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Primavera en Buenos Aires

Escribe: anuska26
Los arboles pintan Buenos Aires

 

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Capítulo 1
 

Buenos Aires pintada por sus árboles

Buenos Aires, Argentina — martes, 16 de noviembre de 2010

Einat Rozenwasser en Clarin: http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/hojas-arboles-buenos_aires_0_368963297.html hace una descripción de los colores de Buenos Aires en primavera:

"Cada porteño tiene su Buenos Aires. Está la de las largas
avenidas, la del tango, la gastronómica, la de la noche y, también, la
Buenos Aires de colores. Esa que quizás no todos miramos (o percibimos,
que es recibir a través de los sentidos), y que presenta sus matices
en cada temporada. Va pintando las calles, completa la paleta en ese
devenir cíclico que mes a mes dibuja un cielo diferente a través de las
copas de los árboles. Esta es una recorrida por la Buenos Aires en
flor, la Buenos Aires que está dejando de ser rosa para convertirse en
azul violáceo (o celeste o lila), y que en diciembre será amarilla,
para volver a “sonrosarse” con el verano en pleno apogeo."
"Cuando el naranja sol disipa los fríos del invierno
aparece el rosado de los Lapachos. “La floración es entre agosto y
septiembre. Están en Plaza Italia, en el Parque Tres de Febrero. Entre
todos destaco el de Mariscal Castillo y Figueroa Alcorta, es un espacio
privado pero a la vista de todos”, recomienda Barreiro."
"En octubre
explota el nacionalísimo ceibo y su flor roja rabiosa, furiosa, pura
sensualidad, pasión. “En este caso no hay alineación. Se pueden ver en
la Plaza Sicilia, en diagonal a la entrada del Rosedal, o en Plaza
Lavalle, frente a la sinagoga, donde se ubica uno chico pero siempre
lleno de flores”, apunta su colega Gabriela Benito, curadora del
Botánico.
A mediados de noviembre irrumpe el lila o azulceleste del
jacarandá (y cómo no cantarle a la infancia que al este y al oeste
llueve lloverá). “En San Juan y Bernardo de Irigoyen, la avenida
Sarmiento”, repasa Barreiro. Y el universo sensorial se trenza con la
historia de una quimera. “En botánica se llama así a una transformación
súbita de un color o una forma –explica ahora–. En Belgrano 940 hay un
ejemplar con una rama que da flores blancas, no sé si habrá resistido
la poda”.
En diciembre lloran las Tipas (“es la chicharrita de la
espuma que emite una sustancia para preparar el nido, y gotea”,
simplifican casi a coro). Y luego se cubren de amarillo. Una postal que
bien conocen los vecinos de las avenidas Pedro Goyena y Melián, donde
la arboleda funde en túnel. O los que pasan frente a Lola Mora, en
Costanera Sur.
En enero se suman los Ibirá Pitá, también amarillos
(el punto estratégico, en 9 de Julio y Moreno, además de la vista
clásica de la residencia de Olivos). Febrero vuelve a ser rosa o blanco
con el entrañable palo borracho (a modo de ejemplo, el gigante de
Libertador y Sarmiento). Enemigo de las veredas, el nombre popular que
alude a la barriga ¿cervecera? despierta risas entre los extranjeros.
“Es que no en todos lados es así. En las selvas húmedas son estilizados
y altos, nada que ver con los de acá”, ilustra Barreiro."

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Excelente !!
gracias por traerme tantos recuerdos ...

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