Diarios de viaje > Capilla del Monte, América del Sur
Un viaje al interior
Escribe: tadip
Una mañana desperté y decidí que por 24 horas no iba a tratar de resolver problemas, al día siguiente al despertar me di cuenta de que no tenía tantos problemas, ya que por primera vez disfrute la vida.
Capítulo 1
Un viaje al interior
Capilla del Monte, Argentina — domingo, 1 de mayo de 2011
UN VIAJE INTERIOR
1° de Mayo de 2011, feliz día trabajadores del mundo, aprovechando este día y de mi nueva vida, decidí emprender un viaje, si bien algo muy cercano a mi hogar, es algo que no había hecho en mucho años de letargo, una especie de viaje místico y espiritual.
Me levante temprano (bueno no tanto es domingo), prepare un bolso y me abrigue bien (7° de temperatura y leve viento del sur) y me tome rumbo hacia el paseo La Toma, distante 4 km, luego de abonar los $ 5 que cobran por persona comencé la caminata a la orilla del arroyo (casi seco), luego de unos 500 mts (no uso GPS) uno se encuentra con la unión de los ríos Los Alazanes y el rio de Plata.
Este segundo lleva a las ollas, huertas malas, la casita de plata y tiene su naciente detrás de cerro Uritorco.
El primero proviene del dique Los Alazanes, en el medio se encuentra una tranquera que da inicio a la Cuesta del Toro.
La cuesta del toro es un sendero angosto con una pendiente entre 10° y 20° con muchas piedras sueltas y mas complicado por la lluvia que se produjo hace 72 hs.
El ascenso se hace dificultoso por las piedras sueltas y resbalosas, tan solo se pueden escuchar los pasos entre las piedras, algunas aves escondidas entre la vegetación, el leve viento que sopla (el aire esta bastante frio) y de fondo el tranquilizante sonido del rio.
A medida que se asciende entre molles, quebrachos y espinillos, se agregan pencas y helechos, el sol desaparece entre los estrechos senderos pero la vista se hace cada vez mas majestuosa, a mitad de la cuesta se encuentra una bifurcación, hacia la derecha el camino continua sobre el rio Los Alazanes y hacia la izquierda sobre el rio de Plata, elijo la segunda opción.
Por momentos la espalda del gran Uritorco desaparece, pero en la siguiente curva vuelve a aparecer y cada vez mas cercano.
Cada vez mas alto y mas cerca del Uritorco, separados por una quebrada y un precipicio infinito, hacia el oeste todavía se divisa Capilla del Monte y el dique El Cajón (unos 20 km).
Al llegar a un punto alto se puede ver el cerro, el pueblo y el rio, junto al rio de plata a la distancia, veo 4 caminantes y un perro.
Al finalizar la cuesta en lo alto de la loma con una vista espectacular del cerro Uritorco y de Capilla del Monte, continuo unos metros y todo cambia, ahora la vista es hacia el sur, solo las sierras chicas, desde Las Gemelas hasta El Overo, y el lo profundo el rio Los Alazanes.
El camino también se transforma de las pequeñas piedras sueltas, ahora el piso lo dominan grandes rocas cortadas, la vegetación también es nueva, desaparecen los claveles del aire pegados en los quebrachos, pasan a predominar helechos y líquenes en los pequeños arbustos y en las rocas a orilla del camino.
Llevo mas de una hora de caminata, disfrutando el paisaje, decido sacarme una foto de fondo Las Gemelas, coloco el autodisparador dela máquina (10 segundos), la apoyo sobre una piedra y dispara, cuando voy a ver la imagen salió en blanco (supuse que algo había hecho mal) y volvi a intentarlo y el resultado fue el mismo, levanto la máquina y saco una nueva foto y salió sin problema, por lo que deduzco que el inconveniente no era la máquina sino la piedra en que esta apoyada.
La vegetación es cada vez mas rala, hay espinillos y pequeños arbustos, la tierra esta seca, el Uritorco esta cada vez mas lejano, el sonido del rio a desaparecido, solo acompaña el soplo del viento y el canto de las aves.
