Diarios de viaje > Provincia de Córdoba, América del Sur

El cuarteto cordobés

Escribe: osorojo
Esta vez pintaron unas vacaciones muy tranquilas. Camping, colchón inflable, pareja amiga y un recorrido x distintos lugares de esa provincia interminable (por su cantidad de destinos turísticos que tiene) que es Córdoba. Arranque x Cosquín, festival folclórico, la cautivante Capilla (otra subida al Uritorco), la belleza del Quilpo en San Marcos Sierra y un clima de relax serrano tan necesario en vidas porteñas con poco verde y mucha locura.

 

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El infaltable

Capilla del Monte, Argentina — miércoles, 26 de enero de 2011

Nos despertamos bastante tarde. Noche de tormenta no impidió profundidad del sueño y como quizás haya habido alguna apertura de ojos cada tanto debido a la intensidad afuerina, estiramos la levantada hasta casi el mediodía. Sería jornada de bicicletas en la parte diurna y gran asado gran en la noche capillense. 
 
En la esquina de la Plaza principal, alquilamos 4 bicis a razón de 15 pesos las dos horas (cada una, claro está). Nos fuimos a pasear, a disfrutar los senderos de la ciudad y a ejercitar un poco los músculos de cara al Uritorco venidero. Algún que otro terreno complicado, cierto descanso exagerado (con Levite incluida) y la bici de la Osa que se descubrió rota, con la consecuencia tal que hubo que devolverlas antes de tiempo para no lamentar ninguna víctima. Ahorro lógico en el pago, Clarín miente para leer las novedades de Argentina y el mundo, helado para todos y retorno desdoblado al camping. Las chicas primero, desmayándose una en su carpa y la otra, puertas afuera en una esterilla. Los chicos en segunda instancia, tras haber comprado una Coca Cola bien fría en un kiosco cercano.
 
Precisamente esa Coca se utilizaría para unos fernecitos a la vera de la pileta, en el marco de una interesante charla con Palombi acerca del devenir político de los próximos meses, tanto en un plano analítico como en uno de construcción propia. Hubo un chapuzón, continuidad en la mejora de la panza, más Fernet y un cono de papas que se sumó cuando Paula se despertó y se agregó a la muchachada varonil. Un rato después, cuando ya la tarde caía, fuimos a comprar la carne para el asadito nocturno. Un vacío tremendo, tira de asado, unos choris y una morci compondrían el exquisito menú que se venía (por supuesto, a fuego lento). La Osa revivió en actitud zen, Baires ardía con 44 de térmica y la parri se comenzaba a encender, aunque antes sobrevendría una variada picadita para amenizar la espera carnívora.
 
Tras el panzazo, Ari y Pau fueron hacia su carpa y los osos vivieron su vigilia uritorquense con una rica fumata y una de esas charlas profundas que los caracterizan, ante la noche – ahora sí – despejada (y estrellada) de Capilla del Monte.

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Últimos comentarios

Meskal dice:
Interesante, un viaje bastante relajante segun parese. Un saludo y muchos viajes mas!
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DARTH9000 dice:
Buena diario.saludos!!!
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sebastianseron dice:
buen viaje te pegaste!!!!!
saludos!

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