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Llegando a cádiz
Escribe: martindaco
Desde los llamados pueblos blancos, una de las salidas naturales hacia Cádiz, es la que pasa por Jerez de la Frontera, que pasa por ser "el más grande de los pueblos blancos gaditanos".
Llegando a cádiz
Cadiz, España — martes, 18 de octubre de 2011
Según cuentan, la mayoría de estos pueblos blancos fueron inicialmente poblados por los agricultores bereberes que acompañaban las expediciones de la conquista árabe de la península y que, como es sabido, se mantuvieron durante seis siglos,
La tradición era (y creo que se mantiene en buena medida) que al llegar la primavera, las fachadas de las casas se pintan con cal (encalar), lo que en contraste con el color de sus sierras le daba y le sigue dando una vista especial.
Pero bueno sigamos desde donde lo dejamos. Desde Grazalema sale una carreterita sorteando la sierra de Grazalema hasta llegar a lo que era uno de los cruces de caminos importantes, desde ese punto se puede llegar a varios pueblos como Ubrique... o seguir hacia Arcos de la Frontera, que junto a Grazalema, son para mí los dos más significativos.
Cuando se va llegando a Arcos de la Frontera se aprecia la importancia que para sus primeros pobladores tenía protejerse de los posibles ataques que llegaran desde el interior de la península. El pueblo se ubica en lo más alto del monte coronado por una torre para su defensa y rodeado de desniveles de unos cien metros.
La subida tradicional, la original por donde ascendían de trabajar en las huertas que están abajo a la altura del río, no es apta para sedentarios, requiere buenos pulmones y el suficiente interés de conocer el lugar como para vencer la tentación de darse la vuelta y tomar el coche para acceder por la vía moderna.
Es sin duda un precioso pueblo dentro de la ruta.
Desde aquí la carretera ya se abre y pierde ese encanto sinuoso que nos ha acompañado en todo el recorrido de las serranías. Hasta Jerez de la Frontera es una ruta convencional.
En Jerez nos detuvimos un día en uno de esos hoteles con encanto, el tiempo justo para hacer un recorrido por su centro histórico, visitar su coqueto mercado y recorrer la zona tradional de tapeo. En esta ocasión no visitamos sus bodegas que vienen siendo uno de los reclamos turísticos...
Y llegamos a Cádiz, otra joya de Andalucía. La capital gaditana lo tiene todo. Historia, la memoria de su pasado romano con el teatro y la fábrica de salazones (un siglo a.d.c.), la huella de los siglos de permanencia árabe... Y sobre todo el encanto de estar rodeada por el mar, literalmente rodeada por el mar...
Merece la pena visitar el museo de las Cortes de Cádiz en la calle Santa Inés (cierra los lunes), el Castillo de Santa Catalina (en la playa de la caleta), la Catedral, la Torre Tavira... Y por supuesto el barrio de pescadores al atardecer para tomarse unos pescaditos fritos, disfrutar de sus calles estrechas...
Os dejo una muestra pequeña de los encantos que podéis encontrar en vuestro recorrido por esta ruta de los pueblos blancos de Andalucía, lo demás lo tendréis que descubrir vosotr@s...
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Últimos comentarios
Europeando dice:
Buen relato de una experencia.Felicidades y un gran saludo.
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buvar dice:
Martin me gustó estevrelato ya que no tengo el placer de conocer Cádiz, pero espero reprar esa omisión muypronto.
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