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South 920

Escribe: Ratisol
A continuacion les contare acerca de un alucinante viaje que me llevo por seis paises de nuestra enjundiosa America, cinco ciudades capitales, mas de 20 ciudades intermedias, e inumerables parajes y poblaciones escondidas en la misteriosa geografia de este continente hermoso. Un inolvidable viaje por el pulmon, corazon y sangre del planeta: la America del Sur.

 

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Brasilia: La Capital del Gigante

Brasilia, Brasil — jueves, 9 de abril de 2009

Lunes 6 de Abril
 
Son en total 1.120 Kilómetros los que separan a Rio de Brasilia, una distancia considerable que se hace normalmente en 17horas. Sin embargo, llegamos a las 2PM, a primera vista no se puede distinguir demasiado pues es una ciudad en medio de la llanura y a diferencia de Rio no hay forma de orientarse fácilmente por medio de la observación de los cerros y las pedras. Me llamo mucha la atención la Rodoferroviária de Brasilia pues parece la de un pueblo en comparación a las Rodoviárias de Sao Paulo.
 
En ese momento no parece que se hubiera llegado a la capital de un país como el Brasil. Ya en la Rodoferroviária (terminal de transporte) averigüe los horarios de salida hacia Rodonópolis y Cuiba, otras ciudades en mi ruta de regreso, una vez con la información en mi mano salí del edificio para tomar un taxi. Negocie en 20 reales el trayecto hasta la Pensão da Zenilda, al parecer se trata de una vieja casona que propiedad de la señora Zenilda, algo bastante inverosímil por tratarse de una de las ciudades más modernas del mundo.
 
Después de unos minutos nos encontrábamos en un sector residencial buscando la tal Pensão da Zenilda, cerca de la  Praça do Compromisso, luego de golpear en varias puertas buscando la dirección me entere que todas aquellas residencias habían sido cerradas hace tiempo por darse casos de prostitucion, al menos eso fue lo que me dijo el taxista después de hablar con una señora del lugar: “tudo fechado pela prostituição”, entonces le pregunte si conocía otros hoteles en la ciudad con tarifas económicas, dijo que lo más barato era 50 reales algo realmente excesivo para mi en ese momento, entonces en ese mismo instante decidí irme de la ciudad, reclamaría el dinero que me enviaron echaría un vistazo y me iría de allí, desde el taxi se puede notar que es una ciudad complicada, las distancias son enormes, los precios elevados y los viajeros escasos, por no decir que a lo mejor era yo el único turista en la ciudad.     
 
La ciudad es muy bonita pero resulta complicada de entender, le dije al taxista que me dejara lo más cerca posible del Brasilia Shopping, hacia ya rato que la tarifa del taxi había sobrepasado los 20 reales pactados originalmente pero yo no podía pagar más, tendría que llegar al centro comercial pues era allí donde podía reclamar mi dinero, de repente comezo a llover, el taxi se detuvo en un lugar supuestamente cercano del centro comercial que yo buscaba, la distancia hasta algún lugar donde escamparme era considerable y el taxista decía que eso era lo más cerca que podía llegar.
 
No tuve más remedio que resignarme, pague los 20 reales agradecido con el conductor por haber hecho todo lo posible por conseguirme un hotel y me baje con mi maleta sobre mis espaldas recibiendo una cantidad enorme de agua que pronto termino por dejarme todo empapado, ni siquiera intente correr para resguardarme de la lluvia, apenas llegue a las puertas del centro comercial la gente me miraba como a un extraterrestre, el agua se deslizaba por mi cuerpo como una cascada, era imposible tener una gota adicional encima pues en ese momento ya el agua había penetrado al máximo mi cuerpo y mis pertenencias que no había cupo para una gota más.
 
Cuando por fin me di cuenta que no estaba en el Brasilia Shopping sino en el centro comercial Boulevard do Conic, me resigne, subí al tercer piso donde esta la plazoleta de comidas y almorcé un spaghetti con gaseosa. Había sido bastante accidentado mi paso por la ciudad, pero esto no me había afectado en lo más mínimo, conservaba la alegría y el entusiasmo del aventurero, entonces de repente recordé que tenia menos de 15 minutos para encontrar la oficina de giros pues cerraban a las 4PM, enseguida lleve mi maleta al local donde compre la comida, les pedí el favor que cuidaran la maleta y sin quedarme a escuchar la respuesta salí corriendo.     
 
Atravesé el puente de la Erws al norte rumbo al Brasilia Shopping, a mi derecha observaba a lo lejos el edificio del Congreso Nacional que sobresale por su diseño único. Camine muchas calles hasta encontrar finalmente el Centro comercial Brasilia, no tuve inconveniente en reclamar los $200 dólares que me había enviado mi tía Nancy, recibí entonces el equivalente de 458 reales, dinero con el que forzosamente tendría que llegar a Colombia.  Ya aliviado por haber hecho la diligencia principal en la ciudad, me relaje un poco, mi amiga Maria me esperaba en Brasilia, ella se encargaría de encontrarme un lugar para dormir y así ahorrarme lo del hotel, sin embargo fue imposible comunicarnos. En esas condiciones y teniendo en cuenta los elevados precios de la capital, me dedique a echar un vistazo antes de mi inminente partida.
 
