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Entre Caldera, Chañaral, Calama, Uyuni, San Pedro de Atacama

Escribe: 19diablito72
Viaje de casi tres semanas por la costa de la región de Atacama, el inmenso salar de Uyuni (Bolivia) y San Pedro de Atacama.

 

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Pasando por Calama hacia Uyuni

Calama, Chile — miércoles, 8 de julio de 2009

Pasando por Calama hacia Uyuni. Tal como lo había determinado, era la hora de irse y llegué a tiempo al terminal (8:30 horas), pero el Tur Bus ,que iba a San Pedro de Atacama se demoró 30 minutos en partir. El paisaje desértico desolado hacia Antofagasta no es propicia para un ciclista (de ello me convencí, es bastante difícil hacerlo).

De allí pasé a Calama, donde en el camino comprobé que ha crecido Baquedano, se ve bastante acogedora Sierra Gorda. Abatido llego a Calama a las 16:30 horas,  demoré en encontrar un taxi particular que me llevara a la estación de trenes. Uno de los pocos de ellos que circulaba me advirtió que el terminal de trenes a Uyuni no funciona desde hace dos años, así que busqué una empresa de buses para mi destino boliviano.. Sin embargo, la sorpresa fue gruesa porque no habían cupos sino hasta el viernes 10, así que deberé quedarme un día de más en Calama.

Conseguí una residencial a 6 lucas el final del paseo peatonal Eleuterio Ramírez (el Capri). Lo atendía una mujer bajita pero bonita que me ofreció un camarote con 4 camas! Para mí. Luego un joven ayudante-un joven muy simpático- me indicó que habían duchas calientes. Debo recalcar que la noche en Calama es muy fría la noche no invita a a estar en la calle a alta horas de la noche.

Guiado por la desconfianza me instalé a las 22 horas en mi camarote leyendo “La Guerra del Fin del Mundo” de Mario Vargas Llosa y planificando lo que tendría que hacer mañana jueves.: sacar dinero del redbanc, comer algo en un restaurante, comprar jugo y algo para comer y atender emergencias como un cargador del MP3 que al final se echó a perder, a mi juicio producto del frío intenso de la noche calameña.

Ese jueves me bañé y esperé la hora de dormir para mañana viernes. Me levanté como cuando voy a  la pega (5:1 y caminé con cierta inquietud  durante 8 minutos ante la mirada de un par de patanes vagos pidiendo plata con acento flaite en la calle para llegar por fin al terminal de buses. Al poco rato noté pocos turistas y mucho boliviano en medio de un tremendo frío.

Mi mochila fue subida el bus-de esos que recorrían Chile en los años 80- y fue el comienzo de un viaje hacia Bolivia de esos para perder la paciencia. Sólo entre Calama y Ollagüe, pueblo fronterizo chileno, hay casi 200 kms de distancia , en medio de bellos paisajes desérticos, un retén, pueblitos dedicados a la energía y a la explotación de yacimientos de sal en los salares de Carcote y Ascotani: Los carteles en referencia a Ollagüe eran interminables y  aumentaban mi ansiedad. Sentí un pequeño jolgorio al llegar a la aduana , pero en medio de la frontera nos cambiaron a otro bus, que en todo caso era un poco más moderno.

Pagué 21 bolivianos al ingresar en Avaroa y el bus tomó la ruta de tierra hacia Uyuni. El aburrimiento por el calor , azuzado por la pésima música que repitieron 30 veces el mismo tema me hicieron dormir. Sólo levanté la moral al ver detenerse el bus al pueblo de San Cristóbal, a 1 u 2 horas de Uyuni. Cuando divisé ¡por fin!tras 9 horas de viaje esta ciudad que ví a un costado de un enorme dibujo en el suroeste boliviano!

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Ruta entre Calama y Uyuni (bajada para orinar con mucho frio)

   

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