Cuatro medialunas y un café frente a la plaza principal de Cafayate: la gloria. La Quebrada de las Conchas es el destino del día. Empezamos por El Colorado y sus cuevitas semi-claustrofóbicas y seguimos por La Yesera y la búsqueda del viento, las Tres Cruces y el hoooola, El Anfiteatro y su acústica excelente y la Garganta del Diablo y mi calza destrozada por el intento desafortunado de culipatín en las rocas. Mi falta de conocimientos en geografía, solamente me permiten decir que este lugar es hermoso.
Después de recorrerlo, seguimos viaje a Salta Capital de la mano de Leo, nuestro conductor del día. Escondidas en el medio del camino, una cerveza y unas milanesas con papas fritas (otra vez!).
A Salta llegamos tarde, un poco aturdidas por la cantidad de autos y personas que parecen devolvernos nuevamente a la Capital Federal de la que tanto buscabamos escapar. Conseguimos alojamiento en el Hostal Yatasto, hacemos unas compras (había llegado el momento de empezar a ahorrar!) y comemos unos ricos fideos.