Nos levantamos a las 9.00 Am y luego de un desayuno de pan y dulces regionales salimos a comprar comida para el medio día y a buscar las oficinas de Información Turística. Estaba todo medio cerrado, así que volvimos al Hostal a armar los bolsos y a cambiarle el aceite 2T al AX 100, por uno de mejor calidad, luego partimos hacia "El Remate". El camino era un ripio muy malo e aproximadamente 8 Km, el CG tuvo su primera pérdida sustancial, el caballete se corto, así que paso a ser una parte más del pesado equipaje. Durante el ascenso no superábamos los 20/30 Km/hs. Ya próximos a la Cascada abandonamos las motos y seguimos a pié unos 300 mts. Nos metimos en el arroyo, el agua estaba helada y las piedras del fondo nos partían los pies. A pesar de ello seguimos hasta el final para llegar a la esperada Cascada, donde nos sacamos unas cuantas fotos. Volvimos a buscar las motos. La vuelta bajada fue mucho más rápida. En el camino compramos vinos Pateros a lugareños que realizaban elaboración propia con los viñedos que tienen en el fondo de sus casas. También compramos queso, salame y arrollado de chancho casero, para nuestro almuerzo en la Plaza del Pueblo. Salimos para Cafayate, cerca de las 15.30 hs. Son 65 km, la ruta mayormente en bajada y en buen estado, estaba desierta, pusimos las motos a 110 km/hs. El camino era atravesado por numerosos badenes en los cuales corria tanto agua, como barro y piedras. Pasamos por el desvió a ruinas Quilmas pero como ya lo conocíamos seguimos viaje. Paramos en "Colalao del Valle" un pueblito muy lindo y prolijo que es atravesado por la ruta, aprovechamos para hidratarnos ya que el sol estaba muy fuerte, y el día increíble. Todo el viaje tuvimos algo de viento lateral. También pasamos numerosos puentes que cruzaban anchos ríos con poco caudal dado la época del año. Llegamos a Cafayate a las 17.40 aproximadamente y decidimos ir directamente a las bodegas dado el horario y el día (sábado), con lo cual recién apagamos las motos en la puerta de la bodega "Nani". Luego de visitar esa y otra bodega chica (Finca Figueroa), fuimos a buscar alojamiento. Terminamos en un Hostel compartiendo la habitación con Giordi, un español de unos 55 años, muy buena onda que venía a recorrer toda la Argentina. Fuimos a Cenar y nos acostamos con el ruido de una Bailanta de fondo.