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Fin de año en Bélgica

Escribe: firefly
Viajar siempre es especial, pero pasar parte de las fiestas navideñas viajando y recibir el Año Nuevo en un país como Bélgica es una experiencia inolvidable y altamente recomendable.

 

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Llegamos a Bruselas y ya es Nochevieja!!!

Bruselas, Bélgica — viernes, 31 de diciembre de 2010

Era la primera vez que nos decidíamos a pasar fuera la noche de fin de año viajando el mismo día 31 de Diciembre y la verdad es que no sabíamos cómo iba a resultar la aventura.
Estuvimos mirando varios destinos porque al principio nos daba un poco igual dónde ir; se trataba de cambiar un poco de aires y vivir la Nochevieja de otra manera diferente a la que hasta entonces habíamos estado acostumbrados.

Al final nos decidimos por Bélgica por varias razones; principalmente porque ninguno de los dos lo conocía de verdad y nos llamaba bastante la atención el hecho de poder disfrutar en esas fechas, de una capital europea que además, por su proximidad, nos ofrecía también la posibilidad de visitar Brujas y Gante, dos ciudades de las que todo el mundo hablaba maravillas y que no conocíamos.

Lo que quizá más miedo nos daba era el frío que podíamos encontrar en el norte de Europa en esas fechas,  a lo que se sumaba la oleada de nieve que estaba asolando Europa (afortunadamente después de comprar los billetes, si no seguramente ni nos lo hubiéramos planteado), y que había provocado el cierre de casi todos los aeropuertos del norte de Europa. Por fortuna, a medida que llegaba la fecha del viaje, el temporal de nieve comenzó a remitir y los aeropuertos recuperaron su actividad normal por lo que finalmente pudimos viajar sin problemas.

Sin embargo, seguramente lo qué más nos animó a viajar a Bélgica fue el precio de los billetes de avión y es que resulta realmente barato el viaje, sobre todo si te decides por una compañía low cost como fue nuestro caso, que viajamos con Ryanair desde Madrid.
Teníamos el vuelo a las 6,30 de la mañana y nada más llegar al aeropuerto a eso de las 5,30, lo que más nos impresionó fue la cantidad de gente que encontramos en el aeropuerto esperando a viajar como nosotros; nunca habíamos visto Barajas tan lleno, gente por todos lados y colas enoooooooooorrrmes; no teníamos ni idea de que tanta gente viajase en Nochevieja, la cosa empezaba bien, el viaje prometía.

Sobre las 9,00 de la mañana llegamos al Aeropuerto de Bruselas Sur -  Charleroi, segundo aeropuerto más importante de Bruselas, situado a unos 46 km al sur de la capital. El aeropuerto, a pesar de volar a un gran número de destinos europeos, es bastante pequeñito, (sólo tiene dos terminales), por lo que 5 minutos después de aterrizar ya estás fuera buscando la manera de llegar a Bruselas.

Antes de viajar habíamos estado viendo las posibilidades para llegar a Bruselas y nos habíamos decidido por el Brussels City Shuttle, así que nada más llegar al aeropuerto ya sabíamos lo que teníamos que buscar y no fue nada difícil encontrarlo porque nada más entrar en el aeropuerto, incluso antes de salir por la puerta de llegadas, en el suelo hay una fecha que te lleva directamente a la salida y que termina en la taquilla de Bus Shuttle (saliendo a la derecha, fácilmente reconocible por la cola de gente). La ida cuesta 13,40€ y la ida y vuelta 22€. Nosotros cogimos ida y vuelta y así ya nos despreocupamos del transporte al aeropuerto el último día. Hay que tener en cuenta que si coges ida y vuelta tienes que conservar el ticket porque el mismo billete cubre los dos trayectos; simplemente una vez en el bus el mismo conductor te escribe a mano la hora o la fecha en la que estás utilizando el billete.

El autobús se coge al lado de la taquilla; un poquito más para atrás, pero realmente no tiene pérdida, salen cada 30 minutos y siempre se llenan, por eso es importante no perder mucho tiempo en el aeropuerto para poder coger el primero. El trayecto dura aproximadamente unos 50 minutos y llega a la estación de Bruselas Midi (Gare du Midi – South Station), en la parte de fuera, justo enfrente.

Ya en la calle vaya cómo se notaba el frío!!!! Nada que ver con el frío de Madrid, menos mal que fuimos preparados con ropa y calzado de abrigo, si no, parado en la calle te quedas congelado. En el aeropuerto y en el trayecto hasta Gare du Midi había bastante nieve todavía, se ve que en las semanas anteriores había estado nevando de verdad pero ya en la ciudad apenas quedaba nada, sólo muuuuucho frío.

Desde la estación, callejero en mano, nos fuimos caminando en busca del hotel que en principio estaba no demasiado lejos y así fue. Dimos un poco de rodeo para llegar porque hasta que te centras…un señor muy amable también trató de guiarnos al vernos tratando de interpretar el mapa, lo que pasa es que no hablaba inglés y casi que nos arreglamos mejor por nuestra cuenta. Realmente de la estación a nuestro hotel había unos 10 minutos caminando (por el camino correcto que luego descubrimos), y éste a su vez estaba a 5 minutos caminando de la Grand Place así que su situación era inmejorable.

Nuestro hotel era el Bedford Hotel & Congress Centre****, situado en la Rue du Midi, 135. El hotel está muy bien en general; la relación calidad-precio es más que justa, nos llevamos una grata sorpresa si tenemos en cuenta lo que pagamos por la habitación pero sin lugar a dudas lo mejor es la situación, sólo por eso mereció la pena. La zona es muy tranquila y el hotel en sí es enorme; el lobby es muy amplio y acogedor y tiene muchísimas habitaciones que, aunque un poco antiguas, están muy bien en general; son muy grandes, tienen todo lo necesario y todo está muy limpio. Además el desayuno bufet también está muy bien y tiene mucha variedad. El único inconveniente que encontramos (que además comentó mucha gente en la página donde reservamos el hotel), es que los colchones eran bastante blandos aunque de todas maneras dormimos bien.

Nada más llegar al hotel nos dijeron que hasta las 14,00 horas no podíamos hacer el check in (algo bastante corriente en Europa), sin embargo se ofrecieron a guardarnos las maletas hasta esa hora, así que decidimos aprovechar para dar una vuelta por la ciudad y comer algo hasta que llegara la hora.

Teníamos muchas ganas de ver La Grand Place y sabíamos que la teníamos al lado (desde el hotel se veía la torre del Hotel de Ville) así que para allá que nos fuimos. Lo que no sabíamos es que sólo un par de calles más allá del hotel, en la acera de enfrente de camino a La Grand Place estaba el Manneken Pis. Esta zona ya muy próxima a La Grand Place es peatonal, está toda adoquinada y en esas fechas navideñas espectacularmente decorada con luces y adornos navideños.

El Manneken Pis no nos decepcionó en absoluto, más que nada porque ya sabíamos cómo era de pequeñito. Como es natural estaba rodeado por un montón de gente que, como nosotros, se había acercado para verlo y hacerse unas cuantas fotos con él porque, como todo el mundo sabe, es uno de los símbolos de Bruselas, por ello su visita es muy importante y una foto con él no puede faltar entre los recuerdos de los turistas. Está justo en la esquina de un edificio cercado por una verja y adornado con unas luces de Navidad a su alrededor. Después de sacarnos unas cuantas fotos, nos fijamos que a un lado, colgado de la verja había un calendario en el que se indicaba el día en que se vestía al Manneken Pis y el traje que llevaría. Nos fijamos que al día siguiente le tocaba así que pasaríamos a verlo…

De camino a La Grand Place desde el Manneken Pis (Rue du l’Éruve: una calle recta por la que accedes a uno de los lados de la plaza), hay un montón de tiendas de chocolate y de gofres; es increíble cómo huele!!!!! y nos llamó muchísimo la atención los escaparates de estas tiendas de chocolate, todos ellos preciosos, una decoración súper cuidada y súper apetecible.

Al final de esa calle, justo en la esquina antes de entrar en la Grand Place, a un lado del ayuntamiento, nos volvió a llamar la atención un montón de gente sacándose fotos también en torno a una escultura. Resulta que preguntando descubrimos que se trata de la estatua de alguien que fue ejecutado en la plaza mientras defendía Bruselas. Cuenta la leyenda que tocarle el brazo te dará buena suerte (verás que el brazo es lo que más reluce de la estatua por la cantidad de gente que se acerca a tocarlo).

Cuando por fin nos asomamos a la Grand Place a mi me impresionó bastante; había oído y leído que era muy bonita pero de verdad que nunca imaginé que lo fuera tanto. Me pareció preciosa, increíble; la verdad es que nunca había visto tantos edificios tan bonitos juntos y justo en el medio de la plaza un enorme árbol de Navidad.

