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Descubriendo el Sudeste Asiático

Escribe: Napos
Itinerario Indonesia, Singapur, Malasia (Borneo), Filipinas, Tailandia, Laos, Vietnam, Camboya y de vuelta al sur de Tailandia.

 

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Manila-Mindoro-Boracay

Boracay, Filipinas — viernes, 18 de noviembre de 2011

Llegamos a Filipinas, en un principio no estábamos seguros de este destino principalmente por algunos comentarios que recibimos a lo largo del viaje respecto a la seguridad, debido a los famosos secuestros a turistas y otros atentados, pero al final decidimos darle una oportunidad. Aunque nuestro itinerario indicaba como destino Bangkok, no era oportuno llegar ahí debido a que la zona recién había sufrido frentes de mal tiempo que generaron inundaciones. Por otro lado Filipinas era una escala económicamente factible para aprovechar el viaje y seguir conociendo. Aquí quiero destacar algo, es importante tener flexibilidad en el viaje, pero también es importante al mismo tiempo ser planificado. La flexibilidad se explica en lo que mencioné anteriormente, pueden ocurrir eventos que alteren las condiciones de un lugar y para lo cual forzar la visita se transforme en un mal rato, pero la planificación y saber dónde ir y cuando (bajo condiciones normales) te permite ahorrar dinero. Comprar un vuelo interno con 1 semana de antelación te cuesta la mitad que comprarlo el día anterior a la partida. Así los pasajes internacionales requieren mayor tiempo de antelación y mejor planificación.

Llegamos a Manila, una ciudad enorme. En Manila hay que tener paciencia, el tráfico es increíblemente denso. Tardamos más de 3 horas desde el aeropuerto internacional hasta el terminal de buses, de esas 3 horas 2 estuvimos en un taco y de ahí otros 40 minutos hasta nuestro alojamiento. Nos hospedamos en Adriático, un lugar en Malate, buen precio para una habitación pequeña con ventilador, tv y desayuno incluido. Comimos en un restaurant de primera para darnos un lujo que no teníamos hace bastante tiempo. Por 10 dólares te sirven una fuente enorme de mariscos frescos, no quiero exagerar fueron los mejores mariscos que he comido en mi vida, motivados por el placer de comer tan bien ordenamos un par de botellas de vino y nos salimos de presupuesto. Fue dinero bien gastado, durante la cena puedes ver danza filipina, lamentablemente no recuerdo el nombre del restaurant para adherir una recomendación.

Al día siguiente temprano tomamos un bus a Batangas, un puerto al sur de Manila aproximadamente a una hora y media de viaje. En Batangas tomamos un ferry a Sabang que tarda 3 horas. En Sabang nos hospedamos en Big Apple, un centro de buceo a un precio abordable. La pieza es de primera con aire acondicionado, tv, minibar y con limpieza diaria a la habitación, además el complejo tenía una piscina de buen tamaño. Todo pintaba bien en Sabang hasta que llegó la noche, la tónica es ver a adultos de más de 45 años con chicas filipinas 20 años más jóvenes que ellos, a modo de dama de compañía.

Realizamos un fun dive que no estuvo muy interesante además de algunas molestias que tuvimos con el equipo así que decidimos suspender el de la tarde y preparar nuestra partida, sin embargo uno de los administradores del complejo nos dijo que no podíamos perdernos un day trip a Isla Verde que consistía en 2 inmersiones más una barbecue en la playa. Confiamos en su consejo y agendamos. Fue una buena decisión pero bastante arriesgada a la vez. Jason el guía poco antes de llegar al punto de inmersión nos explicó de que se trataba, debíamos descender a 27 m (algo que superaba nuestros límites como Open Water) y al mismo tiempo luchar contra algunas corrientes, no sonaba nada de fácil. Sin tener tiempo de pensar mucho en lo que nos dijo ya estábamos en el agua sumergiéndonos.

