Diarios de viaje > Caracas, América del Sur

De el DF. (México) a Caracas (Venezuela)

Escribe: santiago-viaje09
En avión por TACA, que era el más barato, muy tranquilo y muy bien atendido; con una escala en SJ de Costa Rica y al llegar a Caracas todo muy lindo pero hay que esperar algo más de una hora para hacer migración y luego todo bien. Una vez que rescatamos el equipaje fuimos hasta Información Turística donde más allá de atendernos bien no tenían respuestas para nuestra pregunta sobre si hay camino desde Ven. a alguna de las Guyanas... así que arrancamos en taxi hacia la Terminal de...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1
 

a buscar la camioneta

Caracas, Venezuela — sábado, 11 de julio de 2009

...conocimos a Wilson, un morocho regordete, simpático, taxista digno de un personaje de Spilberg, que nos termina llevando hasta la estación  de Caracas. Apenas nos sentamos empezamos una amable conversación y la cuestión es que cuando tenemos que tomar la autopista hacia la terminal como había mucho tráfico porque era la hora de la salida de las playas, nos pregunta si teníamos problema de ir por la vieja ruta y nosotros le decimos que vaya por donde mejor le parezca. Claro con razón que por ahí no había tránsito. Comenzamos a subir por un morro donde casi al momento te dabas cuenta de entrar en otro mundo. Calle angosta de doble mano y a los costados casas de material pero muy humildes, algunos residuos desparramados y la gente que observaba el auto de reojo, otros bebiendo unas cervezas o algo que parecía les hacía bien ya que muchos reían y otros tantos observaban. Ahí William nos dijo que subieramos los vidrios para que nadie se de cuenta que eramos turistas y que nos quedemos tranquilos que el conocía a todos... a esa altura lo único que me dejaba tranquilo era estar en mi casa mirando tele, pero la realidad era que seguíamos subiendo y en las veredas o parecido,  había autos que en una época fueron  lujosos hoy casi destruídos y algunos lastimosamente andando; lo único que levantaba el ánimo cada tanto era alguna hermosa venezolana que las hay por todos lados, pero la verdad  que quería salir de allí.  En un momento se puso en marcha dentro de mi el mecanismo de la paranoia ya que un auto que iba delante parando cada una o dos cuadras al que no podíamos pasar me aluciné que estaba de acuerdo con William para robarnos, no era mucho pero teníamos las dos compus, una máquina de fotos y una filmadora que para nosotros resultaba algo muy importante. Para todo esto continuamos hasta que pasamos este auto en el que iban cuatro o cinco que cada tanto saludaban con sus manos afuera de la ventanillas a personas al lado de la ruta. Logramos pasarlos avisando con un par de bocinazos y continuamos subiendo cuando nos agarra una llovizna que hacía que en cada curva el  auto se desplaze hacia los costados, se notaba que Wilson hacía ya un tiempo que no cambiaba los neumáticos. El auto con los muchachos venía atrás. Empezamos a bajar y ahí todo se puso mucho más tranquilo luego de pasar unos altos lomos de burro y varios pozos.  La cuestión que bajo la lluvia nos deja a unos metros de la terminal, donde llegamos corriendo y mojados para conseguir un colectivito ñato, ruidoso y descangallado que nos dijo iba a tardar unas tres hs. para llegar a Valencia y de allí teníamos que tomar otro hasta Pto. Cabello. Los asientos no se reclinaban, pero por suerte caí dormido hasta que me despertaron diciendo que teníamos que cambiar de unidad, así lo hicimos y terminal de Valencia. Aquí no había más omnibus así que un taxi se ofrecio a llevarnos por 30 bolívares luego de regatear un rato.
Apenas llegamos a la entrada del pueblo nos dijo que la tarifa era hasta ahí y ahora para llevarnos hasta un hotel eran 15 más... le dijimos que sí... hizo una cuadra y media y estaba el hotel jajaja un maestro.
Nos fuimos a cenar al primer piringundin que encontramos y atacamos medio enorme pollo y una pizza, nos devoramos todo y a dormir. A la mañana arrancamos a la aduana donde nos atendieron de maravilla, un Señor llamado Amado, Hector, y el administrador general que dió paso a toda la gestión... la cuestión es que a las16,30 teníamos todo listo para retirar la camioneta hasta que fuimos a pagar a Tomcar que se había encargado de bajarla del buque hasta el galpón de ellos que está a media cuadra y la habían tenido guardada algo menos de un día por lo que nos cobraron unos 600 usd al cambio oficial o 260 usd al cambio en el mercado negro. O sea nos robaron...  si no lo pagábamos no nos liberaban la camioneta y como es privado nadie pudo hacer nada. Por suerte nos dieron como comprobante de pago un presupuesto con sello y firma así que los vamos a mandar en cana tal como se lo merecen. Así que si van a mandar un vehículo por barco... averiguen todo. Hasta pronto.

Publicado
Modificado el
Leído 291 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario