Diarios de viaje > Perú, América del Sur
Trip norteño =)
Escribe: Clira
Tocó ahora el norte...Trujillo, Chiclayo, Lambayeque, Cajamarca, Piura y Tumbes.
Cajamarca y su cielo azul
Cajamarca, Perú — viernes, 16 de septiembre de 2011
El trayecto de 8 horas desde Chiclayo fue cómodo pero con la calefacción al máximo, asi que nos sancochamos! Llegando a Cajamarca a las 5am nos esperaba el taxi que nos contactó Jorge desde Chiclayo, Isaías. Luego de dar miles de vueltas a la plaza de armas y alrededores sin lograr ubicar hotel, tuvimos que quedarnos en el Hotel Casona, en la misma plaza a S/.110 una habitación matrimonial, en la cual sólo dormiríamos una noche ya que partiríamos al dia siguiente a las 9pm.
Descansamos un rato, salimos a tomamos desayuno, respirando felices de ver un pueblo serrano con un cielo perfecto. Fuimos al mercado y tomamos por S/.3.50, un jugo y un sándwich de asado. Luego fuimos caminando al Mirador de Santa Apolonia y de ahí nos recogió Isaías para subirnos (la altura no nos permitía subir las miles de escalones). Arriba pagamos un sol y entramos al mirador y a lo que se supone es la silla del Inca, tienes ahí una vista espectacular de la ciudad de Cajamarca. El city tour que nos hizo Isaías nos costó S/.45. Nos llevo a los Baños del Inca, pagamos otros dos soles para entrar a conocer, si te deseas bañar en uno de los cientos de cuartitos con tina (que se mantienen bastante limpios) cuesta S/.4. Luego fuimos a las Ventanitas de Otuzco (S/.5) y luego nos dejó en el Cuarto del Rescate (S/.5). Como aun era temprano, quisimos ir a los conventos, pero estaban cerrados, así que caminamos a tomar un café a un sitio llamado Jazmines, lindo lugar para descansar con un jardín maravilloso y que también tiene una Heladería Holanda, con helados de sabores insospechados y deliciosos. Hicimos una parada en Chugur, a comprar mucho mucho queso, mantequilla, rosquitas, manjar.
Ya de noche quisimos salir a conocer la noche cajamarquina, ya que no habíamos salido en Chiclayo. Pensamos encontrar mucha vida nocturna ya que esta es una ciudad con mucho desarrollo por las mineras y de cientos de camionetones por doquier, no por gusto tiene el parque automotor más moderno del Perú. Tal vez porque era día de semana, triste fue nuestra sorpresa que no había nada…..caminando caímos en un barcito Cowboy, había karaoke y nada de gente. Entramos, pedimos una cerveza y salimos disparadas ante la visita de un grupete nada simpático y de no tan buenas intenciones. Por recomendación de una amiga llegamos al Usha Usha….un lugar pequeño, con una gran foto del Che Guevara y firmas en las paredes. Solo dos señores con guitarra y un joven se encontraban en el lugar. Nosotras, medio temerosas por el anterior episodio, nos sentamos. Estos caballeros, muy amablemente nos invitaron a acercarnos y resultó ser una gran noche. Conversamos de arte, música, cultura y mucho mas, tomamos algunos tragos con colores extraños y nos fuimos, luego de firmar las paredes, de un sitio mágico y acogedor.
Al día siguiente fuimos en un tour de S/. 20 a la Granja Porcon, un lugar verdaderamente admirable. Las personas que viven en esta granja, que es mas que eso, han plantado miles de pinos a los alrededores, parecen los Alpes Suizos, además, totalmente autofinanciados, generan diversas actividades como albañilería, telares, fabricación de quesos, tienen un zoológico, y por supuesto, generan ingresos con la madera de los pinos. Es un mundo a parte, con un gran nivel de desarrollo. Luego de comprar más quesos, volvimos a Cajamarca. Llegamos muertas de hambre en busca del que nos recomendaron como uno de los mejores lugares para almorzar, el Zarco. Por supuesto, llenisimo. Fuimos a media cuadra de nuestro hotel a Tullpas, gastamos S/.25 cada una pero comimos un plato gigante, y la famosa sopa verde, por supuesto, con una cervecita.
Luego de almorzar, partimos en otro bus para La Colpa, a unos 40 minutos, una pequeña hacienda donde la mayor atracción son unas vacas que son llamadas por su nombre y sale cada una y se dirige a su lugar de comer donde esta su nombre en un cartel. Muy divertido…!!
De regreso, paramos en un pueblito Llanacora para subir a una catarata, pero nosotras estábamos totalmente exhaustas y nos quedamos tomando una chelita en la simpática plaza de armas.