El lugar era espectacular, lleno de vida submarina pero las corrientes nos mantuvieron preocupados durante toda la inmersión, llegando al final del trayecto había que subir hasta el inicio de la pared, sujetarse de unas rocas y observar al otro lado, al asomar la cabeza la corriente te quitaba el regulador de la boca, era como sacar la cabeza por la ventana del auto a 150 km/hr. Pero valía la pena, al otro lado veías grandes peces nadando contra la corriente alimentándose de los nutrientes que ésta traía. Fue extremo, era una inmersión para avanzados, no para principiantes pero lo logramos con éxito. La segunda inmersión no pintaba más relajada, esta vez nos sumergiríamos en la corriente que acabábamos de ver y pasaríamos al lado de los grandes peces para terminar dónde comenzó la primera. Aparte del guía iba un árabe que era Rescue Diver y un inglés que no era divemaster pero el tipo tenía más de 5000 inmersiones, no le interesaban las certificaciones pero era un buceador serio y experimentado.

Iniciando la segunda inmersión el Rescue Diver árabe no soltó del brazo a Jason el guía, porque temía ser llevado por la corriente, ya nos habíamos percatado de que no era muy valiente en la primera ya que cuando estábamos asidos de las rocas pasó por encima de nosotros para retirarse a lo bajo sin importarle pasar a llevar nuestro equipo y darnos más de un manotazo, claramente de Rescue Diver tenía poco. El otro tipo inglés descendió más de 60 metros en la primera y se fue por su cuenta, no creía en el diving with buddy confiaba más en lo que él llamaba el “Solo diving” pero con equipamiento de seguridad adherido. Conversando con ambos después en la barbecue entendimos que ambos comportamientos estaban de la mano con sus palabras, el inglés tenía un bagaje impresionante en lo que es buceo, había recorrido el mundo buscando los mejores spots, fue esquivo a la muerte un par de veces y nos comentó durante un par de horas sus experiencias, el árabe empezó alardeando pero de a poco fue guardando silencio opacado por la expertiz del inglés.

Terminando nuestra aventura en Verde Island decidimos dejar Sabang para partir a Boracay. El trayecto por tierra y mar es cansador, hay que tomar un jeepney desde Sabang a Puerto Galera, de Puerto Galera otro jeepney a Calipan y de Calipan una Van a Roxas. En Roxas tomas el ferry hacia Caticlan en la isla de Panay y de ahí un bote a Boracay.

Llegamos a Boracay a las 10 de la noche saliendo de Sabang a las 8 de la mañana, nos hospedamos en Dee Side un alojamiento en construcción en el límite entre Boat Station 2 y Boat Station 3. Las piezas estaban nuevas, con minibar, tv y aire acondicionado. Era un buen precio pero el único problema era el ruido durante las noches, una especie de bombas de agua funcionaban cada una hora y el ruido era molesto y difícil conciliar sueño. En Boracay la playa es espectacular, arena blanca sin piedras ni algas, puedes entrar 30 metros en las aguas cristalinas y aún te llega a la cintura. Es prácticamente una piscina en el mar. Durante la noche numerosos buffet y bar entregan diversión al turista a orillas de playa y el d’mall para aquellos que disfrutan de las compras. Aparte del extremo relajo y masajes, visitamos la Bat Cave, una cueva con miles de murciélagos mal olientes que termina en una conexión subterránea con el mar dónde si eres valiente puedes tomar un baño teniendo cuidado con las serpientes que habitan el lugar. Para finalizar una vista desde el View Point para obtener una panorámica de la isla.

Opiniones:

Mi calificación promedio:
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Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

St. Vincent Cottages Resort Dee Side and Timmy's Side

Alojamiento: Hostel en Boracay, Filipinas

Estaba en construccion pero pintaba bien.

Tipo de viaje: Vacaciones | Ideal para: Parejas, Con amigos, Solos y solas


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