Balneario Camboriú, el lugar de los recuerdos...

Escribe: crissan
Donde la naturaleza, la alegría, un clima excepcional y las bellas playas se mezclan y entretejen con tus recuerdos más dulces, indudablemente está el lugar mas bonito que conservas en el...

 

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Capítulo 1

Balneario Camboriú, el lugar de los recuerdos...

Camboriú, Brasil — martes, 22 de agosto de 2006

Donde la naturaleza, la alegría, un clima excepcional y las bellas playas se mezclan y entretejen con tus recuerdos más dulces, indudablemente está el lugar mas bonito que conservas en el alma.
Balneario Camboriú reune esas condiciones y vuelve a presentarse cada año como el destino amado al cual quiero volver.
LLegamos alrededor de las 5 de la tarde y sin haber reservado alojamiento en los primeros días del mes de enero. Por eso la orden era miren a donde vean un cartelito que diga "aluga-se". Pero como poder desviar la vista de lo que teníamos en frente! El mar calmo, adornado con mil sombrillas multicolores y allá, invitadora, una pequeña isla con los verdes más intensos recortandose ente los azules del mar y del cielo.
Luego de contemplar unos minutos, tentados por meternos al agua luego de un viaje muy largo, decidimos buscar un departamento para pernoctar.
Casi todos superaban las posibilidades económicas que teníamos y nos dirigimos hacia la zona del pontal sur.
Allí encontramos a Eduardo, un argentino que alquila unos departamentos pequeños pero muy funcionales, que respondían a nuestros requerimientos.
Nos alojamos allí y minutos después ya estábamos en el mar.
Al día siguiente con cierta culpa, miré a mi esposo recordando los cuentos de un conocido humorista argentino, mientras nos dirigíamos a la playa. Yo cargaba el mate (infaltable en cualquier viaje que realicemos), las toalla, juguetes de los chicos y el ... sillones, sombrillas, toallones, tablas, etc. etc.etc...
Decidimos organizarnos y distribuir mejor las cargas y responsabilidades para que todos pudieramos disfrutar.
La playa es especial, con sus arenas finas, agradables al tacto y el agua tibia que se ofrece mansa a darte una caricia.
Yendo con niños es ideal ya que no se ofrece peligrosa y los podés divisar fácilmente mientras disfrutas sin pasar los sobresaltos que todas las madres tenemos cuando desaparecen de nuestra vista.
Una legión de vendedores ambulantes se recorren los ocho kilómetros de playa ofreciendo sombreros, vestidos, pulseras, collares, toallones, pareos, hasta "salada de frutas" y "sandwich naturais".
Desde atrás comienza a tentarte el exquisito aroma de los churros recheaos y los milhos cocidos (choclos).
Luego de disfrutar casi hasta la noche volvemos al departamento, que forma parte de un edificio destinado a turistas, y comenzamos a relacionarnos con familias de otros lugares de Brasil y Argentina. Allí nos informaron sobre distintas actividades que se pueden realizar, con niños y gastando poco.
Por la noche nos dirigimos al centro, tiene una pequeña área peatonal y la mayor concentración de bares y restaurantes se encuentra sobre la calle atlántica.
Circular en auto es prácticamente imposible y sólo podés hacerlo a paso de hombre. Muchísimos autos, casi todos conducidos por jóvenes, se desplaza o estacionan abriendo la parte posterior para dejar escuchar sus poderosos y modernos equipos de audio.
Cenar no es caro ya que los platos son tan abundantres que con dos comen cuatro.
A lo largo de la playa, iluminada, se encuentran grupos de jóvenes que se divierten de distintas maneras mientras algunos aún permanecen en el agua a la luz de la luna.
Al día siguiente, partimos en búsqueda de otras playas y cruzamos un morro por un estrecho camino que surca la espesa vegetación y desemboca en la playa brava o Dos Amores. El paisaje allí es totalmente diferente. Se pierde de vista la ciudad y es el mar imponente que se abre a tus ojos.
Las olas son mucho más altas, y embisten la roca. Los más grandes salen a barrenar y las pequeñas son revolcadas literalmente hacia la costa.
Por la noche se hacen recitales en la Placita que se encuentra frente al Casino, se puede pasar un excelente momento sin gastar absolutamente nada.
El miércoles amaneció un poco nublado y nos levantamos mas tarde. Fuimos al puerto y realizamos una provista de mariscos y pescados a muy buen precio. De paso vimos que se ofrecen paseos en barco y nos propusimos realizarlo al día siguiente.
En una pintoresca escuna nos dirigimos hacia la Playa de Laranjeira, nos aproximamos a la isla que me había fascinado al llegar, contemplamos la vegetación mientras las gaviotas revolotean a nuestro alrededor y luego de unos minutos llegamos a destino. Antes de arrivar y ante mis ojos descomunalmente abiertos mis hijos se tiran al agua para llegar nadando, atino a gritar pero mi esposo me dice que no los asuste y tenga confianza.
Los veo hacer pie y el alma me vuelve al cuerpo.
La playa es bonita, tiene bares y una frondosa vegetación. En ella alquilan sillones y sombrillas pero tenés que tener cuidado... A nosotros nos alquiló un señor que no era el dueño!
A Laranjeira podés llegar por distintas vías. Por mar a través de las escunas, por tierra utilizando algún colectivo o utilizando el teleférico.
Otro paseo infaltable es ir hasta Bombas y Bombinhas.
Para llegar hay que pasar por Itapema y Portobelo.
Portobelo se muestra precioso desde la ruta que se desliza por encima de ella.
El mar foma un semicírculo en el que se muestra un gran despliegue de motos de agua, kayacs y pequeñas embarcaciones y más allá, a lo lejos, la figura de un crucero que invita a soñar.
Una vez en Bombinhas y sus hermosas playas la vista se recrea la dirijas hacia donde sea. Sus arenas, claras, su agua super transparente que permite ver pecesitos de colores en lugares a los que se accede en el banana y por supuesto para quienes lo dersean y saben un hermoso lugar para practicar buceo.
Desde Balneario Camboriú podés visitar Itajaí, Blumenau, Florianópolis, etc., comer bie, disfrutar de playas de características diferentes, moverte con mucha seguridad, gozar a cualquier edad y todo con precios muy bajos.
La tibieza de sus aguas y su arena, de su clima y de mis recuerdos convierten a éste en el sitio al que siempre quiero volver.


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