CARACAS!! cronicas y curiosidades de mi ciudad natal

Escribe: adelphos
Creo que cada uno de nosotros, que siempre tenemos esa necesidad de conocer el mundo que nos rodea,debemos ante todo conocer donde vivimos,donde nacimos y de esta forma poder apreciar nuestras ciudades que a pesar del dia dia estan alli las que nos dan cobijo, para entenderlas un poco,conocerlas mas y compartirlas con otros pero con ojos de turista

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1 3

Las Esquinas de Caracas

Caracas, Venezuela — sábado, 29 de noviembre de 2008

 

ESQUINAS DE CARACAS

Los nombres de las esquinas de Caracas son casi siempre un compendio de su historia. Sirven para mantener vivas algunas tradiciones históricas y al mismo tiempo ofrecer ciertos indicios acerca de las costumbres de las personas. Cada nombre está ligado a una historia, algunas veces humorísticas, otras tristes o históricas, todas ligadas al pasado de la ciudad. Caracas es, tal vez, la única ciudad en el mundo donde cada esquina tiene un nombre, y que sólo un nativo, o un residente de muchos años, podría nombrarlos en su orden correcto.

Los nombres de las esquinas de Caracas tienen también sus aduladores y sus detractores. Unos consideran estos nombres expresión de la historia popular, del carácter y espíritu de la ciudad. Nombres inseparables de su arquitectura. Otros creen que son rémora, testimonio de atraso, sinónimo de ridículo ante propios y extraños. Algunos de esos nombres tienen una comicidad que rompe con la cotidianidad de la ciudad. Unos aparecen resplandecidos por cierto halo de misterio. Otros tienen olor de vida picaresca. Todo en su conjunto despide lírico destello. Poesía, novela, historia. La vida de la ciudad deja impresa sus huellas en esos nombres de calles, plazas y esquinas. Una vez se intentó colocarle números a estas esquinas para prescindir de tales nombres pero todas las tentativas parecieron inútiles. La tradición prevalece sobre el modernismo              

ESQUINA EL MUERTO


Hay una esquina llamada El Muerto, que debería estar asociada a algún desastre. Sin embargo, no es tan siniestra como se podría esperar. Durante la llamada guerra de los cinco entre los centrales y los federales, ocurrían batallas en las calles de Caracas. Sin embargo, las personas que no estaban involucradas cerraban las puertas de sus casas y no salían por ningún motivo, por lo que la mayoría de los heridos morían por falta de atención. Luego, cuando terminaban las batallas, pasaban un grupo de camilleros en unos carruajes a caballo para recoger los cadáveres para darle su santa sepultura. Una vez mientras se recogía a un cuerpo tirado en el suelo en esta esquina y cuando se disponían a cumplir con su triste deber, de repente se levantó el cadáver y con una voz temblorosa les dijo: " no me lleven a la tumba, que todavía estoy vivo". Los camilleros lo dejaron caer y huyeron despavoridos.
Este hecho fue considerado como una obra del diablo y el cuento fue recorriendo la ciudad de boca en boca. Los vecinos del lugar solían detenerse para indicar a los visitantes diciéndoles: " esta es la esquina donde se levantó el muerto", y poco a poco la esquina comenzó a ser conocida por su nombre actual: La esquina El Muerto.

Aquellas personas que deseen conocer el lugar de esta resurrección, puede bajar en dirección sur por la Avenida Fuerzas Armadas hasta llegar a la esquina los Isleños. Allí se encuentra la iglesia San Agustín, doble una cuadra a la derecha y habrá llegado.   

ESQUINA EL CHORRO

En la Plaza El Venezolano se encuentra la Casa Natal del Libertador y el Museo Bolivariano. Cuando le damos la vuelta a la plaza nos encontramos que se encuentra rodeada por las siguientes esquinas: La esquina de San Jacinto, Traposos, Doctor Paúl y El Chorro. La primera tomó su nombre de los monjes de esta orden que establecieron su monasterio donde se encuentra hoy el edificio del Banco de Comercio. La segunda esquina, la de Traposos, debe su nombre al hecho de que cerca de allí se encontraba una casa que era considerada como santuario para aquellos perseguidos por la policía, generalmente personas pobre y harapientas y la tercer esquina lleva el nombre de un doctor que vivió hace años en ese mismo lugar.

La cuarta esquina, El Chorro se cuenta una anécdota muy curiosa:

Durante la guerra de la independencia, había dos hermanos llamados Agustín y Juan Pérez. Estos hermanos eran originarios de las islas Canarias, quienes vivían en una casa situada en esa esquina. Ellos preparaban y vendían una bebida llamada "guarapo" (hecha con azúcar morena, agua limón o algún otro sabor), y tenían la fama de ser los mejores "guaraperos de la ciudad". Es más los pobladores caraqueños los recordaban como "los reyes del guarapo".(guarapo=bebida)

Para evitar el desgaste de la puerta del establecimiento debido a su gran clientela, Agustín Pérez diseño un sistema para despachar las bebidas desde el interior de la casa, sin necesidad de que entraran los clientes. Estaba formada por una serie de grifos en la parte exterior y ranuras para introducir las monedas. Cuando el cliente metía el dinero, Agustín accionaba de una cadena, lo que permitía la salida de un chorro del guarapo seleccionado. Paríamos decir que esta fue la primera maquina de venta automática en Caracas. De esta manera esta esquina tomo su nombre: De un Chorro de guarapo.   

LAS ÁNIMAS

Esta esquina tiene una particular anécdota de la cual deriva su nombre. Aunque es difícil de concebir en la actualidad, la Caracas de antaño era una ciudad sin alumbrado en las calles.
Las únicas luces eran las que iluminaban la imagen del santo patrón de la familia, situado en lo alto de la puerta de cada casa; generalmente eran luces pequeñas, del tamaño de una vela.
La gente era tan supersticiosa como religiosa, y se decía que cuando alguien estaba agonizando se podía escuchar el canto fúnebre de los espíritus mientras esperaban la próxima partida de aquella alma.
Así que, naturalmente, un grupo de jóvenes, decidieron averiguar acerca de los cantos misteriosos que se oían en esa esquina. Los jóvenes se quedaron a pasar la noche en la oscura esquina y efectivamente, el canto comenzó: entonces varias figuras se materializaron en medio de la oscuridad envueltas en sábanas tan blancas como la nieve y lentamente desaparecieron de nuevo. "¡él espíritu de las almas en pena!!!" Sin duda alguna los jóvenes huyeron rápidamente y así quedó el nombre: Las Animas. Se creyó después que las "supuestas ánimas" eran un grupo de mujeres haciendo penitencia.          


ESQUINA ANGELITOS

En esta esquina, la imaginación del pueblo consolidó ese nombre que parecía ser de mucho antes de la anécdota. Dicen los pobladores de la ciudad, que el presidente Páez en sus ejercicios de patriota, cortejaba una mujer ajena en aquel lugar. Para no ser sorprendido in fraganti en actos alevosos de machismo que le podrían acarrear enfrentamientos, en esa misma esquina que sigue teniendo aquel nombre, colocó un grupo de guardias, bien armados, cuya misión era impedir la llegada de "chaperones" o visitantes no deseados. Aquellos "angelitos" apostados en plena calle trascendieron a la historia de la ciudad sirviendo de epónimos de esa esquina    


Publicado
Modificado
Leído 30841 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1 3
 
 


 

Capítulos de este diario