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Buenos Aires, un fin de semana especial

Escribe: mayodelsur
Si estás en Buenos Aires... si estás cerca... Este fin de semana puede ser realmente especial, con mucho para ver y disfrutar. Y si no es este fin de semana, podrá ser el siguiente, o el otro...Y si estás lejos... que te permita soñar con un reencuentro. Deseo presentarte mi ciudad, pero cuidado: Puede ser que te enamores perdidamente de ella, y entonces, ya no hay remedio.

 

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Historia en el lugar - Recorridos teatralizados

Buenos Aires, Argentina — miércoles, 17 de febrero de 2010

Historia en el lugar. Recorridos teatralizados

Hace unas semanas, tuve la oportunidad de reunirme con mis compañeros de estudios secundarios. Para nuestra sorpresa, en esa cena estaba presente nuestro profesor de Historia, Héctor De Arriba, tan apreciado por todos nosotros. Con él compartimos algunos viajes (El Bolsón, para asistir una escuelita; Bariloche, en nuestro viaje de egresados...)
Fue muy grato enterarme de su nueva actividad: Guía turístico en la ciudad de Buenos Aires, pero con una particularidad especial: Turismo histórico, una maravilla.
A partir de este suceso, busqué más datos (luego les comentaré los recorrido que organiza Héctor) y les acerco alguas propuestas a lo largo de este año del bicentenario:

El Ente Turismo del Ministerio de Cultura de Buenos Aires comenzó a partir de enero una serie de visitas guiadas especiales que cuentan en este caso con una particularidad: se trata de recorridos teatralizados.
Esta propuesta novedosa, trata de cuatro opciones de paseos en los que actores recrean la historia de los lugares, bajo la premisa de que el público "viaje en el tiempo" y participe de una recreación ligada a los sitios que se recorren.

1) La Plaza de la Victoria 
2) Una tarde con Roberto Arlt
3) Los fantasmas de San Telmo
4) Inmigrantes 

1. La Plaza de la Victoria

Será un viaje de 200 años a través del tiempo, con escenario en la Plaza de Mayo, para recorrer el que fuera el centro de la vida social de Buenos Aires en el siglo XIX.
Un viaje único al pasado de la emblemática Plaza, testigo de los acontecimientos más trascendentales de la vida política y social de la República Argentina.
Allí se recreará el lugar de manera tal que el visitante estará inmerso en aquella legendaria plaza conociendo las costumbres de la vida colonial, como así también los objetos utensilios y las vestimentas típicas en el Buenos Aires de principios del siglo XIX.
Podemos ver los usos y costumbres de la vida colonial, se debaten las ideas del grupo de patriotas que llevaron adelante la revolución de Mayo, tomarán partido en la disputa entre criollos y españoles y participarán activamente de la jura del 25 de mayo.
La instalación se levanta en la Plaza de Mayo, frente al Cabildo y contiene cuatro espacios escénicos bien determinados que el público irá recorriendo acompañado de diferentes personajes.
Se trata de una experiencia novedosa que conjuga el teatro con la visita guiada.

2. Una tarde con Roberto Arlt en Flores

La Mansión de Flores es un particular complejo edilicio cuyo estilo nos remonta a principios del siglo XX. Basándonos en los testimonios de sus vecinos que dan cuenta de que allí vivió por un corto tiempo el escritor Roberto Arlt, se propone ir en busca de sus huellas y caminar tras sus pasos por los lugares de este barrio que él frecuentó.
Durante el recorrido los espectadores conocerán parte de su historia de vida, se familiarizarán con las personas que influenciaron su obra, reconocerán a los personajes más famosos de su imaginario, descifrarán los secretos de su inspiración literaria.
Lugares y atractivos que incluye el recorrido: se inicia en la Mansión de Flores para abordar luego la emblemática escuela donde cursó 3 grado el escritor, para continuar por la Plaza de Flores y finalizar en el Centro Cultural Marcó del Pont.

