Valle de Lasana: La historia en la piedra...

Escribe: buvar
Lasana es una pequeña comunidad indígena ribereña del río Loa, a unos 45 kilómetros de Calama, en el norte de Chile. La localidad mantiene tradiciones y leyendas vinculadas a la Pachamama. Vive de una agricultura de subsistencia y ofrece importantes atractivos al visitante

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

Valle de Lasana: La historia en la piedra...

Calama, Chile — sábado, 7 de noviembre de 2009

Lasana es un fértil valle, regado por el río Loa, que nos da cuenta del milagro que se produce en pleno desierto. Durante miles de años, comunidades atacameñas han cultivado allí en este oasis, ubicado a 45 kilómetros al noreste de Calama, verduras y legumbres para el consumo local.
     La vida de estos atacameños no ha sido fácil, durante su larga historia han debido hacer frente a invasiones incas, españolas y ahora ya al cabo de sus fuerzas deben disputar los escasos recursos de agua a las trasnacionales mineras que le han hechado el ojo a los minerales que allí existen particularmente cobre.
     El lugar tiene gran atractivo para aquellos viajeros que quieran conocer más de cerca cómo es la vida en el desierto.Pero aparte de este aspecto etnográfico Lasana ofrece un atractivo muy especial, un bien conservado Pukara.
     Un Pukará es una fortificación defensiva, que las comunidades nativas construían para hacer frente a las invasiones.Este de Lasana, se construyó en el año 400 d.C, siendo ocupado sucesivamente hasta la llegada de los españoles.
     Estas fortificaciones, verdaderas ciudadelas, permitían a los residentes guardar alimentos, básicamente maíz, algarrobo, chañar, charqui (carne seca) y agua y allí se refugiaban para defenderse de los invasores.
     Una visita al sitio arqueológico, que ha sido declarado patrimonio nacional, permite ver las dimensiones de las construcciones, algunas de hasta cinco habitaciones, con pequeñas ventanas para otear al enemigo.Los elementos usados para la construcción eran básicamente la piedra y el barro.
     Visitamos Lasana un día sábado al mediodía con un sol inclemente pegando sobre nuestras espaldas. Tras pagar una entrada de mil quinientos pesos, unos tres dólares, iniciamos el ascenso en solitario, parece que éramos los únicos valientes capaces de visitar ese lugar en las horas en que el sol pega más fuerte.
     Con no poco esfuerzo, alcanzamos la parte más alta del Pukara, desde donde se denomina todo el valle.
     Desde allí se puede divisar las casas a lo largo albergan a unas 80 familias que viven del cultivo de maíz, zanahorias, betarragas, cebollines, lechugas, acelgas, variedades de legumbres, ajos y alfalfa.
     El Pukara incluye en su interior algunas apachetas. Las apachetas corresponden a una tradición indígena de homenaje a la pachamama, la madre tierra. Así, los primitivos viajeros, acostumbraban a dejar una ofrenda a la pachamama para tener suerte en su viaje.
     Yo aproveché de dejar mi ofrenda por las viajeras Debora Lambrechts,  Aleleani, Graciela, Carmenparis e Isabel que andan viajando por el mundo. También dejé ofrenda por mis viajeros queridos, Celsi, Samuel, Demo, Ruben, Lucía, Diego, Juano, Patricia, Violeta, Jess, Nicolás, Dorys, Monica, Verito, Lourdes, Niki.... y deje una piedra grande en general en petición de todos los viajeros... !hay que preservar las tradiciones!.
     Un pueblo nuevo se emplaza en la salida de Lasana y también la nueva iglesia, construida como manda la tradición, en piedra.
     Lasana es una buena opción para un paseo por el día, tal vez combinado con Chiu-Chiu, que esta a 10 kilómetros. Hay allí a orillas del río una zona de camping con piscina y quinchos para asados. 

Más antecedentes a
María Eugenia Vargas

buvarcl@gmail.com


Publicado
Modificado
Leído 3817 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


 

Capítulos de este diario

  • 1

    Valle de Lasana: La historia en la piedra...

    Calama, Chile | 7 de noviembre de 2009