Diarios de viaje > Provincia de Córdoba, América del Sur
El cuarteto cordobés
Escribe: osorojo
Esta vez pintaron unas vacaciones muy tranquilas. Camping, colchón inflable, pareja amiga y un recorrido x distintos lugares de esa provincia interminable (por su cantidad de destinos turísticos que tiene) que es Córdoba. Arranque x Cosquín, festival folclórico, la cautivante Capilla (otra subida al Uritorco), la belleza del Quilpo en San Marcos Sierra y un clima de relax serrano tan necesario en vidas porteñas con poco verde y mucha locura.
En Capilla
Capilla del Monte, Argentina — martes, 25 de enero de 2011
La pasajera lluvia concluyó y retornamos a las parcelas para finiquitar detalles y agrupar las cosas en el auto. Compramos unas medialunas en la proveeduría, nos encargamos de tener agua caliente para el camino y nos despedimos de Hawai (y de Cosquín, por ende). Nuestro próximo destino ya no estaba en discusión: era Capilla del Monte.
La ruta estaba bastante despejada y el trayecto no tuvo ningún inconveniente, más allá de un desvío tras un “gordo” lanzado por Ari al conductor de otro automóvil. De todas maneras, esa ruptura con el camino indicado no demoró sustancialmente la llegada a nuestro nuevo destino. Entre tanto, los mates circulaban con frecuencia, discutíamos sobre hijos y educaciones y las nubes se preparaban para ser tormenta (el agua que Córdoba necesitaba como el agua, valga la redundancia).
El camping elegido fue una recomendación “made in Palombi”. Llamado Casablanca, el lugar se ubicaba a unas 5 cuadras del centro, a diferencia de “La Toma” (adonde este escriba había ido en 2007), que distaba 4 km de allí, aunque tenía la ventaja – si es que íbamos – de estar a 200 metros de la base del Cerro Uritorco. Aunque la garúa ya estaba dejando de ser finita, lo que pudimos observar del sitio nos conformó ampliamente. Desde los lugares a ubicar las carpas hasta el quincho, pasando por las parris que tenía adentro, la gran pileta (¿la mejor del viaje?), la huerta y la granja educativa de fauna silvestre (llamas, por ejemplo), nuestro nuevo hábitat cerró por todas partes. El precio, incluso, mejoraba Hawai: 30 per cápita y la carpa 5 pe (en nuestra forma de calcular, 65 x pareja).
No quedó otra que jugar al Jodete dentro del quincho. El aguacero era más que importante y todo Córdoba celebraba (aunque se le iba a ir la mano generando inundaciones en algunos lados y alguna que otra víctima fatal). El escritor arrancó con un par de manos increíbles que preanunciaban cómodo triunfo. Pero todos sabíamos los vaivenes que tiene este juego. Así que, entre la táctica de “no voy a ganar, pero intento derribar al que va primero” más un bajón natural, el cronista empezó a ser cercado, sobre todo por Palombi. Y en una mano fatal, mientras la calentura ya había tenido un capítulo de mate “arrancado” de la mano de Maruchi, el pibe se fue a la mierda y Ari tomó el liderazgo para nunca más abandonarlo. La insólita táctica de las muchachas le hacía daño al juego, pero el que verdaderamente hizo daño fue este tipeador que la bardeó tirándole una carta a Maru, tras una nueva mano desastrosa. Fue el fin del Jodete. Las broncas pequeñas y jocosas se habían vuelto demasiado serias. La anécdota resultadista marca otro mano a mano final con Palombi (con nueva mucha ventaja del amigo) que derivó en su tercer triunfo al hilo.
Las pibas se fueron a comprar unas verduritas, mientras nosotros liquidábamos el duelo y nos poníamos a preparar los fideos (un poco x la hora, otro tanto para redimirse de algunas actitudes). Cuando llegaron las muchachas, y poco antes de almorzar, armamos una de las dos carpas y post-almuerzo, llegó el armado de la otra, esta vez un poco más distantes que en Cosquín (ambas buscaban las mejores sombras y no había espacio para juntarlas). El afloje de la lluvia permitió la realización de dicho trabajo. Y el retorno de la misma habilitó otros intereses: que las chicas sigan pintando mandalas, que jugáramos un aburrido truco ida y vuelta con Palombi, que el escritor también se viese entusiasmado x la mandala arrancando a pintar una, que Paula fuese a por una siesta, y que lógicamente no hubiese pileta (tampoco duchas en algunos casos).
Rápidamente se hizo de noche. Nos fuimos a pasear al centro, donde recorrimos la calle techada, visitamos la feria de artesanías (destacado puesto donde un flaco vendía unos increíbles cuencos musicales), averiguamos por las diversas excursiones que Capilla proponía (determinando Jueves de Uritorco y quizás alguna aventura más) y nos terminamos sentando en una pizzería muy bien ambientada, que se encontraba en el fondo de una galería. Mientras el capítulo tormentoso se reiniciaba, pedíamos una grande de muzzarella con un par de empanadas, Coca y birra. Besos y abrazos retratados, charla sobre política nacional, pronósticos de Octubre, el post 2001 y la interpelación generacional.
Amainó la lluvia y en consecuencia partimos hacia el camping. El cronista venció sus dificultades fisiológicas por primera vez en el viaje y se fue a dormir plagado de alivio, junto a su compañera en el fabuloso colchón inflable. La carpa no estaba al 100%, lo que originó un intercambio verbal de baja intensidad entre los osos antes de que finalmente se durmieran plácidamente (aunque con los resabios de una tarde ennegrecida por la insólita calentura lúdica), en una noche que tendría rayos y centellas por doquier.
Opiniones:
| Calificación general |
La Granja de Capilla
Actividades: Actividad Rural en Capilla del Monte, Argentina
Un lugar realmente para disfrutar. Excelente la disposición del camping, la pileta un placer, el quincho, el disfrute de la fauna, la huerta y las múltiples actividades que allí se desarrollan. Precios razonables y buena onda en la atención.
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Publicado |
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Últimos comentarios
Meskal dice:
Un viaje con mucha lluvia pero entretenido a fin de cuentas, y eso es lo que importa mas. Saludos.
Publicado
Nedelka-Aguila dice:
Hola,me gusto mucho, me hizo recordar que las grandes experiencias
que uno vive, no estan rodeadas de perfecciòn, sino de esas pequeñas cosas como una lluvia que te molesta, una carpa mal armada, la invaluable compañia de seres que quiieres, y un corazòn sencillo como lo que te rodea. Es una muestra q podemos estar grandes de de edad
pero niños en nuestro corazon. Felicidades.
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Capítulos de este diario
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Aquí Cosquín
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2
El gran León
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De amaneceres y atardeceres
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