De vuelta en Cajamarca, fuimos a cenar a La Vaca Loca, pizza. Una pizza familiar, mas pan al ajo, mas dos jarras de sangría nos salió a S/.50….cabe decir que la pizza familiar fue un exceso. Terminando la pizza, volvimos al hotel, sacamos las cosas y por S/.8 nos llevaron a la estación de Línea. Por otros S/.40 nos regresamos a Chiclayo.
Descansamos un rato, salimos a tomamos desayuno, respirando felices de ver un pueblo serrano con un cielo perfecto. Fuimos al mercado y tomamos por S/.3.50, un jugo y un sándwich de asado. Luego fuimos caminando al Mirador de Santa Apolonia y de ahí nos recogió Isaías para subirnos (la altura no nos permitía subir las miles de escalones). Arriba pagamos un sol y entramos al mirador y a lo que se supone es la silla del Inca, tienes ahí una vista espectacular de la ciudad de Cajamarca. El city tour que nos hizo Isaías nos costó S/.45. Nos llevo a los Baños del Inca, pagamos otros dos soles para entrar a conocer, si te deseas bañar en uno de los cientos de cuartitos con tina (que se mantienen bastante limpios) cuesta S/.4. Luego fuimos a las Ventanitas de Otuzco (S/.5) y luego nos dejó en el Cuarto del Rescate (S/.5). Como aun era temprano, quisimos ir a los conventos, pero estaban cerrados, así que caminamos a tomar un café a un sitio llamado Jazmines, lindo lugar para descansar con un jardín maravilloso y que también tiene una Heladería Holanda, con helados de sabores insospechados y deliciosos. Hicimos una parada en Chugur, a comprar mucho mucho queso, mantequilla, rosquitas, manjar.
Ya de noche quisimos salir a conocer la noche cajamarquina, ya que no habíamos salido en Chiclayo. Pensamos encontrar mucha vida nocturna ya que esta es una ciudad con mucho desarrollo por las mineras y de cientos de camionetones por doquier, no por gusto tiene el parque automotor más moderno del Perú. Tal vez porque era día de semana, triste fue nuestra sorpresa que no había nada…..caminando caímos en un barcito Cowboy, había karaoke y nada de gente. Entramos, pedimos una cerveza y salimos disparadas ante la visita de un grupete nada simpático y de no tan buenas intenciones. Por recomendación de una amiga llegamos al Usha Usha….un lugar pequeño, con una gran foto del Che Guevara y firmas en las paredes. Solo dos señores con guitarra y un joven se encontraban en el lugar. Nosotras, medio temerosas por el anterior episodio, nos sentamos. Estos caballeros, muy amablemente nos invitaron a acercarnos y resultó ser una gran noche. Conversamos de arte, música, cultura y mucho mas, tomamos algunos tragos con colores extraños y nos fuimos, luego de firmar las paredes, de un sitio mágico y acogedor.
Al día siguiente fuimos en un tour de S/. 20 a la Granja Porcon, un lugar verdaderamente admirable. Las personas que viven en esta granja, que es mas que eso, han plantado miles de pinos a los alrededores, parecen los Alpes Suizos, además, totalmente autofinanciados, generan diversas actividades como albañilería, telares, fabricación de quesos, tienen un zoológico, y por supuesto, generan ingresos con la madera de los pinos. Es un mundo a parte, con un gran nivel de desarrollo. Luego de comprar más quesos, volvimos a Cajamarca. Llegamos muertas de hambre en busca del que nos recomendaron como uno de los mejores lugares para almorzar, el Zarco. Por supuesto, llenisimo. Fuimos a media cuadra de nuestro hotel a Tullpas, gastamos S/.25 cada una pero comimos un plato gigante, y la famosa sopa verde, por supuesto, con una cervecita.
Luego de almorzar, partimos en otro bus para La Colpa, a unos 40 minutos, una pequeña hacienda donde la mayor atracción son unas vacas que son llamadas por su nombre y sale cada una y se dirige a su lugar de comer donde esta su nombre en un cartel. Muy divertido…!!
De regreso, paramos en un pueblito Llanacora para subir a una catarata, pero nosotras estábamos totalmente exhaustas y nos quedamos tomando una chelita en la simpática plaza de armas.
De vuelta en Cajamarca, fuimos a cenar a La Vaca Loca, pizza. Una pizza familiar, mas pan al ajo, mas dos jarras de sangría nos salió a S/.50….cabe decir que la pizza familiar fue un exceso. Terminando la pizza, volvimos al hotel, sacamos las cosas y por S/.8 nos llevaron a la estación de Línea. Por otros S/.40 nos regresamos a Chiclayo.
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Capítulos de este diario
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1
Trujillo y las huacas
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2
Chiclayo y su legado
-
3
Cajamarca y su cielo azul
-
4
Piura, Mancora y Tumbes!!
En Cajamarca...
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