ventanales en la vereda, es cuadrada y tiene los patios interiores, como en la España de aquellos años y como en la época romana miles de años atrás. Aquí nació y se crió el Libertador, aquí pasó buena parte de su infancia, jugó con sus hermanitos, desesperó a quienes intentaron educarlo,  amó a su inmensa esclava Hipólita, que fue casi como una madre para él, ya que quedó huérfano de padre a los 3 y de madre a los 9. Los tíos se lo pelearon y lo trataron como un objeto porque querían administrar su herencia. Quizá esto ayudó a que fuera “un poquitín” rebelde.
Dentro de la casa no hay muchas pertenencias de él, aparte de los roperos, los sillones y las camas, pero pareciera que los terremotos y el tiempo no hubieran pasado por aquí. Están los hermosos patios interiores, el único espacio donde simoncito podía sentirse a sus anchas, y se encuentran pintados a la perfección; los muebles, las camas, todo fue ordenado con devoción en aquél ambiente casi sagrado donde se encubaba la independencia de Sudamérica.
En el edificio de al lado se encuentra el Museo Bolivariano, otra casona colonial. Allí sí se encuentran distintos tipos de pertenencias del Libertador, de uso personal y cotidiano, como su hamaca, su vajilla, su ropa y algunas armas. Hay ejemplares de los libros que leía e imágenes de sus maestros. Simón pasaba de un educador a otro por que ninguno podía aguantar al niño mucho tiempo. Solo el pedagogo Simón Rodríguez logró causarle impresión despertando en Bolívar el interés por el mundo.
También hay muchos objetos que demuestran que durante mucho tiempo Bolívar no abandonó el estilo aristocrático propio de la familia en la que había nacido, como los botones ricamente ornados, ropa bordada con hilos de plata y de oro,  y una plegadera para abrir cartas y una lapicera, ambas elaboradas en oro. Todo traído de sus viajes a España y Europa que hizo en su adolescencia y primera juventud. Pareciera que Bolívar casi se nos pierde en medio del vicio desesperante del lujo. Estando en España, por sus contactos conoció la vida cortesana; llegó a conocer al príncipe Fernando, futuro rey Fernando VII, que en el futuro sería su gran enemigo. Le disgustó la personalidad del príncipe y en un partido de juego de pelota le tiró un pelotazo en la cara probablemente a propósito, que el príncipe respondió con enfado y terminaron agarrándose a golpes. La Corte del Rey estaba llena de glotones, todos allí llevaban una vida llena de derroche y despropósitos. Y se esperaba que Simón fuera como ellos; sin embargo, al futuro Libertador la Corte, su derroche y la gula le disgustaron muchísimo, y comprendió allí la infinita injusticia que significa el hecho de que pueblos enteros se sacrifiquen para darles esa vida tan cómoda y derrochadora a unos pocos; es verdad, se trajo algunas cositas, como la lapicera aquella, pero la asquerosa Corte del Rey logró lo que ningún familiar o educador había logrado: que Simón se pusiera a estudiar por su propia voluntad. Al ver en la Corte tanto disparate, se aisló del mundo durante meses y se salvó para una vida útil.
La Plaza que hoy lleva su nombre, es el centro de la vida civil venezolana. Un parlante transmite en forma permanente diversos mensajes revolucionarios, pues se ha instalado allí, en plena vereda, oficinas que inscriben a los abuelos para que por primera vez reciban una pensión, una parte ínfima de lo que produjeron durante sus vidas. Lamentablemente, así se alimenta la inflación; es un poco largo de explicar y un poco difícil de creer, pero por este tipo de medidas, que están llenas de justicia, es que aumentan tanto los precios aquí en Venezuela.
En la plaza, las palomas mendigan el pan, a los niños no parece importarles el qué dirán, los turistas se distraen, las parejas discuten, y los amigos se ríen de la vida, como en casi todas las plazas del mundo; pero aquí los opositores a Chávez discuten a viva voz con sus amigos o conocidos, un tipo regala diarios, en una esquina se defiende el petróleo y por lo tanto el futuro individual y colectivo de todos los ahí presentes: bienvenidos a una sociedad más plena. Se ha despertado el lado social de la persona venezolana, y todas las fuerzas que no lo aceptan luchan por que esta Plaza vuelva a ser lo que fue en épocas casi inútiles.
