17 días en Italia

Escribe: Carmen_G_A
Me casaba y quería hacer un gran viaje, después de barajar muchos destinos nos decidimos por Viajar a Italia. “supuestos amigos bien intencionados y también pero que muy cautos” me aconsejaron que el norte era poco seguro y el sur “la jungla”. Me sugirieron que hiciera turismo y me olvidara de viajar, ya que con el turismo tendría que andar con mucho ojo, según todos ellos, y que si me descuidase me quitarían hasta las bragas. Yo conocía y sabía que en Italia hay delincuencia y mucha...

 

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Segesta

Calatafimi-Segesta, Italia — domingo, 21 de octubre de 2007

 Entre nubes, claros y ráfagas fuertes de lluvia y viento llegamos a Segesta. Nos llamó la tención la gran cantidad de viaductos kilométricos que cruzamos, y cómo no, la forma tan particular que tienen de señalizar los baches. 

 Unos cuantos kilómetros antes te lo indican, y cuando llegas a la altura del bache una señal de dirección obligatoria apuntando al agujero en cuestión. Aunque lo más divertido es la conducción, que parece caótica pero no lo es, si uno tiene prisa en Sicilia puede llegar a los sitios sin problemas, no como en otros lugares que el de delante te marca la velocidad, o la prisa, según se mire. 

  Pues bien, si uno tiene prisa en Sicilia pone el intermitente de adelantamiento y el de delante se aparta un poco hacia el arcén sin aminorar la marcha, y si viene uno de cara, lo mismo, se aparta un poco y se crea un tercer carril, independientemente de si la línea es continua o discontinua, y ya está, una pasa por él y cada uno a su marcha y a su velocidad, sin tensiones, pitidos ni descalificaciones.

  La llegada al Parque Arqueológico es muy fácil y sencilla. Dispone de un restaurante, donde comimos, y una tienda de souvenirs. 

 El Teatro es de origen griego, pero reformado por los romanos; con una parte del graderío tallado en la roca. El teatro todavía se utiliza para representaciones, ofrece vistas de Trapani y del mar. Un poco mas apartado del teatro se encuentra el Santuario que se supone que debía albergar otros edificios sagrados y que estaba protegido por una solida muralla de piedra tallada.

  Se llega en autobús con billete de ida y vuelta, o a pie, ya que no permiten subir con el coche. No pudimos ni hacer una solo foto: al poco de llegar empezó a llover muy fuerte. En menos de dos minutos lo vimos todo, el teatro y el santuario, no por falta de ganas sino por la fuerte lluvia. Estuvimos media hora en una pérgola que hacía la función de parada del autobús, todos los pasajeros, arrinconados en el centro casi con las espaldas pegadas, tiritando y moqueando como una manada de pingüinos congelados. Acabamos todos calados hasta los huesos, hasta el extremo de que los bolsillos de mi chubasquero se me llenaron de agua. Al poco de bajar del autobús, dejó de llover.

  Entre verdes colinas y escarpadas montañas se encuentran las ruinas de una de las ciudades más importantes de los elimios. Es uno de los más perfectos Templos dóricos del siglo V a C. que jamás se han construido. Peristilo con 36 columnas lisas y altar al aire libre. Las columnas sin surcos, la ausencia de cella (santuario) hace pensar que el origen, a pesar de la pureza de su estilo dórico griego, sea púnico. Los clavos adheridos al estilóbato sugieren que no se acabó de construir. Ubicado en el monte Bárbaro. La palabra para definir el Templo es: impresionante, fue a lo único a lo que pudimos hacerle fotos, hicimos unas pocas y de nuevo empezó a diluviar. Como no tenía pinta de parar, nos fuimos en dirección a Erice.


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Viaducto kilométrico

   

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