Solo naturaleza, algún saltamonte, alguna mariposa y a lo lejos el canto de alguna cigarra y de repente un cuiz cruza mi camino, que rápidamente desaparece entre los yuyos.
De pronto escucho voces, 2 mochileros que se encuentran de regreso. Hola – Hola y continuamos el viaje.
Llevo una hora y media de recorrido y cruzo una nueva loma, a partir de este punto vuelve el follaje tupido el sonido del arroyo y comienza el descenso.
Al bajar el ruido del rio es cada vez mas fuerte y el descenso cada vez mas rápido, pero luego de pensar me doy cuenta que tengo que volver y en subida ya no me resulta tan simpatico.
Al doblar junto al barranco diviso una cerca de alambre y el curso del rio, lo cual indica que estoy cerca de la tranquera, al llegar y cruzarla estoy junto al arroyo, allí decidi parar alimentarme, beber algo (Powerade) y descansar, entre las piedras, bajo los arboles y escuchando el relajante sonido del arroyo (son las 13 horas llevo mas de 2 horas de recorrido).
Continuando la marcha, un nuevo escenario, el camino es casi recto, con barro, arena y pedregullo, entre arboles y arbustos, corriendo a su lado el arroyo que cada tanto se cruzan (ups meti el pie en el agua).
El camino sube y baja, pero siempre junto al arroyo, el recorrido es mas tranquilo, ya que la mochila es mas liviana, no solo porque comi un sándwich, una fruta y tome una botella con agua, sino porque mi cabeza y mis pensamientos están mas libre, veo un arroyo sereno, apacible, con arboles añejos, quebrados pero en pie, restos de crecientes pasadas que están mas allá de mi cabeza.
Continuando este apacible trayecto llego hasta las higueras silvestres, al pasar debajo de ellas una extraña sensación surge en mi, entre las hojas amarillas y los rayos del sol que se filtran, el viento suave y la idea de que algo estaba encima mío, miraba pero nada se veía, solo sombras y sensaciones, pequeñas aves de alas negras y pecho amarillo, picoteaban los higos y volaban, mezclándose entre las hojas, era casi imperceptibles.
A partir de allí un nuevo ascenso, las aves e insectos que antes solo percibía ahora están a la vista, en el camino cruzan mariposas, langostas, abejorros y en la lomada un nuevo huésped, al igual que las higueras, no son autóctonas, las vacas.
Llego al puesto 5 (son las 13,45 horas), descanso junto al arroyo sobre una piedra, frente a una madriguera (supongo que de cuiz, muy grande para ser una serpiente, espero), en este punto se unen dos arroyos, uno de ellos, el mas pequeño corre manso entre las piedras, en lugares estancados se forman helechos y plantas acuáticas y en su rivera crecen formaciones de plumerillos.
Luego de 3 horas llego al último puesto, en este tramo aparecieron nuevos visitantes una pareja de zorzales, con su plumaje negro y pico anaranjado, hacia abajo del camino el arroyo forma pozos, ya no de unos pocos centímetros sino de un metro o mas.
Estoy a una loma del dique Los Alazanes, mi duda es continuar o no, no por una cuestión física sino porque siento que cumplí con el objetivo del viaje, ya que considero que mi meta no esta al final del camino sino en la experiencia del recorrido.
A pesar que creía que ya había cumplido decidí continuar y trepar una nueva loma (la última), al llegar arriba en el mirador, mire hacia atrás para ver el camino recorrido y sentí una satisfacción única.
100 metros mas y allí estaba el dique Los Alazanes, había conseguido dos metas, la física llegando al final del camino y la espiritual al vaciar mi copa para poder llenarla de nuevas experiencias.
En los últimos tiempos he tomados decisiones que me han abierto nuevos caminos, esta fue una de ellas.