3. Los fantasmas de San Telmo

El Casco Histórico es la zona más antigua de la Ciudad. Y los viejos edificios y sus angostas callejuelas han absorbido las memorias de los que vivieron y trabajaron una vez allí.
Durante el día, San Telmo funciona en activo movimiento... pero por la noche las "apariciones fantasmales" caminan por sus calles.
Todos los jueves, a las 21, una guía especializada emprenderá el recorrido a la caza de historias de asesinatos, plagas y penas de amor que sorpresivamente reviven entre las sombras de esta parte de la ciudad.
Quienes acepten el desafío de participar de esta travesía fantástica deberán utilizar los cinco sentidos para abrirse a la posibilidad de alcanzar su propia experiencia paranormal.
A través del recorrido, podrán explorar las profundidades del pasado de San Telmo, oir los susurros angustiados de la joven nativa convertida en árbol, conocer el fantasma del poeta enamorado, averiguar por qué el aljibe de la Plaza Dorrego ha sido misteriosamente tapiado, descubrir la historia del prisionero ingles en la casa de Martina Céspedes, caminar a través de una calle invadida por la fiebre amarilla, recorrer los patios y pasillos del edificio donde un fantasma justiciero ayudó a resolver un asesinato y concluir el la visita en la legendaria Tasca de los Cuchilleros que encierra el secreto de la trágica muerte de Margarita Olidén.
Lugares y atractivos que incluye el recorrido: La experiencia se inicia en la Plaza Dorrego junto al centenario Palo Borracho para recorrer los lugares donde vivieron Esteban Echeverría y Martina Céspedes, ingresando a la Galería del Viejo Hotel y a la Tasca de los Cuchilleros, en busca de historias famosas como la de Margarita Oliden.

4. Inmigrantes
 
Propone a quienes participen recorrer la música, idiomas, costumbres y tradiciones que padres y abuelos trajeron al Puerto de Buenos Aires a fines de siglo XIX.
En pleno corazón de La Boca, se evoca uno de los hitos fundamentales en la construcción de nuestra identidad como país.
La aventura se inicia cuando un marinero criollo le ofrece a los participantes ingresar a una goleta del siglo XIX que los transportará en el tiempo hasta aquel Puerto de Buenos Aires de 1898.
Esta experiencia permitirá a los asistentes convertirse por el término de una hora en uno de aquellos inmigrantes de los que casi todos descendemos, enterarse de la diversidad de sueños y proyectos de los nuevos pobladores, reconocer en alguno de ellos las tradiciones heredadas de padres y abuelos, disfrutar de la mejor música de las diferentes regiones del mundo y experimentar la diversidad de ideologías religiones y costumbres que han influido para modificar definitivamente la cultura argentina.
Lugares y atractivos que incluye el recorrido: La instalación se levanta en la Plazoleta Bombero Voluntario en La Boca (Lamadrid y Garibaldi) contiene seis espacios escénicos dedicados a las distintas colectividades que el público irá recorriendo acompañado de diferentes personajes.

Programación:
1. LA PLAZA DE LA VICTORIA.
VERANO: Enero-Marzo Sábado 18:30.
INVIERNO: Abril-Noviembre Sábado 15:30.
PUNTO DE ENCUENTRO: PLAZA DE MAYO
2. UNA TARDE CON ROBERTO ARLT EN FLORES
VERANO: Enero - Marzo 3er Sábado de cada mes 18:30.
INVIERNO: Abril- Noviembre 3er Sábado de cada mes 15:30.
PUNTO DE ENCUENTRO: YERBAL 2217 (Entre Gavilán Y Caracas)
3. FANTASMAS DE SAN TELMO. 
VERANO: Enero - Marzo Jueves 21.00 .
INVIERNO: Abril- Noviembre Jueves 20.00.
PUNTO DE ENCUENTRO: PLAZA DORREGO (Anselmo Arrieta y Bethlem. Frente al Palo Borracho)
4. INMIGRANTES. 
Domingo 11:30. Enero-Noviembre
PUNTO DE ENCUENTRO: LA BOCA Plazoleta Bombero Voluntario (Lamadrid y Garibaldi)

Tips:

