Fuimos a dar el recorrido panorámico por la ciudad según programado en la excursión. Es una ciudad que guarda edificios y monumentos que constituyen el patrimonio histórico de la ciudad. Es limpia, con mucho verdor y gira alrededor de sus ríos. Visitamos el barrio colonial de San Antonio y su iglesia. Allí probé un raspado. De regreso visitamos una escuela de salsa.
Los caleños tienen una forma muy peculiar de bailar. Luego de la clasecita de salsa, nos tomamos una cholada que nos obsequió la guía en el área del Salsodromo. Finalizada la excursión nos fuimos al centro comercial Chipi Chape para comprar los boletos de entrada para el Rumbódromo Campestre en donde se presentaban 5 orquestas de salsa.: Puerto Rican Power, Gran Combo, Los Van Van, Grupo Niche y Sonora Ponceña. Tardamos 2 horas esperando en la fila para los boletos. Antes de eso comimos en un restaurant llamado El Leño, que ubica en un área de merenderos a la entrada del centro.
Se tardaron en servir la comida, pero estaba buena. Uno de los compañeros dejo la mochila debajo de una de las sillas y cuando viró a buscarla no la encontró. Un mozo la había guardado. Regresamos al hotel para prepararnos para asistir a un lugar de comida y baile llamado Tienda Vieja. El lugar es muy pintoresco. Recrearon una ciudad y tienen rotulos y dibujos muy sugestivos. Allí disfrutamos y bailamos bastante. Probé el aguardiente. No nos enteramos cuando el resto del grupo se fue. Solo quedamos tres, que regresamos en taxi. Hasta ahora el taxi ha cobrado entre 5,000 a 9,000 pesos. Uno quiso cobrar más pero no lo aceptamos pues ya conocemos el truco con los extranjeros. El cambio a dólares estaba a 1800 en la calle.