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Norte de Perú y Ecuador en tiempo récord...
Escribe: katiayoza
Me encantó porque conocimos muchos lugares en poco tiempo. No estuvo completamente todo planeado, pero tampoco fuimos a la deriva. La ruta fue: Cajamarca, Máncora, Tumbes, Guayaquil y Montañita. La verdad es que esta página de Viajeros me dio la idea de hacer todo este recorrido, el investigar en internet antes de viajar y leer diarios de otros viajeros me fue de gran ayuda, así que quería colaborar un poco con otros, en lo posible.
Cajamarca
Cajamarca, Perú — domingo, 9 de enero de 2011
Bueno, entonces, llegamos a la ciudad de Cajamarca, sin tener un lugar en donde estar, sin ninguna reservación ni nadie que nos espere. Así que salimos a buscar hospedaje, donde sea. Imagínense a mi amiga arrastrando su maleta con rueditas por el mercado de Cajamarca, era tan divertido, pero supongo que en ese momento no mucho para ella. (Por cierto, yo llevaba solo un maletín y una mochila, pero es que ella es de esas personas que llevan todo su ropero al viajar.) Llamamos y preguntamos en un par de sitios, finalmente entramos a un hostal de mala muerte, en serio, pero ya no sabíamos a dónde más ir y necesitábamos estar cerca de la Plaza de Armas para poder ir caminando. ¿Qué más se puede pedir por 20 soles cada una?
Olvidé escribir que llovía a horrores. Es mala época ir a la sierra en verano, por las lluvias, pero confíabamos simplemente en tener suerte con el clima. Por otro lado, aquí en Lima, cuando es invierno, cae una fina lluvia que llamamos garúa, dicen que no es nada comparada a una verdadera lluvia, por lo que yo quería conocer a esta verdadera lluvia. Y, además, tenía la esperanza de ver un arcoiris, que me fascinan.
El primer día, entonces, fuimos a la plaza a buscar qué tours podíamos hacer y comer helados en "Holanda", un lugar muy famoso en donde hay los sabores más raros, pues son de frutas nativas. Decidimos aprovechar antes de ir al tour de la antigua hacienda de Colpa e ir al mirador de Santa Apolonia, desde el cual se puede observar toda la ciudad, se puede ver este montón de casitas e iglesias protegidas por sus techos uniformes y cerros y cerros. Hay que pagar un sol para poder subir y un tres soles (por las dos) por el taxi desde el centro. Fuimos a almorzar por ahí, creo que milanesa, jaja, me quedé con las ganas de probar comida del lugar, pero era menú único. A eso de las cuatro, fuimos a este tour, me acuerdo que el guía era muy bueno, sabía mucho de la zona y de Cajamarca. Por momentos, cuando dejaba de llover y el cielo se despejaba, podíamos ver el cielo de Cajarmarca, el más lindo que he visto (por cierto, en "Holanda" hay un helado que tiene este sabor, aunque no me gustó mucho, pero vende por la curiosidad). El cielo tan azul y las nubes tan bien definidas, con forma de nube, claro, pero tan abajo, y un poco de sol de verdad. Esto era lo que hacía de este lugar tan hermoso...
En esta hacienda, lo intresante es ver cómo los campesinos llaman a cada una de las vaquitas por sus nombres y cómo ellas hacen caso. Luego, fuimos a ver unas cataratas cerca, un poco difícil el camino por el lodo de la lluvia. El tour fue de 4 a 7.
En la noche, nos encontramos con unos amigos cajamarquinos de mi amiga, y fuimos a una pastelería llamada "Cascanueces", en donde venden muy buenos cheesecakes, aunque yo no pedí eso, sino un pan con pavo y un mate, que estaban buenazos.
Al día siguiente, nos levantamos súper temprano (en realidad yo me levanté a eso de las 3, pues no podía dormir), y salimos a las 7 de la mañana para ir a los Baños termales, en donde Atahualpa, el último Inca, solía bañarse, pues las aguas son medicinales. La entrada está desde 2. 5 soles a 10 soles, depende de qué clase de poza se desea. También pasamos por el Cuarto de rescate, lugar famoso por ser donde Atahualpa estuvo prisionero en la época de la Conquista, en el cual ofreció llenar de oro y plata por su liberación. En fin, ese día lo aprovechamos a más no poder, pues en la mañana tomamos el tour de Cumbemayo, lugar que es considerado una de las maravillas del Perú. Se trata de formaciones rocosas, como los Frailones, entre otros, que están en armonía con el cielo azul y el verde del suelo. En este tour había que caminar bastante, además que está a una altura de más de 3 mil metros, por lo cual la subida en la combi es algo lenta, pero la vista desde arriba es magnífica, pues se hace un par de paradas que permiten ver toda la ciudad y los alrededores.
Luego de la agradable caminata, de la que volvimos como a las 3, seguía el tour de Otuzco, a las 4, por lo cual solo comimos pan con apanado en Zorco, que está a un paso de la plaza principal. Nos embarcamos al tour, por cierto, cada uno de los tours (que incluyen movilidad y guía) estaban a 15 soles. Son conocidas como ventanillas de Otuzco, aunque en realidad sean nichos, es decir, era un cementerio. La clásica postal de Cajamarca suele ser aquí, así que ya saben dónde tomar la foto. En este tour también estaba incluido un paseo por una hacienda, en donde se podía degustar y comprar queso (famosísimo el queso de Cajamarca) y manjarblanco, cuya preparacion presenciamos. También, fuimos a un hermoso jardín de orquídeas, realmente inmensas.
Ese día, en la noche, a eso de las 10 y media de la noche, partimos a Piura. En realidad, nuestra intención inicial era viajar solo a Cajamarca, yo le daba unos cuatro días, y luego estar otros tres en Máncora. Sin embargo, la lluvia y las ganas de ir a Ecuador nos hicieron cambiar de idea. Al partir de Lima, el dato de que Guayaquil estaba a seis horas de Tumbes (y Máncora está cerquísima de Tumbes) era solo información interesante, nuestro plan era solo ir a la ciudad de Machala, a dos horas de la frontera Aguas Verdes/ Huaquillas. Bueno, lo confieso, solo era para decir que estuvimos en otro país, no pretendíamos conocer demasiado. Llegar a Montañita ya ni pensarlo. Pero el mismo día que llegamos a Cajamarca, averiguamos que podíamos partir de frente a Piura, pues creíamos que teníamos que ir a Chiclayo para llegar a Piura. Así que nuestra estadía en Cajamarca fue solo de un día y medio. La lluvia estuvo siempre presente, pero no era demasiado fuerte. El primer día oímos truenos, lo cual me encantó porque nunca había tenido esa experiencia. En Cajarmaca, como no compramos ningún recuerdito como para decir estuve aquí, nos volvimos locas y compramos kilos de manjarblanco (de lúcuma y fresa), queso y rosquitas, pero como íbamos a ir a Piura y quién sabe dónde los mandamos como encomiendas a Lima, a través de Tepsa. El envío me salió a s/. 8.50, pero un paquete bien pesado. Lo envié el martes y mi mamá lo recogió el jueves, y todos felices en casa.
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