Semblanza de Roberto Arlt Roberto Godofredo Cristophersen Arlt El carácter de su padre, un soplador de vidrio también capaz de confeccionar tarjetas postales art nouveau, no facilitó su inserción en el hogar de la familia, que abandonó en 1916. Aunque hasta esa fecha había asistido a varias escuelas, aprendió sobre todo en las calles del barrio porteño de Flores, donde transcurrió buena parte de su infancia y adolescencia. La necesidad lo haría pintor de brocha gorda, ayudante en una librería, aprendiz de hojalatero, peón en una fábrica de ladrillos y estudiante fracasado de la Escuela de Mecánica de la Armada, por recordar algunas de las ocupaciones que llenaron sus días. Un matasellos y una máquina de prensar ladrillos le dieron las primeras y tempranas ocasiones de comprobar la escasa atención que iba a merecer su persistente carrera de inventor, pasión que había de encontrar un eco notable en su obra literaria. En 1916 inició su trabajo de periodista, tarea con la que intentaría resolver sus problemas económicos y que le permitió relacionarse con los círculos literarios porteños. En esa fecha dio a conocer su primer cuento, "Jehová", con el que comenzó una carrera de escritor que se consolidaría desde que en 1926 dio a conocer El juguete rabioso, novela sobre un adolescente que se inicia como delincuente y termina como traidor a los suyos. En un tiempo de aparente prosperidad para el país, esa obra parecía hablar de la crisis de los proyectos modernizadores del siglo XIX, que habían convertido a Buenos Aires en una babélica ciudad de inmigrantes, moradores de inquilinatos y conventillos cuya única realidad era la de las calles en que se desenvolvía su lucha por la vida. Eran la cara oculta de una Argentina agitada por conflictos ideológicos y de clase, amenazada por una crisis económica inminente, observada por los militares que dominarían la escena política a partir de 1930. La excepcional lucidez de Arlt haría de esta primera obra, interpretable como la voz de los postergados por el sistema social vigente, el punto de partida de la novela argentina contemporánea. La valoración de esas aportaciones se vio afectada durante mucho tiempo por las polémicas que agitaron la vanguardia porteña de los años veinte. Su capítulo más recordado es el de las diferencias reales o aparentes que enfrentaron a los grupos de Florida y Boedo. Aunque mantuvo relaciones con los escritores adscritos al primero (por algún tiempo fue secretario de Ricardo Güiraldes, a quien dedicó El juguete rabioso, y colaboró en la revista Proa), Arlt no dejó de sufrir el desdén de los martinfierristas, representantes de un arte minoritario y europeizado, jóvenes cultos que parecían detentar los derechos a la tradición literaria y a la renovación. Ese rechazo lo llevaría a ocultar sus lecturas y alardear de sus deficiencias de estilo, despreciando a quienes escribían bien y eran exclusivamente leídos por correctos miembros de su propia familia. En esa tesitura, inevitablemente había de ser relacionado con el otro bando: con quienes desde el barrio popular de Boedo defendían un arte comprometido con los problemas del hombre, preferían el cuento y la novela a la poesía, y veían en la literatura una posibilidad de contribuir a la transformación de la sociedad. Pero tampoco era ése su lugar. Las empresas colectivas no parecían interesarle, ni siquiera cuando iban encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los desheredados. Las razones de su acusado individualismo pueden encontrarse en sus experiencias personales, que determinaron en alguna medida la visión negativa de la institución familiar y de la mujer que ofrecen sus personajes, su temor de la miseria, la fascinación ante quienes mostraran poseer la fortaleza necesaria para sobrevivir solos en un medio social hostil. El juguete rabioso se alimentaba en buena medida de ese material autobiográfico, y descubría vidas difíciles en un Buenos Aires hasta entonces prácticamente ignorado. Las novelas Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931) ampliaron después esa indagación con un tratamiento alegórico que la convertía en una reflexión sobre la sociedad argentina e incluso sobre la condición humana. Los apodos simbólicos de algunos miembros de una sociedad secreta, financiada mediante la explotación de los prostíbulos y destinada a provocar una conflagración universal, son el indicio más evidente de la condición expresionista de esos relatos, que convierten la realidad en una fantasmagoría donde se dibujan con nitidez los perfiles de un mundo que se desmorona. La voz burlona o cínica del narrador se encarga de parodiar ese drama hasta convertirlo en una mascarada, desde la perspectiva de quien conoce la falsedad de los valores, la inutilidad de los esfuerzos, lo insensato de las ilusiones, el fracaso inevitable de los proyectos y lo terrible del fin. De paso, es posible percibir las consecuencias de una modernidad tecnológica tan fascinante como amenazadora, de unas prácticas revolucionarias tan esperanzadoras como grotescas, de la alineación social y