La Grand Place o Groote Markt es el corazón de Bruselas; toda la vida de la ciudad parte y llega a esta plaza pero lo que la hace realmente importante es la belleza de todos los edificios que la rodean, tanto que no sabes para cual mirar. Todos son espectaculares, pero quizá los que más llamen la atención por su grandiosidad sean el Hotel de Ville y la Maison du Roi.

El Hotel de Ville es el ayuntamiento de Bruselas y es el edificio más antiguo de la plaza ya que el resto de los edificios tuvieron que ser reconstruidos en el siglo XVII después de que los cañonazos del ejército francés cayeran sobre la ciudad. El edificio es de estilo gótico y gran parte de su grandiosidad se debe a la torre de 96 m coronada por la estatua de San Miguel.

La Maison du Roi o Casa del rey fue durante mucho tiempo el lugar de residencia de los monarcas belgas pero hoy en día acoge el museo de la ciudad en el que se pueden ver entre otras cosas, pinturas, maquetas, tapices y quizá lo más curioso y lo que atrae a más turistas: el guardarropa del Manneken Pis, formado por 650 trajes de lo más variopinto.
Casi todos los demás edificios, la mayoría con detalles dorados, se corresponden con casas gremiales, de hecho en las fachadas se pueden ver detalles representativos del gremio que representan. En uno de esos edificios de la plaza encontramos Le Roy d’Espagne, la cervecería más famosa y turística de la Grand Place (y por supuesto no necesariamente la mejor ni la más barata, sino todo lo contrario, de hecho nosotros no entramos), en cuya fachada podemos reconocer fácilmente un busto de Carlos II de España, quién también gobernó Bélgica.

Después callejeamos un poco por los alrededores del otro lado de la plaza y así es como llegamos a la calle des Bouchers que es la calle más turística para comer; llena de restaurantes con menús y camareros en la puerta tratando de atraer turistas a su local. Es una calle muy pintoresca que empieza justo en las Galerías Saint Hubert y termina en el Palacio de la Bolsa. Aquí los restaurantes tienen llamativos paneles iluminados y mesas exponiendo sus especialidades en la puerta que atraen la atención de todo el que pasa. La verdad es que aunque siempre está abarrotada de gente merece la pena aunque sólo sea pasear por ella y disfrutar del ambiente que tiene a cualquier hora.

Ya que estábamos al lado, nos acercamos a ver las galerías Saint Hubert. Se puede acceder a ella por tres calles, una de ellas des Bouchers, la calle de los restaurantes. Justo en el extremo opuesto está el acceso por la fachada principal, que da a una plaza muy bonita rodeada de tiendecitas de chocolate y recuerdos, restaurantes y cafés.

Las galerías, cubiertas por una enorme y preciosa cúpula de cristal que deja pasar toda la claridad, son muy bonitas y están muy bien conservadas. Retienen, en apenas 200 metros de largo, toda la elegancia de cuando fueron construidas a mitad del siglo XIX, no en vano fueron las primeras galerías comerciales de Europa. En el interior nos encontramos con alguna que otra tienda de chocolate con unos escaparates espectacularmente apetecibles y muy elegantes, algún café y alguna que otra joyería.

Saliendo de las galerías otra vez por la Rue des Bouchers, buscando finalmente un sitio para comer, me acordé que la réplica femenina del Manneken Pis, la Jeanneke Pis debía estar muy cerca (está más o menos a la misma distancia de la Grand Place que el Manneken Pis pero en la punta opuesta). Efectivamente, en un pequeño callejón a la derecha, bajando por la Rue des Bouchers desde las galerías Saint Hubert, escondida en el Impasse de la Fidèlité la encontramos. La verdad es que si no sabes que está ahí es difícil que la encuentres por casualidad porque apenas encontramos una pequeña indicación con una flecha en des Bouchers nada fácil de ver.

Además como no es tan conocida como el Manneken Pis es muy raro encontrarte con algún turista porque, aunque vayas al Delirium Tremens, la famosa cervecería que está en el mismo callejón justo enfrente de la niña, es probable que no la veas porque está justo en la pared, metida en un agujero y protegida por una verja que casi no te deja verla. La pista es el reguero de agua que va cayendo al suelo desde la fuente.

Con respecto al Delirium Tremens, como ya lo teníamos localizado, lo dejamos para otro día con un poco más de tiempo porque hoy era Nochevieja y aún teníamos que ver dónde cenaríamos!!!

Otra vez en des Bouchers, nos metimos en uno de los tantos restaurantes que ofrecían sus menús turísticos (la mayoría entre 12 y 18€ que se quedan casi todos en lo mismo después de sumarle la bebida a los que no la llevan incluida). La verdad es que no me acuerdo el nombre del sitio, el caso es que comimos bien (nada especial pero ya contábamos con ello también) y de ahí, prácticamente congelados (hacía un frío que pelaba), nos fuimos directamente al hotel a hacer el check in y descansar un rato antes de salir y ver que hacíamos en la noche de fin de año.