La Catedral observa todo con la majestuosidad que le da su simpleza. No es la primera vez que ve a los venezolanos con ganas de cambiar su destino. Casi no parece Catedral, si no más bien una iglesia de barrio, propia de la colonia pobre que era Venezuela durante el dominio español. Además, está casi todo el tiempo cerrada y no vagan turistas alrededor. En su interior se encuentra la tumba de María Rodríguez, esposa y primer amor de Bolívar. Habían pasado juntos ocho meses después de casarse, vivían en la hacienda del Libertador, en una vida idílica dedicada a los trabajos de la agricultura. Pero el clima tropical, el terror de los pieles blancas, terminó minando la salud de María y provocándole la muerte. Bolívar casi se muere de dolor. Pasó semanas vagando de un lado para otro, estuvo a punto de volverse loco. Un amigo le recomendó que viajara y así se volvió a salvar para una vida aún más útil que la agricultura. 
Al frente está el viejo Cabildo, otro de los edificios que tenían tanta importancia durante el dominio español. También es más sencillo que muchos otros del continente, adecuado a lo que era esta plaza. En la Casa de Bolívar hay unos grandes cuadros, del tamaño de media pared, que muestran algunas de las escenas más famosas ocurridas en esta zona. El Jueves Santo de 1810, 19 de Abril, terminaba la cesión en este Cabildo y el gobernador español iba a cruzar la plaza para ir a la Catedral a oír la misa. Unos ciudadanos se le acercaron y le exigieron que formara un gobierno con venezolanos, pero él no les dio importancia y siguió caminando. Cuando ya había subido las escaleras de la Catedral, otro patriota lo tomó fuertemente del brazo y le exigió a los gritos que formara un gobierno local; el Gobernador español miró a sus soldados y se dio cuenta de que no lo iban a defender. Volvió al cabildo para analizar la situación, pero le pidieron la renuncia. Así empezaba la historia de la independencia de medio continente.
También se pueden ver otras pinturas sobre los acontecimientos un poco especiales que ocurrieron en esta plaza, se puede decir que forman un todo junto con la Casa del Libertador, en este par de cuadras sucedió casi todo lo fundamental. Por ejemplo, la Catedral en realidad ha tenido que ser restaurada por uno de esos acontecimientos famosos entre los caraqueños, el gran terremoto de 1812. También ocurrió un Jueves Santo, para mayor coincidencia. Venezuela ya había firmado su independencia, dispuesta a pelear contra los realistas españoles asta las últimas consecuencias. Como era Jueves Santo, se encontraban en la misa que se ofrecía dentro de esta Catedral todos los ciudadanos más importantes de la nueva nación, quizá también Simón Bolívar; fue el peor terremoto de la historia de este país; la gente dentro de la catedral descarnó a sus semejantes con tal de alcanzar la puerta y salvarse; los que no murieron aplastados murieron en el incendio que los velones de la misa provocaron. Fue un terremoto muy particular: ocurrió en el centro del país, es decir, sólo afectó a las zonas del país que habían apoyado a los patriotas que querían la independencia; aquellas regiones que se mantuvieron fieles al Rey de España no sufrieron daños. Así, hubo batallones de venezolanos patriotas a los que literalmente se los tragó la tierra, mientras que las fuerzas españolas no sufrieron ni un rasguño. Los sacerdotes decían “Dios castiga a los rebeldes”, pero Dios dejó vivo a Simón Bolívar, que se salvó de “milagro” de morir aplastado en la Catedral o en su casa. Al lado de su vivienda, han colocado ahora una pared inmensa grabada con grandes letras una frase que Bolívar pronunció minutos después de ese acontecimiento, frase que puede verse en muchos lugares del país.
En Venezuela cualquiera puede darse cuenta de esa situación distinta que es para el turista escuchar con cierta frecuencia discusiones sobre política. La razón es que en realidad no están discutiendo de “política”, si no que es algo mucho más amplio. Discuten sobre la vida que llevarán en el futuro, nada menos, y por eso discuten con pasión y energía, y en realidad, es en el mundo del absurdo donde eso no es común escucharlo. Allí donde mandan el dinero y la ambición, el resto tiene que quedarse callado para que la cosa funcione.
