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Uzbekistán. Mini ruta de la seda

Escribe: Mamen2
En un gran reportaje que ví en la televisión, me llamó la atención Samarkanda. Desde entonces, he tenido en mis planes visitar dicha ciudad y ya que voy, aprovecho para hacer un pequeño recorrido por el país.

 

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Yangikazgan

Bujara, Uzbekistán — domingo, 11 de septiembre de 2011

Después de visitar el mausoleo de Ismael Samonid, construido solo con ladrillos que colocados en diferentes posiciones, crean unos dibujos sorprendentes, salimos hacia el desierto de kyzylkum, en Yangikazgan parando en Navoy Nurata, lugar de peregrinación también por ser un lugar donde apareció agua sin saber de dónde procede, hay leyendas sobre esto, unas dicen que cayó una roca de fuego del cielo (meteorito ¿),  el caso es que estas aguas son curativas y  a través de canales subterráneas  es utilizada por la población como desde hace milenios ya que esta ciudad parece ser que data de la época de Alejandro Magno…

Dormimos en yurtas, en medio del desierto. No me gustó nada la experiencia pues en lugar de convivir con los nómadas, se trata de un campamento para turistas en donde lo que hacen los mismos es jugar a las cartas u otros juegos infantiles, beber cerveza y demás actividades que realizan habitualmente en sus lugares de origen. Lo único positivo de la experiencia fue encontrar en uno de mis paseos solitarios por el desierto, una yurta auténtica. Logré ganarme la confianza de la mujer que me dejó hacer fotos de su hijo y me mostró su casa. Por el día hacen vida en la yurta y la casa construida de adobe, la utilizan para dormir. La tienen decorada con alfombras por suelos y paredes, en tonos granate, color de Uzbekistán (la granada es la fruta nacional) sin muebles, muy acogedora. No me pude entender muy bien con ella pero creí entender que más que nómadas son una especie de trashumantes, no estoy muy segura.

Otra cosa muy divertida que hicimos en el desierto fue bañarnos en el lago Aidarkul; el agua estaba limpia y transparente. No había nadie más que nosotros (chófer, guía y yo) y una pareja de catalanes que se fueron rápido y nos quedamos solos. Fue increíble.
Aprovecho para hablar del guía y de  chófer. Este último, tiene un nombre ruso tan raro que decidimos llamarle Javier. El guía se llama Timur, igual que el héroe nacional aunque ese no fue el motivo por el que le pusieron ese nombre sino otro más romántico que me contó. Es un tipo genial, jovencito pero con una cabeza muy bien amueblada y con unos conocimientos de historia, no solo de su país, impresionante. Me recuerda a Johnny Deep, actor que me encanta.

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Últimos comentarios

Leila_1 dice:
Hola Carmen, leí tu diario atraída por su nombre "Uzbekistán. Mini ruta de la seda", todas las repúblicas del sur de la antigua URSS atrajeron siempre mi atención, es que están tan distantes de dónde vivo!!!
Me encanta lo que relatas y ojalá algún día pueda visitar alguna de ellas.
Saludos!

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