Diarios de viaje > México, América del Norte
Riviera Maya: cultura y naturaleza, todo en uno
Escribe: pepemanolo
La costa oriental de la Península del Yucatán esconde secretos de todo tipo, desde lugares donde los peces te envuelven como en un manto, hasta travesías por la selva entre tarántulas; desde ciudades mayas patrimonio de la UNESCO, hasta ruinas evocadoras enmedio de la jungla. Un paraíso para quien busca algo más que sol y playa, lleno de rincones auténticos, de cenotes fascinantes, de gentes hospitalarias. Un paraíso en la tierra.
Prólogo: el viaje más deseado
Cancún, México — domingo, 11 de septiembre de 2011
Pero no, no iba a ser tan fácil ir. El 10 junio a las 13:00 me diagnosticaron desprendimiento de retina, y a las 17:00 estaba en Barcelona para entrar en quirófano. Luego vendrían días duros para todos. Ania, mi dulce bombón de 10 años, había consentido en sacarse un título de buceo para meterse en el agua con los delfines; Betty se tiraría todo el verano con el susto primero, con el disgusto después, y aguantando el día a día en el trabajo, sin saber cuándo haría vacaciones y aguantando a algún que otro payaso laboral. Y yo, yo agobiado con el ojo lleno de puntos, porque el desprendimiento era demasiado grande para usar el láser, y hubo que coser; con gotas cada tres horas, molestia en el ojo por el roce de los puntos, sin ver apenas y sin soportar la luz, todo el día en penumbra.
Como consuelo, habíamos apuntado a Ania a un Summer Camp de equitación e inglés, y al día siguiente había partido con los abuelos hacia Fontecha. Betty sola con el enfermo y lejos de su hija. Con el paso de las semanas, y revisión a revisión, vinieron noticias buenas y malas: buenas porque el ojo respondía bien y la retina estaba bien pegada en su sitio; malas, porque en la operación el ojo había modificado su curvatura y había quedado miope en unas 2 dioptrías; eso había sido lo más duro: encajar que nunca más volveré a ver bien; el mundo es ahora borroso con el ojo derecho, más cuanto más lejos están las cosas. A mediados de julio me dieron la graduación de las gafas, y con ellas vuelvo ver casi bien, pero nunca veo nítido de ese ojo, me cuesta enfocar de forma estereoscópica, y tengo que concentrarme en lo que miro para verlo medianamente bien. Pero hay que mirar adelante… nunca mejor dicho.
Un día, apenas puestas las gafas, madre e hija acabaron llorando por teléfono: se echaban de menos. Había llamado a la madre de una amiguita de Ania (Marta) para subírmela una semana a Fontecha y que así estuviesen juntas... y acabó viniendo la madre también. Yo recuperé parte de la confianza perdida al conducir por primera vez con gafas; Ania tuvo con quien jugar y pasarlo bien... pero Betty se quedó más sola que nunca, y más deprimida también. A pesar de que al final de esa semana me bajé a Ania con nosotros, el resto del verano fue una mezcla de desánimo y malhumor permanente.
Para mí agosto ha sido un regalo inesperado, pues pensaba que me darían el alta, dado que el ojo estaba bien y tenía gafas. Pero no, me habían prolongado la baja, y a mitad de mes me habían autorizado a bucear, y aunque el bautizo de buceo en mar de Ania había sido un fracaso (frío, mareo), yo casi había resucitado, dándole al mes extra un cariz cercano a unas vacaciones.
Viendo venir el alta a primeros de septiembre, y habiendo recuperado el dinero del viaje en julio gracias al seguro, empecé la planificación del "viaje 2.0". Ventajas: 500 € menos que en junio; desventajas: tener que salir de Madrid y por tanto vuelo extra de enlace, y que Ania perderá colegio. Betty, a pesar de los preparativos y de verme en los foros todo el día, leyendo, consultando, preparando,... seguía sin mejorar el ánimo. Solamente cuando el día 1 me habían dado el alta y el jefe me había concedido las vacaciones a partir del 5, ella las había cogido el 9 y empezaba a creérselo.
Con todo controlado en los foros, no había sido difícil coger excursiones por libre en grupo o por agencia. Hasta el buceo tengo pactado con otro chico, Alfonso, que ya lleva allí una semana. Eso no quita que haya habido problemas hasta ayer (agencias que no contestan, aclarar hora y lugar de recogida, etc.), pero hoy, por fin, es el día.
En la carpeta va la ficha de los lugares que queremos visitar, los bonos de las excursiones, y el bono de touroperador de nuestras vacaciones más accidentadas y más deseadas. Tanto, que afrontamos todo con la ilusión de la primera vez... aunque hay cosas realmente nuevas: el país, el primer viaje del material de buceo, el reloj sumergible que he comprado para poder controlar el tiempo,....
Y con todo este bagaje, con todas estas reflexiones, estamos sentados en el avión, listos para encarar la pista. Betty ya se lo cree, lleva unos días de mejor humor y se ha encargado de hacer las maletas... deshacerlas y volverlas a hacer. Pero está entre nerviosa y cabreada: el avión, un Boeing 737-800 pequeño que viene de Tel Aviv, se ha presentado 20 minutos tarde, y encima, al ser vuelo compartido, está lleno y han tardado otros 20 minutos de más en cargar las maletas. Total, que la hora de llegada prevista a Madrid es a las 13:15 y a las 13:45 es el embarque del vuelo a Cancún. En resumen, que nos quedaremos sin comer.
