Salimos después de tanto tiempo en Mérida, tomando el bus en la terminal que nos llevaría a Cancún.
Como nuestro equipaje era grande, entre ropa, recuerdos, libros y chucherías, me cobraron por sobrepeso en el bus, yo no estaba para nada contenta con esto.
Nos llevó cuatro horas de viaje, hasta llegar al terminal de Cancún.
Bueno, como ya era de noche, nos pusimos a buscar un hotel que nos pudiera acoger a esas horas. Llevabamos unos datos de algunos amigos, por ende con teléfono en mano, nos pusimos a buscar las direcciones y llenas de maletas.
La tía de una amiga y licenciada en Mérida, nos cobijó en su hotel y por un precio bastante económico, el nombre del lugar no lo recuerdo, pero queda a dos cuadras del terminal de buses y frente a un pub cubano.
El lugar bastante bueno, las camas geniales y lo mejor de todo... nuestro balcón daba a la avenida de la perdición!!!... No es la misma que alberga las grandes discotecas, pero es la que está en plena ciudad, algo más reducido en costos.
La primera noche arreglamos nuestras cosas y partimos derechito a la avenida, ahí encontramos un bar cubano genial. En él encontramos una banda maravillosa de músicos salseros, los que con su ritmo, nos invitaban a bailar un poco.
Decidí tomar "mojito", el real hecho por manos cubanas. Al pedirlo, vino un garzón muy atractivo hasta nuestra mesa y nos preguntó nuestra nacionalidad. Nos atendió muy bien, y al cabo de un rato, el mismo gerente del local llegó con nuestros tragos. Nos pusimos a conversar con él y nos contó historias increíbles de su estancia en Chile y de cómo la gente se había portado con él, estaba maravillado. Nos regaló los tragos de esa noche y nos invitó a ir todos los días si queríamos, nos dijo... "Ustedes mis helmanos shilenos, bienvenidos sean en mi club"... Y bueno, sin gastar ni un peso, lo pasamos de maravillas al son de la salsa y los mojitos.
Terminamos nuestro día con algo de tragos encima, como nuestro Hotel estaba tan cerca, nos fuimos caminando y nos acostamos a descansar. Mañana sería un gran día, la ciudad esperaba a ser recorrida por nosotras....
Al segundo día nos levantamos muy temprano, desayunamos fruta que vendía un hombre cerca de la terminal de buses. Tomamos un micro directo a la playa, la cual se encontraba no muy lejos de donde estábamos. Por unos 10 pesos mexicanos, recorrimos una gran parte de la ciudad y nos bajamos en la playa que queríamos.
Nos bañamos, conocí a personas, almorzamos en la playa y cuando se hizo tarde, volvimos a nuestro hotel para alistarnos y salir.
Al día siguiente iríamos a Playa del Carmen...
Preguntar a los taxis cuánto te cobrarán hasta tu destino, puesto que algunas veces te cobran más de lo que debiesen.
Si quieres comprar comida, ve a lugares como casas que están habilitadas para ello, pues ahí te dan comida exquisita y no muy costosa. Con jugos y postres incluídos.
En Cancún, México