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Fin de año en Bélgica

Escribe: firefly
Viajar siempre es especial, pero pasar parte de las fiestas navideñas viajando y recibir el Año Nuevo en un país como Bélgica es una experiencia inolvidable y altamente recomendable.

 

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Brujas

Brujas (Brugge), Bélgica — sábado, 1 de enero de 2011

Al día siguiente, como era 1 de Enero y supusimos que muchas atracciones turísticas estarían cerradas por ser festivo, decidimos dedicar el día a visitar Brujas (Brugge) y Gante (Gent). Así que madrugamos, y después del súper desayuno bufet de nuestro hotel, nos fuimos a la estación Gare du Midi para ver la posibilidades que teníamos con los horarios de los trenes porque, teniendo en cuenta que en invierno anochece muy pronto (a las 5 de la tarde ya es de noche), queríamos aprovechar las horas de luz al máximo para hacer turismo.

Había leído en algún sitio que se podía sacar un billete a Brujas con parada en Gante que era exactamente lo que teníamos pensado hacer para aprovechar y poder ver de un viaje las dos ciudades. Éste billete se llama VÍA y ahora venía lo difícil; tratar de explicarle al señor de la ventanilla lo que queríamos. Digo lo difícil porque en Bélgica están el francés y el flamenco como idiomas oficiales (en Bruselas, las calles por ejemplo aparecen siempre en los dos idiomas y vaya lío en la estación del tren con el flamenco al principio…), mientras que el inglés, el idioma que nosotros controlamos, se supone que lo habla muy poquita gente.

Esta vez tuvimos suerte, le expliqué al señor de la ventanilla que lo que queríamos era ir de Bruselas a Brujas y a la vuelta parar en Gante, todo con un mismo billete, y la verdad es que lo entendió perfectamente. Al final resultó que el billete combinado, si piensas visitar las dos ciudades en un mismo día, si que merece la pena porque sale muy bien de precio;  nos costó 18,20€ cada uno ida y vuelta, mientras que un billete sencillo a Brujas costaba unos 13€.

Salen trenes para Brujas aproximadamente cada veinte minutos-media hora, no recuerdo exactamente; unos con destinos a Brujas y otros que siguen más allá pero que paran en Brujas. Nosotros por las prisas, cogimos el primero que salía cuando llegamos. Lo malo fue que éste iba parando en todas las estaciones con lo que tardamos casi el doble en llegar a Brujas (una hora y media más o menos) que si hubiésemos cogido uno directo.

Cuando por fin llegamos a Brujas estaba empezando a llover un poquito, pero como ya contábamos con ello no nos importó demasiado, además paró enseguida y pudimos recorrerlo todo a pie tranquilamente, lo único malo es que en esa época del año los días están un poco grises, supongo que, aunque en invierno el ambiente navideño hace que la visita sea especial, en verano todo tiene otra pinta totalmente diferente.

De la estación del tren hasta la plaza principal hay un pequeño paseo de unos 10 minutos que pasan enseguida mientras disfrutas del canal y de las bonitas casitas que nos vamos encontrando de camino. Enseguida encontramos una gran calle comercial plagada de tiendas que desemboca en la Plaza Mayor o Groote Markt.

Esta plaza es el centro neurálgico de Brujas; la vida de esta ciudad gira en torno a esta preciosa plaza rodeada de comercios, modernos cafés y restaurantes; nada que ver con lo que en su día debió ser esta preciosa ciudad  en lo que a negocios se refiere; el resto, los carismáticos edificios tan representativos de Brujas se han mantenido inalterables con el paso de los años, no en vano estamos hablando de una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo  declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2000. Además, su red de canales hizo que fuera, en su tiempo, un importante centro comercial del norte de Europa. Hoy en día, Brujas es la ciudad más visitada de todo Bélgica, por delante incluso de Bruselas.

De vuelta en la plaza, lo más representativo es el Belfort, el símbolo más conocido de la ciudad. Se trata de un impresionante campanario de unos 83 metros de altura y su carrillón con 47 campanas. Si subes los más de 300 escalones con que cuenta, supongo que  puedes disfrutar de una gran vista de la ciudad. Digo supongo porque nosotros no lo hicimos, ni eso ni ver el museo dedicado al edificio y su historia porque era festivo y estaba cerrado.