Cuando salimos de nuevo, nos volvimos a dar una vuelta por la Grand Place y los alrededores. La verdad es que de noche la iluminación navideña de las calles y los comercios dejan la ciudad preciosa, incluso más bonita que de día porque la decoración es especialmente cuidada y elegante, además si a ello le sumamos el ambiente que había en la calle, el resultado es espectacular.

Nos pusimos a buscar algún sitio para cenar, lo cual no era nada fácil y viendo la cantidad de gente que estaba como nosotros al final nos decidimos por el sitio en el que menos tuvimos que esperar para cenar, un pequeño restaurante italiano en una de las calles adoquinadas cerquita de la Grand Place. Cenamos bien, nada especial tampoco; fue gracioso cenar pizza el día de Nochevieja acostumbrados como estamos a las cenas familiares este día. En cualquier caso, la experiencia y la sensación de pasar esa noche especial fuera y celebrarlo de una manera diferente nos encantó.

Después de cenar echamos un vistazo por los alrededores, el ambiente era totalmente festivo, montones y montones de gente por las calles bebiendo y disfrutando de la fiesta, vamos, en ese sentido igual que España en Nochevieja. A las 12 menos minutos nos acercamos a la Grand Place a esperar que dieran las 12 porque había leído en algún foro que la gente se reunía ahí para recibir el Año Nuevo y si, efectivamente la plaza estaba llena de gente. La desilusión fue al llegar las 12 que no pasó nada de nada, apenas unos cuantos petardos y ya, supongo que pensábamos que sería un poco como en España y de ahí la desilusión. De todas formas, aparte de eso lo demás era mejor de lo que esperábamos porque había gente por todos lados, los bares estaban llenos, mucho tráfico por las calles y la gente como loca, exactamente igual que en nuestra Nochevieja española.

Nos tomamos algo y nos acercamos hasta los alrededores del edificio de la Bolsa que vimos un poco de pasada pero que a simple vista nos pareció muy bonito. En esta época del año está rodeado de puestecitos navideños donde venden artesanía y productos típicos además de comida y bebida caliente. Por todos lados vendían también gorros y guantes y la verdad es que no me extraña porque vaya frío que hacía!!!

Tips:

El Brussels City Shuttle te lleva desde Charleroi a la estación de tren Bruselas Midi en 50 minutos. Sale cada 30 minutos y el billete de ida y vuelta cuesta 22€.

Tiene que ver con: Transporte
En Bruselas, Bélgica

Una buena opción para llegar a Bruselas desde Madrid a un coste realmente reducido es la compañía de bajo coste Ryanair.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Transporte
En Bruselas, Bélgica

Si vas a viajar a Bruselas en invierno lleva ropa y calzado de abrigo pero de verdad porque hace muchísimo frío tanto por el día como por la noche y no te olvides de los guantes y el gorro, los necesitarás seguro!!!

Tiene que ver con: Qué llevar
En Bruselas, Bélgica

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Bedford Hotel & Congress Centre

Alojamiento: Hotel en Bruselas, Bélgica

Hotel muy recomendable en cuanto a servicios, relación calidad-precio, trato del personal y ubicación.

Tipo de viaje: Placer, Escapada, Vacaciones, Familiar | Ideal para: Parejas, Familia con hijos, Con amigos, Solos y solas, Grupos


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Últimos comentarios

marifabi dice:
Te felicito por viajar es bonito se que pasastes bien pero te invito a pasar ano viejo en Ecuador Salinas es muy bello te encantar'a
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firefly dice:
Seguramente que sí, muchas gracias Marifabi!!
Publicado

Acuario64 dice:
Tu relato me trajo bonitos recuerdos. Volví a pasear por Bruselas, pero esta vez en invierno, en un día especial.
Gracias por compartir esta experiencia.
Un saludo.

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firefly dice:
Muchas gracias por tus palabras Acuario64, espero el resto del diario te guste como este capítulo. Saludos!!
Publicado

carmenparis dice:
pasaste una navidad diferente, de eso se trata, de no hacer siempre las mismas cosas. ... dicen que la Gran Plaza de Bruxelas es la mas linda plaza de Europa, quizas, por cierto que es muy bella.... saludos
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firefly dice:
Si, es una plaza preciosa y disfrutamos un montón!!
Publicado

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