Mi primer viaje a Santa Marta, Parque Tairona, etc

Escribe: Napalm
Este es mi historia para contares todo acerca del viaje que estoy haciendo por la costa norte de Colombia, que incluye a Santa Marta, Parque Tairona y demas sitios o lugares que voy visitando y recorriendo

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
1 ... 7 Capítulo 9 11 ... 14
 

7 día Ida hacia el Cabo de la Vela

Cabo de La Vela, Colombia — lunes, 17 de enero de 2011

Me levanto temprano, listo pa irme al Cabo de la Vela, después de una hora de espera, me recogen en, por supuesto, la reina de la Guajira, una Toyota Land Cruiser Burbuja, con el aire a todo taco. Y arrancamos hacia la punta dela península de la Guajira. un viaje largo de 6 horas, hacedo una parada en las 4 vías, a comer arepa e´ queso y una cocacola. Tomamos la vía hacia el norte, siempre con la vía del tren carbonero a mi derecha, hasa un cruce, creo que es el kilómetro 20. Pa´ la derecha, Uribia, pa´ la izquierda, Manaure y, pal norte, pues pal norte.

Hicimos parada en Uribia a comprar algo de mecato veneko y arranque pa´ Manaure. Al llegar, a lo lejos se ve una montaña blanca, como si fuera la Sierra Nevada a nive del mar. Todo aquí gira en torno a la sal marina, que hasta el mismo pueblo está corroído por la sal, que es su sustento comercial.

Al pararse al frente de esta montaña, el resplandor es tan fuerte que necesitas gafas para ver, que tanto más blanco qe no puedes ver nada.

Y al lado, un testigo presencial de lo tenaz que pueda ser la sal: una vieja pala mecánica comido por la sal. Come más rápido la sal que el óxido mismo.

Enrumbamos nuestro destino, nuevamente tomano el cruce entre Manaure y Uribia, para seguir yendo hacia el extremo norte de la Guajira, dejando atrás, el gastado pavimento y andar e un destapado que facilmente puedes hacer rugir los cauchos a 80 km/h. Y no falta la grata sorpresa de ver el kilométrico gusano negro, dirigiéndose hacia el extremo sur de la Guajira, para engordarse de mineral negro y regresar nuevamente hacia el extremo Norte, para vomitar la valiosa y negruzca carga sobre los barcos que se lo llevan hacia otros oceános.

Y mas adelante, después de dejar el pavimento, empieza a verse las ancestrales rancherías que bajo el inclemente sol, los nómadas viven s diario vivir.

A la altura del km 103 del camino, paralelo a la vía férrea, se desvía hacia la izquierda, adentrándose aún más en el espinoso desierto wayuú, cn sus rancherías al lado y lado. Y he aquí, donde te puedas topar con, el que sería, el mayor número de retenes en el mundo, cosa que cualquier grupo guerrillero envidiaria. Son unos simpáticos retenes, custodiados por niños wayuú, que con su poca ropa vieja, buscan alguna moneda, algún azucaroso obsequio, en el que, con su sonrisa y felicidad, hace olvidar, por un instante, los pobres e humildes que son. y continúan asi,  entre retén y retén, en un laberinto de caminos, razados por 4x4´s, bordeando por una inmensa laguna hasta llegar hacia la costa de mar aguamarina, pero de aguas muy calmadas, donde ni siquiera existe el oleaje y continúa hacia el norte, que a lo lejos, se divisan unas montañas en esa planice desertica, con un follaje verde, ranchos y chivos. Y es hacia allá a donde me dirijo.

Arribamos a una ranchería, a donde almorzamos un delicioso "curé", que no sé que carajos de pescado es, pero es pura pulpa, nada de espinas, parecido a la sierra y delicioso.

Posteriormente, tomamos nuestra burbuja y nos dirigimos hacia el Cabo de la Vela, a donde iniciamos ascenso a una pequeña montaña de donde está el faro, en realidad, un radiofaro, y se dislumbra alrededor unos matices de mar que embruja y hasta atonta.

E igualmente espectacular, son losvientos que allí se producen, me atrevería a calcular vientos de 60 km/h, y querrás gritar tan fuerte como puedas de la felicidad y emoción de estar allí, que el mismo viento te lo ahoga; es indescriptible.

Llamé a mis hermanos y amigos para decirles lo feliz que estaba. Y me quedo allí por un buen rato, al igual que mis compañeros de la burbuja. Y no paraba de tomar fotos hasta quela batería no dió mas. Pero alcancé a tomar fotos, de lo que sería el atardecer y/o la puesta del sol mas hermoso qe h visto en mi vida, tanto así, que sin un día muriera, me
gustaría morir, como cuando muere el sol en s día, allá el en Cabo de la Vela.

Regreso extasiado al rancho, invitando a mis compañeros de viaje a una birra polar. Luego la comida, hablar con un par de inglesas y beber birra con el guía guajiro, un hombre de hablar pausado, guajiro como s piel y su raza y su sabiduría ed palabrero.

De noche, la luna refleja su impetú sobrela laguna, mientras descendía suavemente por el cielo, hasta qu, sin darme cuenta, quedè fundido y cansado de tanto espectáculo.

La comida fue chivo, delicioso, de carnes tiernas.


Publicado
Modificado
Leído 755 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

1 ... 7 Capítulo 9 11 ... 14
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, ingresa con tu cuenta de Facebook, o

 

4 vias: Al Norte, a l cabo de la vela, a punta gallinas, a Manaure, a uribia. Al sur: Cerrejon, Fonseca, San juan del...

   

Capítulos de este diario