Camine entonces unos 3 kilómetros hasta el Congreso Nacional pasando por la así llamada Esplanada dos Ministerios, una gran área donde están ubicados y perfectamente alineados las oficinas de los ministerios del país, son el total diez Ministerios del lado norte que junto con el Palacio de Justicia conforman una larga hilera de edificaciones en el lado norte de la explanada, alineados de forma simétrica con otros siete ministerios que junto con el Palacio de Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores) conforman otra larga hilera del lado sur.
 
Justo en medio del Palacio de Justicia y el Palacio de Itamaraty se levanta imponente la sede del Congreso Nacional, una edificación de inigualable belleza que combina eficazmente la armonía y la proporción sugiriendo con ello quizás el equilibro de poderes y el ideal de la tarea legislativa. El edificio fue proyectado por el arquitecto Oscar Niemeyer, la semiesfera del lado norte es la sede del senado, mientras el hemisferio del lado sur es la sede de la cámara de diputados, en definitiva un lugar muy bonito que vale la pena observar con detenimiento incluso recorrer su interior.  
 
Muy cerca de allí esta el Palácio do Planalto sede del ejecutivo brasileño, otra interesante pieza de arquitectura, lugar desde donde el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva dirige la esplendorosa nave de la nación brasileña. Próximos están los edificios de la Procuradoria Geral da República y el Tribunal de Contas da União, ambos diseñados con una arquitectura muy bonita. 
 
De regreso al centro comercial donde había dejado mi maleta, pase junto a la Catedral de Brasilia, otra magnifica obra de Niemeyer que solo pude apreciar desde afuera, el interior es bellísimo pero infortunadamente por ser un día festivo estaba cerrada, la misma suerte tuve más adelante con el Museo Nacional otra obra del maestro Niemeyer y que lleva orgulloso su estilo característico.  Por fin volví al centro comercial Boulevard, estaba
supremamente cansado, había caminado más de 6 kilómetros recorriendo la explanada de los ministerios, la ciudad me había provocado la sensación de ser diminuto y solo pensaba en la hora de abandonarla, camine de regreso al lugar donde había dejado mi maleta con la esperanza de que el establecimiento no estuviera cerrado.
 
Cuando llegue al restaurante allí estaba mi maleta intacta, que bueno que Brasil no sigue a pie juntillas la doctrina del terrorismo como en Colombia, de lo contrario habría sido imposible deshacerme de mi maleta aligerando así mi visita a la ciudad, di las gracias a los empleados del establecimiento, y con mi maleta a cuestas tome camino de nuevo;
en ningún momento desconfié de las personas a quienes les confié mi equipaje y aun si algo le hubiera pasado al equipaje, podría llegar a Colombia solo con lo que tenia puesto, el dinero y mis cámaras de fotos y video.
 
Yo había quedado perplejo con la personalidad de esta ciudad, es muy interesante como se encuentra configurada, fue construida en un breve espacio de tiempo de tan solo tres años, sin embargo, aquella magna tarea de elevar una ciudad de la nada en todo el corazón de la geografía nacional paso una factura muy elevada. El presidente Juscelino Kubitschek tenia la idea de que su ciudad se asemejara en su forma a la de un avión, y con la cooperación del urbanista Lucio costa y los arquitectos Oscar Niemeyer y Burle Marx, poco a poco se fue concretando el proyecto, con los brazos traídos desde el nordeste y con un elevado costo humano la ciudad cobro forma y en efecto hoy aun conserva la forma de una aeronave, la Rodoferroviária se encuentra en la cola, las alas alojan sectores residenciales e importantes centros bancarios, y a la cabeza del avión se encuentran el Congreso Nacional y los demás órganos del poder publico, en otras palabras la política es la que comanda a la nación, al menos eso es lo que sugiere el diseño urbano de esta  ciudad, conocida también por ser la más moderna del mundo.  
 
Justo frente al centro comercial Boulevard se encuentra el terminal Rodoviário de ómnibus urbano, solo tuve que caminar hasta allí y esperar por un bus que me llevara de regreso a la Rodoferroviária, compre mi tiquete por 120 reales ($53 dólares) y espere, entonces a las 9PM aborde mi bus con destino a Rodonópolis, una pequeña población en el Estado de Mato Grosso, allí me esperaba mi amiga Andrea quien vivía por ese entonces en dicha ciudad. Hacer una  corta parada en compañía de alguien conocido era una gran ventaja pues luego estaría completamente solo, adentrándome por terrenos desconocidos y rodeado de un paisaje agreste lleno de peligros, enfermedades y sorpresas.
 
Mientras el bus avanzaba tuve un sentimiento de satisfacción muy grande, ya me encontraba en Brasilia y no precisamente para conocerla, aquello era ya cosa del pasado, la manera en que conocí Brasilia fue impecable, en realidad todo fue perfecto, todo se ajusto a mis necesidades de manera precisa, no tuve que pagar hotel, solo tuve que pagar un taxi, un bus y un almuerzo, esto era un precio demasiado bajo por haber conocido la capital del Brasil de manera tal como lo había imaginado, eso si termine en extremo
cansado, así que apenas tuve la oportunidad me eche a dormir.

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Últimos comentarios

candle dice:
wow! estoy pensando hacer esa ruta. Se me ha dado como por designio divino y quiero viajar por ahí a Cuzco o La Paz por tierra. Cuantos días se puede tardar?
Voy sola, es recomendable?
gracias por la información!
saludos

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Ratisol dice:
Es posible cruzar a Bolivia por Carretera desde Porto Velho, es destapada y toma varias horas, una amiga canadiense hizo el recorrido desde la Paz.
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Sabanas en la ruta a Brasilia

   

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