Hola viajeros.... soy un joven misionero y amante de las culturas. Mi ciudad de origen es Medellín y les voy a contar mis experiencias a través de Europa, Africa y Asia, esperando compartir esto con los amantes de los viajes y de conocer otro mundo. Prometo fotos.
El 12 de octubre de 1999 llegué al Aeropuerto de Pochentong, en la ciudad de Phnom Penh, capital de Camboya. El vuelo entre Bangkok y Phnom Penh fue de 45 minutos y el paso entre un país que si bien no es el más rico del mundo, es uno de los más espectaculares como lo es Tailandia, a uno de los países más pobres del mundo: Camboya.
Confieso que tenía un poco de temor, pues había leïdo y releido las trágicas historias de los Khmer Rouge que gobernaron el país entre 1975 y 1979 con el genocidio más macabro de la historia de la humanidad, pero ese es tema para otro momento.
El pequeño aereo aterrizó abrutamente y contemplé las inmesas llanuras arroceras, el verdor y aquella sensación de estar en la Costa Norte de Colombia... solo faltaba el vallenato y la alegría del costeño. En cambio me encontré con gente muy respetuosa y sonriente, inbuida de sus elementos culturales budistas y de su, en principio, extraña lengua.
La ciudad es un caos urbanistico, aquella que fuera antes de 1970 una de las perlas del sudeste asiático, como recuerda la historia. Desorden en el tráfico, invadido de motos y moto-taxis, mercados arrumados en cualquier parte, pobreza por todas partes, niños en las calles y demäs. Sonrïo cuando alguno critica nuestras grandes ciudades colombianas.... que conozcan Phnom Penh y verán.
Sin embargo, Camboya no es un país para amar al paso. Se requiere tiempo, paciencia y ciontemplación.
Un país con hermosas reservas naturales, el esplendor del río Mekong, uno de los más grandes del mundo, que en tiempo de lluvias (octubre-noviembre) se devuelve puesto que el mar no lo recibe e inunda los campos de arroz, el lago Sap, un hermoso sitio rodeado de bellísimos paisajes, el Templo de Angkor, una de las maravillas del mundo, el complejo religioso más grande del mundo y la capital antigua del fascinante Imperio de Angor (siglos 9 al 15), las pagodas budistas, pero sobretodo la gente que, aunque pobre, es amable y con un gran espíritu lleno de ilusiones e esperanzas.
El Viajero Paisa en Camboya
1999-2001