Aparte del Belfort, lo más pintoresco de la plaza son el conjunto de edificios que se encuentran justo enfrente; las típicas casitas con los tejados escalonados tan representativas de la ciudad. En esta época están todas preciosas iluminadas de diferentes colores y en mitad de la plaza hay una enorme pista de patinaje rodeada de puestecitos de madera con artesanía y productos típicos que conforman un precioso mercadillo navideño. Y si a todo esto le sumamos los coches de caballos que pasan una y otra vez cargados de turistas paseando por la ciudad la imagen es de postal. Supongo que en verano por ejemplo es totalmente distinto.

Por la izquierda del Belfort, una calle nos comunica directamente con la segunda plaza más importante de la ciudad después de Groote Markt, el Burg. Ésta es posiblemente la plaza más carismática y más hermosa con que cuenta Brujas y todo se lo debe dos de los edificios que la rodean, el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre, cada uno de ellos construido en un estilo diferente.

El Ayuntamiento o Stadhuis de Brujas, es el edificio más emblemático del Burg, está construido en estilo gótico y su perfección es sin duda lo que más llama la atención del Burg junto con el contraste que crea con los edificios colindantes, La Escribanía por un lado blanca y dorada y la Basílica de la Santa Sangre (Basiliek van Het Heilig Bloed) por otro. Ésta última curiosamente no parece una basílica por fuera; es un edificio no demasiado grande ni alto y cuadrado. La fachada exterior es espectacular; una mezcla estilos románico y gótico, con grandes vidrieras y con numerosos detalles dorados.

El interior es cuando menos diferente también; en la parte de abajo encontramos una preciosa capilla románica medieval toda en piedra (parecía que te ibas a encontrar con uno de los caballeros del Rey Arturo dentro!!!), mientras que en la parte de arriba hay otra capilla en este caso neogótica en la que se venera una reliquia de la sangre de Cristo que se cree que trajo un cruzado en el siglo XI. Ésta capilla, abarrotada de gente haciendo colas, es muy colorida, tanto el altar como las preciosas vidrieras cuya belleza no se aprecia desde el exterior.

Después de la Basílica, de nuevo en el Burg, nos metimos por una de sus callejuelas y pasamos por uno de los numerosos puentes (creo que unos 50) que aún conserva la ciudad sobre sus canales. En éste había también un embarcadero ya que es posible dar un paseo por los canales en barca. Nosotros la verdad es que ni nos lo planteamos porque llovía un poco y hacía bastante frío pero en otra época seguro que es un paseo precioso.

Callejeando por allí y disfrutando de las preciosas vistas sobre los canales te encuentras un montón de tiendas donde venden productos típicos de Brujas, el más famoso de todos ellos el encaje, que se vende por todos lados solo, en camisas, manteles, cojines, sábanas, ropita de bebé, llaveros…yo me traje unos marcapáginas preciosos que es lo que más uso iba a dar además de que siempre suelo comprar uno en las ciudades que visito. También se encuentran piezas de porcelana y bordados pero sin duda algo por lo que también es famosa Brujas además de los encajes es por el chocolate; al igual que en Bruselas aquí también encuentras un montón de tiendas de chocolate artesanales que no veas como huelen!!!! Además los escaparates también son espectaculares; dan ganas de darles un bocado!!!!!

De camino al tren pasamos por la Iglesia de Nuestra Señora, uno de los edificios más antiguos de la ciudad y en cuyo interior se encuentra la “Madonna con Niño” de Miguel Ángel, que no pudimos ver porque estaba cerrada.

Finalmente pasamos por el Minnewater, o Lago del Amor, junto al convento de las beguinas, habitado por monjas de la orden benedictina, un lugar muy bonito, tranquilo y romántico  para dar un paseo y para sacar unas cuantas fotos.

Seguramente se nos quedaran muchas más cosas por el camino, pero con el poco tiempo que teníamos la verdad es que nos quedamos más que satisfechos con la visita a Brujas que, dicho sea de paso se puede disfrutar perfectamente simplemente paseando por sus calles.
Tuvimos suerte y nada más llegar a la estación de tren salía uno que pasaba por Gante. Lo cogimos y aunque no era demasiado tarde, apenas las cuatro, ya estaba empezando a anochecer y seguramente no nos daría tiempo a ver la ciudad de día.