3 horas y media me llevo el recorrido y $ 5 de la entrada al paseo, que mejor inversión, después de un service sanitario emprendo el regreso, con cansancio (si y mucho) pero con la mayor satisfacción, alegría y paz interior.
1° de Mayo de 2011, feliz día trabajadores del mundo, aprovechando este día y de mi nueva vida, decidí emprender un viaje, si bien algo muy cercano a mi hogar, es algo que no había hecho en mucho años de letargo, una especie de viaje místico y espiritual.
Me levante temprano (bueno no tanto es domingo), prepare un bolso y me abrigue bien (7° de temperatura y leve viento del sur) y me tome rumbo hacia el paseo La Toma, distante 4 km, luego de abonar los $ 5 que cobran por persona comencé la caminata a la orilla del arroyo (casi seco), luego de unos 500 mts (no uso GPS) uno se encuentra con la unión de los ríos Los Alazanes y el rio de Plata.
Este segundo lleva a las ollas, huertas malas, la casita de plata y tiene su naciente detrás de cerro Uritorco.
El primero proviene del dique Los Alazanes, en el medio se encuentra una tranquera que da inicio a la Cuesta del Toro.
La cuesta del toro es un sendero angosto con una pendiente entre 10° y 20° con muchas piedras sueltas y mas complicado por la lluvia que se produjo hace 72 hs.
El ascenso se hace dificultoso por las piedras sueltas y resbalosas, tan solo se pueden escuchar los pasos entre las piedras, algunas aves escondidas entre la vegetación, el leve viento que sopla (el aire esta bastante frio) y de fondo el tranquilizante sonido del rio.
A medida que se asciende entre molles, quebrachos y espinillos, se agregan pencas y helechos, el sol desaparece entre los estrechos senderos pero la vista se hace cada vez mas majestuosa, a mitad de la cuesta se encuentra una bifurcación, hacia la derecha el camino continua sobre el rio Los Alazanes y hacia la izquierda sobre el rio de Plata, elijo la segunda opción.
Por momentos la espalda del gran Uritorco desaparece, pero en la siguiente curva vuelve a aparecer y cada vez mas cercano.
Cada vez mas alto y mas cerca del Uritorco, separados por una quebrada y un precipicio infinito, hacia el oeste todavía se divisa Capilla del Monte y el dique El Cajón (unos 20 km).
Al llegar a un punto alto se puede ver el cerro, el pueblo y el rio, junto al rio de plata a la distancia, veo 4 caminantes y un perro.
Al finalizar la cuesta en lo alto de la loma con una vista espectacular del cerro Uritorco y de Capilla del Monte, continuo unos metros y todo cambia, ahora la vista es hacia el sur, solo las sierras chicas, desde Las Gemelas hasta El Overo, y el lo profundo el rio Los Alazanes.
El camino también se transforma de las pequeñas piedras sueltas, ahora el piso lo dominan grandes rocas cortadas, la vegetación también es nueva, desaparecen los claveles del aire pegados en los quebrachos, pasan a predominar helechos y líquenes en los pequeños arbustos y en las rocas a orilla del camino.
Llevo mas de una hora de caminata, disfrutando el paisaje, decido sacarme una foto de fondo Las Gemelas, coloco el autodisparador dela máquina (10 segundos), la apoyo sobre una piedra y dispara, cuando voy a ver la imagen salió en blanco (supuse que algo había hecho mal) y volvi a intentarlo y el resultado fue el mismo, levanto la máquina y saco una nueva foto y salió sin problema, por lo que deduzco que el inconveniente no era la máquina sino la piedra en que esta apoyada.
La vegetación es cada vez mas rala, hay espinillos y pequeños arbustos, la tierra esta seca, el Uritorco esta cada vez mas lejano, el sonido del rio a desaparecido, solo acompaña el soplo del viento y el canto de las aves.
Solo naturaleza, algún saltamonte, alguna mariposa y a lo lejos el canto de alguna cigarra y de repente un cuiz cruza mi camino, que rápidamente desaparece entre los yuyos.