El avión ruge y nos deja ver los alrededores del aeropuerto a vista (nunca mejor dicho) de pájaro antes de hacer un quiebro y llevarnos sobre el mar mientras seguimos remontando. Luego nos deleita con un recorrido paralelo a la línea de costa por el Garraf y hacia el sur, antes de internarse de nuevo en tierra en algún punto indeterminado cuando ya hemos perdido interés en la ventanilla. Me relajo, apoyo la cabeza y cierro los ojos... y me despierta la voz del piloto anunciando la aproximación a Madrid. Hemos visto en Barcelona cómo cargaban nuestras maletas, marcadas con cintas de color vivo, y ahora vemos cómo las sacan mientras algunos huevones, sin ninguna prisa, sacan con parsimonia o torpeza el equipaje de mano y colapsan el pasillo y la salida del avión. Son las 13:30 y aún tenemos que cambiar de terminal. Las indicaciones son correctas, pero el aeropuerto es grande y los nervios no ayudan; aun así alcanzamos sin problemas el punto del transfer-bus... que tarda cinco minutos, acentuando la sensación de urgencia. Para frente a una puerta, no dice nada y al cuarto o quinto requerimiento de los pasajeros contesta de malos modos que sí, que estamos en la terminal 1, que bajemos y sigamos las indicaciones.
Seguimos los indicadores medio corriendo, y al llegar a la puerta B25 ya están llamando a embarque. Je, comer,... si tenemos que ir al lavabo corriendo por turnos mientras la cola avanza. Dos chicas que vienen de Girona y van a nuestro hotel llevan desde las 7 sin probar nada y están de mala leche. Nosotros, al menos, hemos desayunado un bocadillo en el aeropuerto de Barcelona antes de embarcar.
El Airbus A330-200, aun siendo también de Air Europa, no tiene nada que ver con el anterior: el vuelo UX063 es un avión grande, de 2+4+2 asientos, no como el mísero 3+3 de Bcn-Mad. Tiene pantallas individuales con un catálogo de películas casi de estreno. Entonces descubrimos que nos hemos olvidado de coger los auriculares, y nos toca soltar 3 € por un ejemplar. Hasta más de las 16:00 hora española no sirven la comida, cuando el estómago ya llevaba un rato rugiendo, pero al menos está buena: ensaladilla rusa y paella de pollo y vegetales, panecillo y pastelito, y el vino, que también está bueno, es sin suplemento. Ahora, a las 19:00 hora española, Betty y Ania acaban de ver la película Río, y el bolígrafo, que no ha parado de moverse escribiendo de tirón los pensamientos que fluyen deprisa, casi atropelladamente, alcanza la actualidad en medio del Atlántico, a mitad de camino de Florida según la pantalla. Seguramente, después de todo lo pasado, mi mente quería deshacerse de ellos, expulsarlos, como si al hacerlo todo comenzase a ser un mal sueño pasado. Sí, parece que me siento mejor. Voy a ver una película.
Tips:
Siempre que puedas, coge un vuelo directo. La escala en Madrid encarece el precio y alarga el viaje.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
un viajero dice:
Juanan!!!
ya tenia ganas de leerlo!!
La verdad es que me entran ganas de aprender a bucear viendo esas fotos!
Turismo terrestre no hiciste?
Publicado
ana1515 dice:
Espero que estes mucho mejor!! Unas vacaciones siempre levantan el ánimo, y en méxico mucho más!!
hay que seguir siempre hacia adelante y aprender a disfrutar de lo que tenemos
Publicado
pepemanolo dice:
Hola, Rosa. Sí, sí que hice. Por eso el "último" capítulo indica que falta toda la parte terrestre y que en breve la pondré. Tenemos pendiente un encuentro para ponernos los dientes largos mutuamente Gambia <-> México...
Publicado
pepemanolo dice:
Ana, muchas gracias por el apoyo. Desde luego, hay que mirar el lado positivo. Además, todo el mundo dice que las gafas me favorecen, jaaa ja ja.
Publicado
un viajero dice:
Ahh no habia visto que escribiste diarios de tu viaje a mi pais JA.. empezare a leerlos todos.. un saludo
Publicado
pepemanolo dice:
Hola, Mike. Lamentablemente, en un país tan grande y tan hermoso, 15 días no son nada, y ya en el vuelo de vuelta empezaba a echar de menos tantas y tantas cosas que no pude ver... En mi lista de prioridades, desde luego está regresar a esa bella tierra.
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Prólogo: el viaje más deseado
-
2
Hotel Bahía Príncipe & Cenote Dos Ojos
-
3
El reencuentro con el Caribe
Playa del Carmen, México | 13 de septiembre de 2011
-
4
Días de buceo en el arrecife
Playa del Carmen, México | 14 de septiembre de 2011
-
5
Chichén Itzá: encuentro con la historia
Chichén-Itzá, México | 19 de septiembre de 2011
-
6
El sagrado Cenote Azul o Ik-Kil
Chichén-Itzá, México | 19 de septiembre de 2011
-
7
Ek Balam: la ciudad del Jaguar Negro
-
8
Capitán Hook: una noche diferente
-
9
Tulum, la ciudad junto al mar
-
10
Cobá: la pirámide maya más alta
-
11
Ceremonia maya y cenote Multum-Há
-
12
El último buceo
-
13
Sian Ka'an, una explosión de naturaleza
Punta Allen, México | 24 de septiembre de 2011
En Cancún...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Prólogo: el viaje más deseado” con tus amigos en Facebook?