psicológica que padece el hombre contemporáneo. La única salida (falsa también) se concreta en la transgresión, en la degradación que permite una absurda apariencia de ser, en la perversidad que al menos permite la certeza de existir en el mal. En El amor brujo (1932), sin duda su novela menos comentada, Arlt insistiría aún en la presentación de personajes obsesionados por la felicidad y a los que la fantasía permite evadirse de una existencia gris. La factura realista fue la dominante en los nueve relatos reunidos en el volumen El jorobadito (1933), próximos a las inquietudes características de las novelas citadas. Eso no impidió que algunos mostraran una proclividad hacia lo fantástico que había de acentuarse progresivamente. Aparentemente ajena a la literatura argentina, la obra de Arlt encontraría en esa dimensión la posibilidad de afirmarse en una tradición que en el Río de la Plata contaba ya con notables manifestaciones de ese signo. Arlt insistió en ella tras visitar España y Marruecos en los últimos meses de 1935 y los primeros de 1936. Fruto de ese viaje fueron los cuentos que en 1941 reunió en El criador de gorilas: aunque también estaban presentes el África negra y algunos escenarios asiáticos de cultura islámica, las referencias geográficas remitían sobre todo a Marruecos, con preferencia por Tánger, cuyo estatuto internacional favorecía la actividad de los Servicios Secretos de distintas potencias, y por los territorios entonces sometidos al control de España. Allí fue donde Arlt se sintió fascinado por un mundo seductor y repulsivo, conjunción violenta de medioevo y modernidad, fiesta de colorido determinada por la diversidad de los tipos humanos, primitivos y refinados, generosos y crueles. Crímenes, venganzas, pasiones y otros ingredientes daban a las historias una atmósfera oriental, cuyo encanto resultaba corregido por el cinismo que una vez más solía caracterizar a los narradores, y que daba una dimensión paródica a la pretensión moralizadora o ejemplar que adoptaban en ocasiones. También afectaba a la crítica social (del fanatismo, del abuso de poder, de la avaricia) que permitían deducir. Los relatos de El criador de gorilas alejaban a Arlt del ámbito de Buenos Aires, y parecían también ajenos a las preocupaciones metafísicas que antes eran ingrediente fundamental en las complicadas psicologías de sus personajes. Con ese nuevo espíritu guarda relación Un viaje terrible, una "nouvelle" derivada de la estancia del escritor en Chile, en 1940, y publicada cuando regresó a Argentina en 1941. Aquella experiencia le permitiría imaginar un viaje hacia Panamá iniciado en el puerto de Antofagasta, y que estuvo a punto de concluir trágicamente para el narrador cuando el barco navegaba frente a la costa del norte de Perú. El relato reitera intereses manifiestos en la vida y en la literatura de Arlt. Ya en 1920, en su breve ensayo "Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires", había mostrado esa mezcla de fascinación y sarcasmo con que se refería ahora a las artes adivinatorias o a la carta astral que parecían determinar los destinos de sus estrafalarios personajes. También se encuentran ecos de sus inquietudes científicas del momento, ocupado como estaba en llevar a buen término el proceso de gomificación de las medias de señora del que esperaba la fama y la riqueza. La voz divertida y sarcástica del narrador, que ha emprendido esa "Travesía del Terror" forzado por sus últimas estafas, da un tono de farsa a la aventura y a sus protagonistas, cuyos deméritos y fracasos no entrañan concesión alguna al patetismo. Un viaje terrible confirma la impresión de que Arlt optaba por indagar en territorios de imaginación que a veces parecían rondar la literatura fantástica. Curiosamente, estos relatos que completan su obra narrativa recuerdan sus principios: responden a los gustos declarados en El juguete rabioso por Silvio Astier, cuando a la edad de catorce años se abandonaba a los deleites de la literatura bandoleresca y anhelaba inmortalizarse como un delincuente de alta escuela. Quizá las creaciones de Arlt pueden verse como una búsqueda de salida o de sublimación personal por medio de los sueños o la literatura, o eso es lo que indica su producción teatral, también relevante. Si se deja al margen el fragmento de Los siete locos que el Teatro del Pueblo escenificó en 1932 con el título de El humillado, esa producción se inicia con 300 millones, obra representada en julio de ese mismo año por el conjunto de Leónidas Barletta. Arlt abordaba allí el análisis de las razones que llevan a una muchacha a suicidarse, y para ello recurría a la concreción teatral de las fantasías que la habían ayudado a sobrevivir por algún tiempo: en escena aparecen Rocambole, la Reina Bizantina, el Galán, el Demonio o la Muerte, creando un clima de farsa ajeno a cualquier pretensión realista y emparentable con la factura expresionista que sus narraciones alguna vez habían conseguido. Por otra parte, esa corporización de los sueños permitía entrever la capacidad de las ficciones para subsistir por