De pronto escucho voces, 2 mochileros que se encuentran de regreso. Hola – Hola y continuamos el viaje.
Llevo una hora y media de recorrido y cruzo una nueva loma, a partir de este punto vuelve el follaje tupido el sonido del arroyo y comienza el descenso.
Al bajar el ruido del rio es cada vez mas fuerte y el descenso cada vez mas rápido, pero luego de pensar me doy cuenta que tengo que volver y en subida ya no me resulta tan simpatico.
Al doblar junto al barranco diviso una cerca de alambre y el curso del rio, lo cual indica que estoy cerca de la tranquera, al llegar y cruzarla estoy junto al arroyo, allí decidi parar alimentarme, beber algo (Powerade) y descansar, entre las piedras, bajo los arboles y escuchando el relajante sonido del arroyo (son las 13 horas llevo mas de 2 horas de recorrido).
Continuando la marcha, un nuevo escenario, el camino es casi recto, con barro, arena y pedregullo, entre arboles y arbustos, corriendo a su lado el arroyo que cada tanto se cruzan (ups meti el pie en el agua).
El camino sube y baja, pero siempre junto al arroyo, el recorrido es mas tranquilo, ya que la mochila es mas liviana, no solo porque comi un sándwich, una fruta y tome una botella con agua, sino porque mi cabeza y mis pensamientos están mas libre, veo un arroyo sereno, apacible, con arboles añejos, quebrados pero en pie, restos de crecientes pasadas que están mas allá de mi cabeza.
Continuando este apacible trayecto llego hasta las higueras silvestres, al pasar debajo de ellas una extraña sensación surge en mi, entre las hojas amarillas y los rayos del sol que se filtran, el viento suave y la idea de que algo estaba encima mío, miraba pero nada se veía, solo sombras y sensaciones, pequeñas aves de alas negras y pecho amarillo, picoteaban los higos y volaban, mezclándose entre las hojas, era casi imperceptibles.
A partir de allí un nuevo ascenso, las aves e insectos que antes solo percibía ahora están a la vista, en el camino cruzan mariposas, langostas, abejorros y en la lomada un nuevo huésped, al igual que las higueras, no son autóctonas, las vacas.
Llego al puesto 5 (son las 13,45 horas), descanso junto al arroyo sobre una piedra, frente a una madriguera (supongo que de cuiz, muy grande para ser una serpiente, espero), en este punto se unen dos arroyos, uno de ellos, el mas pequeño corre manso entre las piedras, en lugares estancados se forman helechos y plantas acuáticas y en su rivera crecen formaciones de plumerillos.
Luego de 3 horas llego al último puesto, en este tramo aparecieron nuevos visitantes una pareja de zorzales, con su plumaje negro y pico anaranjado, hacia abajo del camino el arroyo forma pozos, ya no de unos pocos centímetros sino de un metro o mas.
Estoy a una loma del dique Los Alazanes, mi duda es continuar o no, no por una cuestión física sino porque siento que cumplí con el objetivo del viaje, ya que considero que mi meta no esta al final del camino sino en la experiencia del recorrido.
A pesar que creía que ya había cumplido decidí continuar y trepar una nueva loma (la última), al llegar arriba en el mirador, mire hacia atrás para ver el camino recorrido y sentí una satisfacción única.
100 metros mas y allí estaba el dique Los Alazanes, había conseguido dos metas, la física llegando al final del camino y la espiritual al vaciar mi copa para poder llenarla de nuevas experiencias.
En los últimos tiempos he tomados decisiones que me han abierto nuevos caminos, esta fue una de ellas.
3 horas y media me llevo el recorrido y $ 5 de la entrada al paseo, que mejor inversión, después de un service sanitario emprendo el regreso, con cansancio (si y mucho) pero con la mayor satisfacción, alegría y paz interior.
|
Publicado |
|
Capítulo 1
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Un viaje al interior
Capilla del Monte, Argentina | 1 de mayo de 2011
En Capilla del Monte...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Un viaje al interior” con tus amigos en Facebook?