Salimos un domingo y el animo no era el mejor ya que los pronosticos decían que hacía mas de dos semanas que llovía en todo el estado de Santa Catarina. Los anuncios
para los días venideros tampoco eran los mejores. El viaje duro 24 hs. Aproximadamente asi que imaginaran nuestro humor cuando entrando a camboriú llovia y no paraba.
En la Terminal nos estaba esperando una camioneta para llevarnos al hotel (unos duques
jaja).
El hotel en el que nos hospedamos era el “Torresol” localizado en la avenida de los estados y la calle 1201. No me parece que sea correcto quejarnos de algunos de los servicios brindados aquí pero a utilidad de algún viajero al que le interese esta información solo tengo para decir que la comida era excelente y muy abundante. El hotel en si es muy lindo porque tiene muchas instalaciones como para entretenerse los días de lluvia
(piletas, jacuzzi,ping pong, etc.). Lo único que no me gusto mucho fue la
atención de los empleados, muy malhumorados siempre la mayoria de ellos, pero
igual no es algo que me haya quitado el sueño, ni que me haga olvidar lo bien
que la pasamos.
Como dije cuando llegamos estaba lloviendo, sin embargo apenas nos chequeamos en el hotel fuimos a meternos al mar!!!...esas 2 cuadras (interminables) que separan el hotel de la playa las hicimos practicamente corriendo. Esta playa tiene como me imagino tendran las demas playas brasileras ese ambiente que no se como explicar o definir pero que se manifiesta en la gente que camina por su costanera, en los puestitos que venden churros y choclos,el ruido constante de las olas, en la brisa constante que a uno le moja la cara y obviamente en la alegria que uno siente al estar ahí.