22 días en Italia y España
Escribe: aleburin
Durante más de dos años planificamos un viaje a Europa y de repente el viaje estaba cada más cerca hasta que un día, casi sin darnos cuenta estábamos en plena estación Termini de Roma. Pasamos 22 días recorriendo 6 ciudades en Italia y creo que 9 en España. Este diario que tanto tiempo me llevó escribir, es un resumen de un viaje muy divertido y revelador (al menos para mi).
Día 7: Un día en Bologna
Bolonia, Italia — jueves, 9 de septiembre de 2010
Mientras llegábamos a la ciudad pasamos por varias estaciones urbanas, incluyendo la estación Zanolini, cerca de la cual habíamos reservado el hotel creyendo que íbamos a bajar en esa estación. Nos equivocamos asi que de entrada sabíamos que no íbamos a poder llegar al hotel caminando.
Llegamos a la estación Bologna Centrale y fuimos a la oficina de turismo a buscar el mapa de rigor para ver cómo llegar al hotel. La única oficina de turismo estaba cerrada y, según nos informó un señor de lo más amable, abrí a la tarde. En fin. Salimos y paramos un taxi y le preguntamos si sabía llegar a la dirección del hotel. Nos dijo que sí, asi que andando. El taxi nos costó 6,5 euros.
Dejamos las cosas en el hotel y salimos a recorrer la ciudad. El hotel estaba justo en el borde de la ciudad. De ahí al centro de Bologna habían sólo 20 cuadras, asi que imagínense las dimensiones de este lugar que mi primo después definió como "una ciudad a la medida del hombre", y comparto esa idea. Era el tamaño ideal de ciudad, con una combinación extrema de antiguo y moderno, con sus univerisdades casi milenarias y sus negocios de diseño. Además, a diferencia de las otras ciudades, en esta casi no se veía gente mayor.
Tengo que decir que visitar Bologna estuvo en gran parte ligado a que mi primo vive ahí y teníamos muchas ganas de verlo, a él y a su mujer y su bebé recién nacido. Habíamos arreglado para ir a cenar a su casa esa misma noche ya que en Bologna sólo nos quedábamos un día
Caminamos por via Satiale y era bastante extraño porque las veredas estaban cubiertas. En sí no eran veredas, sino más bien galerías, con casas de dos o tren pisos y algunos negocios. Llegamos derecho a las torres de la ciudad. Estas torres están inclinadas y son de las pocas que quedan en pie. Había averiguado que en la Edad Media, las familias de Bologna estaban en lucha (no recuerdo el motivo) y se cree que por eso empezaron a construir las torres: para poder atacar desde arriba y además defenderse. En un momento llegaron a haber casi 200 torres en la ciudad. En una ciudad tan chica como Bologna.
No pudimos entrar a las torres porque estaban en reparación. Esperemos que queden en pie centenas de años más.
De ahí fuimos a la Piazza Maggiore. Es la plaza central de la ciudad. Tiene una fuente muy linda y bizarra, con unas sirenas que sacan agua de sus pezones. También en la plaza está la Basílica de San Petronio, que es la más importante de la ciudad. Estaba pensada para ser la más grande del mundo, pero una orden del Vaticano lo prohibió. De todas formas es enorme. El interior de la basílica es además muy lindo y, sobre todo, luminoso. Pero lo más interesante fresco de Giovanni de Módena de la época del Quattrocento, escenificando el infierno, con un demonio gigante con dos cabezas, una arriba y otra entre las piernas, que se comía a los pecadores. Debajo se veían grupos de almas que había zucumbido a los pecados capitales: la lujuria, la pereza... y todos eran torturados. El fresco es terrible, una joyita.
De ahí entramos por curiosidad a la biblioteca. La vimos muy así nomás y nos fuimos a almorzar. Nos sentamos en un restaurante con menús para estudiantes. Rod se pidió una lasagna, y yo unos fideos ¡A la bolognesa! ¿A la bolognesa? ¿Dónde está la carne? ¿Se la olvidaron? ¡No! Ahí hay un pedacito, y ahí hay otro. En definitiva: no tenía casi salsa. Igual estaban buenos. La pasta acá es rica, con o sin salsa.
De ahí nos fuimos caminando por la ciudad. Entramos a una librería muuuy grande, donde compramos una guía de la ciudad. Queríamos comprarle un regalo al hijo de primo, asi que entramos a una juguetería ