Viaje de Shangrilá a Canela

Escribe: daniel523
Viaje en coche desde el balneario de Shangrilá, Departamento de Canelones en Uruguay, hasta la ciudad de Canela en el estado de Rio Grande do Sul en Brasil. A pedido del amigo Carlos Arce (Charly Poa), quien mucho colaboró para que nuestro viaje tuviera éxito, inicio este relato aunque lo mío no es escribir...

 

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Parque Do Caracol

Canela, Brasil — miércoles, 21 de enero de 2009

DIA 3 - 21/1/2009 - PARQUE DO CARACOL

El primer lugar que seleccionamos para visitar fue uno de los parques más visitados del Brasil: CARACOL.

La idea era no quedarnos solamente con la clásica caída de 100 metros de altura, sino tratar de recorrerlo en todos sus rincones.

Llegar desde la posada al parque nos llevó menos de 15 minutos, son muy pocos kilómetros de ruta pavimentada en muy buen estado.

La entrada al parque tenía un costo de 8 reales por persona, que bien valen la pena gastar. El estacionamiento es amplio (por lo menos para nosotros que fuimos en baja temporada) , los omnibus de excursión tienen un amplio estacionamiento a 500 metros antes de la entrada del parque con transporte al mismo, dentro existe una bonita feria artesanal con los productos típicos de la región.

El parque está muy bien señalizado y cuidado, con gabinetes higiénicos muy bien dispuestos y limpios en todo su recorrido. También hay lugares donde comer a precios accesibles o de lo contrario posee varios parrilleros con mesas techadas para quienes quieran pasar el día y hacer un asadito y tambien una zona de camping.

Lo primero que nos encontramos al entrar es la torre panorámica que permite una vista de 360 grados del parque y zonas circundantes (eso sí, para acceder hay que abonar otros 5 reales por persona).

El paisaje desde ahí es muy bonito, pero no agrega demasiado a lo que se puede ver desde el primer mirador del parque, eso sí, se ven las caídas previas a la principal, que de otro lado no se aprecian.

De la cascada no hay mucho para hablar, ya que es la imagen clásica de tarjeta postal, muy conocida, por supuesto que el verla en vivo es espectacular, pero lo más lindo para nosotros comenzó cuando bajamos la escalera de alrededor de 900 escalones (aunque una parte, en el pie de la cascada no estaba habilitada), que a través de la espesa vegetación nos lleva al fondo del cañón donde desagua la cascada. Hay que tomarse con calma la bajada (y por supuesto la subida!!!) pero haciéndola con tranquilidad se llega sin problemas.

Al transitar por los distintos miradores de la escalera se toma más conciencia de la grandiosidad de la caída, de la cual se van teniendo diversas vistas, todas muy bonitas, hasta llegar bien abajo donde se aprecia la verdadera magnitud del caudal que se descuelga desde 100 metros de altura.

Hay que tener en cuenta que a esta altura y según como este el viento, se recibe una llovizna bastante considerable. Lamentablemente cuando estuvimos faltaba una parte de la pasarela, que originalmente cruzaba a la margen opuesta del río, otorgando, nos imaginamos, otra hermosa visión de la catarata.

Después de volver al sendero nuestra recomendación es tomarse un descansito, hidratarse con algún refrigerio, para así poder disfrutar el resto de la recorrida...

Tomado el descanso continuamos por el sendero y bordeamos el río en su parte previa a la caída principal, aquí nos encontramos con otra gran cascada, no tan conocida por fotos, pero no por eso menos bonita; a esta altura el estruendo del agua impresiona al extremo de que es difícil mantener una conversación.

Encontramos un desvío en la trilla que lleva a lo que fue un antiguo molino que era movido por el agua que se canalizaba hacia él; actualmente sólo quedan algunas enormes columnas de piedra que quedaron disimuladas por la selva que volvió a crecer sobre el mismo, siendo que en este punto nos encontramos rodeados de distintos cursos de agua.

Siguiendo por el sendero río arriba hay una serie de rápidos, entre barrancos de piedra y araucarias (pino Brasil de la zona) que dominan el paisaje sobresaliendo por sobre la selva.

Luego llegamos a una represa artificial y un remanso del río. A esta altura está la posibilidad de tomar un camino que se denomina "el sendero del silencio", que es una trilla dentro de la selva en la que podemos encontrar al pie de los árboles sus nombres y características; realmente resulta muy linda experiencia recorrerlo en un silencio sólo roto por el canto de los pájaros.

Vale la pena también conocer el Centro Histórico Ambiental, localizado en una pequeña y antigua edificación, donde se cuenta la historia del parque, se dan datos sobre flora y fauna y como protegerla, como por ejemplo no conducir el auto a mucha velocidad, ya que es común que animales crucen las rutas (no demoramos en tener esa experiencia!!!).

En el exterior del Centro hay unas muy originales esculturas hechas con araucarias, en homenaje a los primeros pobladores de la región (paradójicamente no muy ecológicos, ya que se dedicaban a la tala de árboles nativos para los aserraderos).

Faltaría agregar que, para quienes van con niños, existe en el parque un trencito que hace un pequeño recorrido, terminando en una aldea india. Para nosotros, y repito lo de siempre que todo va en el gusto de cada uno, está un poco fuera de lugar, ya que lo que le da identidad al parque es la naturaleza y el trencito, junto con la aldea, son puro artificio, incluso desde varias partes se siente el pitido del tren y los altoparlantes que lleva, lo que resulta foráneo para el entorno.

Cuando salimos del parque decidimos continuar por la misma ruta para ver en que condiciones estaba, ya que de aquí en adelante se acaba el asfalto y comienza el pedregullo, siendo es el único camino para el próximo viaje que teníamos planeado: el Parque D a Ferradura, que queda 7 kms. más adelante.

Avanzamos por un km. y hasta ahí todo bastante bien, quizás porque está la entrada a la aerosilla de Caracol, de ahí para adelante la ruta empeora pero se puede circular con precaución.

Confirmado esto emprendimos el retorno y cuando estábamos entre la aerosilla y la entrada del Parque Caracol se nos cruza por delante del auto un BUGIO mono aullador macho!!!! (teníamos claras las características porque un rato antes habíamos visto en el Centro Histórico Ambiental uno embalsamado).

Increíble que recorriendo todo el parque no habíamos visto ninguno y luego lo encontramos en medio de la ruta, el hecho es que pasó tranqui y desapareció casi inmediatamente entre el follaje.

Como siempre y resumiendo: Parque Caracol es un muy lindo paseo para quienes gustan de la naturaleza, por lo que recomendamos no quedarse con la típica vista de la caída, sino tomarse un día para disfrutarlo en su totalidad.

En la próxima entrega: Parque Da Ferradura


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