No he visto que esas discusiones pasen a mayores, quizá porque se hacen entre amigos o conocidos... uno camina y de pronto escucha “¡a ti Chávez no te regaló ni los pantalones!”, o “¿¡De vacaciones y no te las pagan!? ¡Ésa es la empresa privada!”... o “¡Imperio!, ¡Imperio!, seguro que el imperio no hace las cosas!” Hay algunas que son francamente divertidas, pero incluyen insultos...Puede que sí existan agresiones por ahí, pero no está generalizado.
Así están las cosas. La Historia redactada por la Universidad de Cambridge es quizá la historia que más respeto, y no sólo por su fama. Según la Cambridge, este país tiene una historia terrible, casi inconcebiblemente terrible. Con todo respeto, pero una cosa es ser pobre donde casi nunca ves a un rico, como en Bolivia, y otra cosa es ser pobre en medio de una danza de millones, y que para colmo no haya una reforma en marcha. Según The World Factbook, que es un libro producido por la CIA, es decir, por los enemigos de Chávez, en 1998, antes de que asumiera él como presidente, en Venezuela un 85 por ciento de la población no alcanzaba a comprar los alimentos de una canasta básica. Es una cifra abrumadora, casi inconcebible, porque ¿alguien se puede imaginar un país donde el 85 por ciento de la población esté marginada, y no alcance a satisfacer ni siquiera esa necesidad tan básica? Claro, comían lo suficiente como para poder moverse, incluso rápidamente cuando había que obedecer órdenes de otros, pero ya se imaginan la vida que llevaban. Claro, no salían desnudos a la calle, andaban vestidos. Se divertían, porque no se necesita mucho dinero para divertirse, y sobre todo porque no podían vivir sin diversión. Y según la Cepal, toda esa miseria y pobreza ha ido disminuyendo rápidamente, aunque siempre se puede pedir más. Con todas las dificultades y las críticas fundamentales que se le pueda hacer al gobierno chavista, parece que el dinero del petróleo ya no se usa solamente para construir torres y edificios insolentes y desvergonzados.

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Últimos comentarios

Pulvett dice:
Maravilla maravilla maravilla de relato.. se me hizo imposible dejar pasar por alto incluso un punto... además me asombra que conozcas de politica e historia de Venezuela más que la gran mayoría de los venezolanos.. muy cierto que hablar Oficialismo-Oposición es un tema apasionante hasta entre los más jóvenes...la manera en la que terminas en relación al 85% de la pobreza en 1998 ciertisima... en el `98. Hoy en día la gente abusa de todo, el venezolano típico malgasta dinero como no tienes idea... excelentísimo capítulo, por cierto te Recomiendo el Documental Claves de Una Masacre trata acerca del 11-Abril... ciertísimo y fue horrible el paro petrolero que duró todo Diciembre 2002 y Enero del 2003, pero el venezolano igual se las ingenió para disfrutar en familia esas navidades y sentir al máximo el amor por la vida (fue reir en todos los sentidos en un triste episodio de nuestra historia) ....y si, tristemente si hay un candidato que fue uno de los líderes en el episodio que desgarró hasta las entrañas nuestra nación, Capriles Radonsky que a pesar del daño cruel y salvaje que hizo se ha ganado el cariño de muchos venezolanos... al parecer sólo tienes buen conociemiento de lo ocurrido esos años en Caracas... Maracaibo también tiene su historia de ese día y las otras ciudades importantes de Venezuela también guardan secretos que muy pocos conocen.... para terminar el comentario ¿cuál es la realidad?, ¿en quién confiamos?, ¡tenemos un presidente que en cierto modo influye de manera positiva o negativa en otros países del continente! él fue secuestrado por soldados norteamericanos con la ayuda de el Alto Mando Militar Venezolano el 11 de Abril y llevado a la Isla La Orchila.. regresó triunfal el 13 de Abril... ¿qué habrá pasado?, ¿por qué regreso como si nada?, ¿qué sucedió en La Orchila si sus más récimos enemigos que lo querían borrado del mapa, lo devolvieron a su pueblo?.... hay muchas interrogantes, y cada día más desaparecen más respuesta..... Saludos amigo.... excelente relato...
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Alcione2 dice:
Gracias por los comentarios Pulvett.
Lo que pasa es que soy profesor de historia. Y sí, después me pude dar cuenta del rechazo que provocó el paro petrolero, en parte le ha permitido seguir ganando elecciones a Chávez.
ojalá algún día conozcan toda la verdad, la mayoría de las veces con el tiempo sale todo a la luz.
Saludos...

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