En media hora llegamos a Gante y comenzamos a caminar. Después de un buen rato nos dimos cuenta que Gante era muchísimo más grande que Brujas. Digamos que no es una ciudad que puedas conocer caminando como Brujas; en Gante puedes caminar por el centro pero no desde la estación del tren como nosotros pretendíamos; las distancias son mucho mayores. De ahí que haya una gran red de autobuses y tranvías que por supuesto probamos.

La primera imagen que tengo de Gante son las bicicletas, porque a la salida de la estación había un parking de bicis que tenía muchas más de mil aparcadas en una explanada y me llamó mucho la atención. Aquí es un medio de transporte que usa mucha gente y por lo que vimos, en cualquier época del año. Comenzamos a pasear tratando de llegar al centro pero a ver que tardábamos mucho cogimos un tranvía y para cuando llegamos al centro ya era completamente de noche, así que dimos una vuelta por allí y decidimos que, como ya no se veía nada lo mejor era volvernos a Bruselas y acercarnos ya otro día a Gante por la mañana para poder visitarlo tranquilamente. Y eso hicimos…

Ya de vuelta en Bruselas, después de pasar por el hotel para descansar un poco salimos a buscar un sitio para cenar. Cada vez que pasábamos por el centro, en los alrededores de la Grand Place, siempre había colas y colas de gente esperando para comprar patatas fritas; eso nos llamó muchísimo la atención porque fuera la hora que fuera siempre había gente comiendo patatas fritas por la calle, son verdaderos adictos!!! En uno de esos sitios en los que siempre que pasábamos veíamos cola, en los alrededores de La Bolsa, decidimos pasar a comer algo viendo la cantidad de gente que había siempre. En realidad era un sitio de patatas, bocadillos, salchichas y poco más.

Pedías la comida y podías llevártela y comerla por la calle o comerla allí mismo en unas pequeñas barras que había en el local; en cualquier caso no era un sitio donde sentarte tranquilamente a disfrutar de la comida; era una especie de take away con especialidades típicas que quisimos probar. Finalmente nos decidimos por un plato de carne típica que se llama Carbonades Flamandes, que es una especie de carne estofada en cerveza belga. No estuvo mal aunque tampoco fue nada que quisiéramos repetir; se parece un poco al gulash y lleva un montón de salsa y, cómo no, se come con patatas fritas .

Y después de postre un súper gofre de chocolate; hay mil variedades para elegir: con chocolate negro, blanco, con leche, con frutas, con nata, sólo con azúcar o con todo a la vez!!!!!! Y esto si que lo recomiendo en cualquiera de sus variedades porque están buenísimos, huelen que alimentan y de esto sí que repetimos algún día más.

Con el gofre en la mano y el chocolate en la cara nos acercamos a la Grand Place. Habíamos visto carteles anunciando un espectáculo de luces y sonido sobre la fachada del ayuntamiento a las 11 de la noche y nos habían hablado muy bien de él, con lo que nos fuimos a verlo. La verdad que después de verlo puedo decir que es algo que realmente merece la pena, espectacular, con música y motivos navideños, muy bien preparado todo, con cambios de luces y colores muy rápido, y dura un montón, yo creo que casi media hora que se pasa volando de lo bien que está. Todo el que pasaba por la plaza se quedaba a disfrutar del espectáculo!!!!!!

Resulta que, coincidiendo con la llegada de las fechas navideñas, todos los años ponen este espectáculo de luces y sonido en el ayuntamiento desde finales de Noviembre hasta principios de enero, con lo que los turistas tenemos un montón de días para poder verlo.

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Últimos comentarios

Acuario64 dice:
Apasionante. Conocí Brujas, Gante, Bruselas y otras ciudades de Bélgica en verano del año pasado. Disfruté muchísimo. Sin lugar a dudas, volvería.
Espero tus fotos.
Un saludo.

Publicado

joeguillen dice:
Seguramente el proximo mes de mayo ire a Brujas, muy bonitas tus fotos. Tomo nota de tu diario ha sido muy util. Saludos
Publicado

firefly dice:
Hola Jose Manuel, me alegra que te haya sido de utilidad; Brujas merece mucho la pena, ya verás como te encanta. Saludos!!
Publicado

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