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Invierno Europeo

Escribe: panxuus
Éste viaje, con una planeación más que accidentada, tuvo lugar del 15 de diciembre del 2010 al 13 de enero del 2011.

 

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La Perla del Danubio

Budapest, Hungría — jueves, 26 de enero de 2012

Llegamos en el tren procedente de Viena en la noche, la noche en esta época dura tanto que realmente te puede llegar a abrumar tanta oscuridad, pero se compensa con los bellos monumentos nevados e iluminados, según leí regresando a México, Europa tenía décadas sin un invierno tan cruel.
Pero Hungría fue algo amigable, no hacía tanto frío al llegar, peor las calles estaban atestadas de montañas de nieve. Tomamos el metro en la estacion de trenes para poder ir al hotel, aquí te das cuenta que estás en otra Europa, ya no usamos los euros, ya no se habla tanto inglés ni otras lenguas más familiares. Pero ahí estábamos, a esa hora tratando de cambiar euros y viendo como llegar al hotel, nos destanteamos un poco al llegar, peor finalmente llegamos. Budapest es una ciudad hermosa, adelantándome un poco, y muy accesible en sus precios. El hotel era precioso, el único en todo el viaje con tarjeta magnética como llave, snack bar y el que tuvo menor costo, al final nos dolió dejar el hotel. Cenamos en un posto cercano al hotel, no recuerdo su nombre, los precios pueden llegar a confundir ya que te llegan cuentas de 5000 o 7000 florines húngaros, pero realmente es muy accesible, muy similar a los de México.

El metro sorprende por su arquitectura y antiguedad, creo que es el más antiguo del mundo, sumando que aun en su material rodante podemos ver esos años que han pasado. No es muy extenso pero llega a donde se le necesita. La ciudad es realmente hermosa, cuando digo hermosa lo digo porque no hay otra palabra para describirla. Sus enormes palacios, sus iglesias, parques, calles, avenidas, su gente tan amable, las húngaras son preciosas, en fin, aquí debo de volver.

Encontramos a nuestra amiga Natalia quien nuevamente nos visitó desde Eslovaquia, nuestra primera visita fue la Catedral de San Esteban, por fuera no es tan lamativa como otros templos, pero su interior es formidable, una obra maestra del barroco eslavo. Y justo a sus piés se levanta el Puente de las Cadenas con sus Leones vigilantes. Pero antes de cruzar el puente necesitábamos comer algo puesto que  estaba a punto de anochecer. No se que pedí, un platillo húngaro que en mi vida volveré a comer con eso resumiré todo.

Cuando salimos ya era completamente de noche y empezó a nevar, desde Londres no veíamos nevar y esta vez si estaba nevando más que en aquella ocasión. Eso no impidió que siguiéramos. Ya no le teníamos miedo a la nieve. El Puente ya estaba iluminado al igual que los monumentos de la ciudad, el Parlamento simplemente es espectacular sea la hora que sea. Cruzar el puente y ver debajo el Danubio es simplemente indescriptible, el río justo bajo nosotros rugía y arrastraba pedazos de hielo mientras la nieve le caía. El río divide a la ciudad en dos, Buda y Pest, que eran ciudades separadas al inicio pero que crecieron tanto que se unieron formando Budapest. Subimos por unas callecitas y callejones cubiertos de un manto blanco hasta llegar a un lugar simple y sencillamente sorprendente: el Bastión de los Pescadores. Desde aquí un mirador, se puede contemplar la ciudad allá abajo, detras del Bastión se levanta una iglesia de tamaño medio de estilo gótico. La nevada seguía cayendo más fuerte, nuestros piés se hundían unos cuantos centimetros al caminar. Ya era algo tarde, por lo que regresamos a la estación de trenes, mi amiga debía regresar, el emtro pasaba muy cerca así que no fue problema. Después de despedirnos, dejó de nevar y decidimos regresar caminando al hotel. Mientras caminábamos nos paramos en un curioso restaurante mexicano: Donde se dió la siguiente conversación
Yo: Hello, we are mexicans, we want to eat TACOS.
Mesero húngaro: Cabrón, pendejo, pedo con caldo
Yo: Disculpa.
Mesero húngaro: Chef Martínez de México enseñar palabras.
Muy curioso el lugar mexicano. Después de la cena al hotel y a descanzar.

Al día siguiente a seguir recorriendo la ciudad, hacía muchísimo frío, pero eso no impidió nada. Sólo puedo resumir que está ciduad maravilla hasta al más exigente con sus monumentos y edificios. Algo que noté en Viena y Budapest es que hay mucha cultura mexicana, vimos muchos restaurantes mexicanos, calles, plazas, avenidas, monumentos relacionados con México. Espero algún día volver a Hungría, es otra Europa.
Las últimas cosas que vimos en Buda fue el Monumento a los Heroes, flanqueado por un par de museos muy interesantes y al final un parque con un lago que estaba congelado. En éste parque hay un palacio que realmente son los baños de vapor al aire libre y un castillo del cual no recuerdo mucho.

De noche tomamos un tren con destino a Praga.

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Últimos comentarios

ROD dice:
Muy bueno. Sigo leyendo en Praga
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