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Eslovaquia

Escribe: Lutsek
Una experiencia rarísima en un país muy pintoresco. Pasé tres meses becado en el Este de Eslovaquia y conocí un poco de su cultura lo que quiero compartir con Uds.

 

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Bratislava ida y vuelta

Bratislava, Eslovaquia — sábado, 14 de noviembre de 2009

Recuerdo que desde Argentina, para ahorrar costos decidí viajar Buenos Aires - Viena y de allí tomar un tren hasta Bratislava. Aunque al llegar a Viena descubrí que una forma más cómoda era en autobús. Los mismos paran en el mismo aeropuerto y salen menos de una decena de euros.

Bratislava es una ciudad relativamente pequeña. Ni bien se llega a ella uno puede admirar sus tres principales atracciones: el castillo, el restaurante que parece un OVNI y el Danubio.

Mi experiencia fue de poco tiempo, mayormente de tránsito y en hostels. ¡Sí, estuve en un hostel en Bratislava! Para aquellos que hayan visto la película homónima les digo que pueden dormir tranquilos: no son muy económicos pero son muy cómodos. Eso sí, ojo con los taxistas que son muy amigos del sobreprecio y encima muchas veces no te dejan en el lugar deseado porque el centro histórico de la ciudad no se lo puede cruzar salvo en tranvía o a pie.

Bueno, como les decía, Bratislava tiene algunas cositas muy pintorescas. Sobre todo si uno camina por el casco histórico. Caminando tranquilamente puede ver las principales atracciones, creo que por la noche es mucho más hermosa que de día. El centro de la ciudad está decorado con unas divertidas esculturas metálicas de fotógrafos, trabajadores, dandies, etc. que amenizan el paseo. Uno muy famoso es Cumil (pronúnciese chúmil, el mirón) un sonriente personaje que asoma desde una alcantarilla que está frente a un cartel que informa: hombres trabajando.

En el centro, si miran atentamente se asombrarán de tres cosas: la cantidad de carteles de negocios en español, la historia de sus edificios y los buenos lugares para cenar y escuchar buena música. Con respecto a lo primero, no se ilusionen, les gustan los sonidos, pero no he encontrado muchos hispanoparlantes en el lugar. Con respecto a lo segundo, si miran las plaquitas se asombrarán de que hayan estado en los mismos lugares en los que tocaron compositores geniales como Mozart o Liszt. Por último, la tradición musical se mantiene desde que Bratislava fuera la capital de Hungría creo que por lo menos 300 o 400 años, por lo cual no es de asombrar que espectáculos gratuitos y muy buenos aparezcan en los bares. Yo mientras esperaba mi tren a Presov escuché una banda de jazz y comí unos fideos con salsa de salmón y caviar por 15 euros. Generalmente uno come en Eslovaquia por 3-7 pero les aseguro que la ocasión lo valía.

Bueno para cerrar el capítulo, lo peor de Bratislava: la atención en la terminal, la gente pidiendo, la incomunicación y lo mejor: los barcitos de noche, el castillo iluminado, las estatuas de metal y la buena música.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Comida    
Ambiente    
Precio/calidad    

Jazz Café

Comida: Comida Variada en Bratislava, Eslovaquia

Delicioso, un poco caro si mal no recuerdo 15 euros. Pero estaba delicioso y fue una buena forma de probar el caviar. La presentación del plato tenía unas verduras para darle colorido y lo acompañé con una copa de vino blanco. Exquisito todo.

Ideal para: Parejas, Con amigos, Solos y solas | Aconsejable para: Romance, Entretenimiento
Plato sugerido: Fideos con salsa de salmón y caviar


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