sí mismas. Saverio el cruel y El fabricante de fantasmas, piezas estrenadas en 1836, le permitirían mostrar con precisión las relaciones entre esos fantasmas y la creación literaria. Si 300 millones hablaba de la imaginación como una posibilidad de supervivencia, sublimando las frustraciones de una existencia mediocre, El fabricante de fantasmas dio vida a los que atormentaban a un dramaturgo, ahora hasta llevarlo al suicidio. Como esos fantasmas eran a la vez el fruto de la imaginación y de los remordimientos de un escritor, la literatura se mostraba capaz de revelar las dimensiones profundas de la personalidad, a la vez que el juego entre la imaginación y la realidad convertía al autor y a sus personajes en una sucesión de máscaras sin identidad precisa. En esa idea insistiría Saverio el cruel, apelando al recurso pirandelliano del teatro dentro del teatro para conjugar una broma canallesca con la reflexión sobre la farsa de las relaciones y las ilusiones humanas y el análisis de los mecanismos del poder, hasta dar al conjunto una dimensión trágica. Arlt estrenó La isla desierta en 1937, África en 1938, y La fiesta del hierro en 1940. A esas obras hay que sumar Prueba de amor, "boceto teatral irrepresentable ante personas honestas" que se editó en 1932, las "burlerías" La juerga de los polichinelas y Un hombre sensible publicadas en 1934, y El desierto entra en la ciudad, una farsa dramática que Arlt concluyó poco antes de morir en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942. De esas obras, que dan a su autor un lugar de notable relieve en la vanguardia teatral argentina, merece especial atención África, cuyos cinco actos van precedidos de un exordio en el que Baba el Ciego, un "jefe de conversación", declara su intención de narrar las historias que luego conforman la obra. África Arlt había escrito para el diario El Mundo, donde empezó a trabajar en 1928, las Aguafuertes porteñas que reunió parcialmente en un volumen publicado con ese título en 1933. El mismo periódico lo envió a España y Marruecos en 1935-1936, y antes y después a Uruguay y Brasil, en 1930, y a Chile, en 1940. Entre las crónicas de viaje escritas a raíz de esas experiencias, sobresale la selección y publicación en 1936 de sus Aguafuertes españolas (1ª parte. Impresiones), además de los artículos en que dejó constancia de los rudos trabajos de las campesinas marroquíes, de su visión crítica de determinadas costumbres árabes, y de la fascinación que también llevaría a sus relatos y a su teatro. Las aguafuertes de El Mundo constituyen la parte de mayor interés literario en una producción periodística que incluyó también las notas redactadas en 1926 para la revista Don Goyo, así como las crónicas policiales escritas en 1927 y 1928 para el diario Crítica. Esa producción permite comprobar la gran capacidad de su autor para adentrarse en los problemas sociales y políticos de su tiempo, y para exponerlos con imaginación y rigor: no sólo los que afectaron a la Argentina de su época, sino también los que pudo observar en los países por los que viajó y los que determinaban la atmósfera internacional cada vez más enrarecida que llevó a la segunda guerra mundial. Tras su muerte aumentó su reconocimiento y es considerado como el primer autor moderno de la República Argentina. Escritores como Ricardo Piglia, César Aira o Roberto Bolaño son herederos directos de algunas de sus búsquedas literarias. Encontrado en: http://ar7.toservers.com/interlecto.com.ar/bios/bioarlt.shtml Cronología detallada (Biblioteca de autor dedicada a Roberto Arlt, de la Biblioteca Virtual Cervantes)

En Buenos Aires, Argentina


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Últimos comentarios

Fabiana-Pellizza dice:
Excelente propuesta y a veces no se aprovechan porque les falta difusion. Gracias por la información. Saludos !!
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maimarcos dice:
Muy buena información. Gracias por compartirla
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lulita_roots dice:
Me encanto!!! muy bueno lo que hace tu profe y me da una idea de que hacer cuando termine el profesorado de Historia!!!!
Genia!

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elisabethcarreraspaz dice:
Nestor una vez màs gracias por compartir tu diario.
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Her_2004 dice:
Muy interesante y veo que has disfrutado de Buenos Aires. Saludos.
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mayodelsur dice:
Gracias por los comentarios!!!!
En estos días haré uno de los recorridos con mi antiguo profesor de Historia, ahora convertido en un particular guía de turismo urbano... Espero traer fotos!!!!

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babydollspain dice:
Muy interesantes recorridos por una ciudad que no necesita presentación por ser en sí misma "La Ciudad", aunque nunca está de más acercarla para verla mejor...
Una literato-biografía muy buena de un escritor emblemático donde los haya.
Enhorabuena.
Saludos.

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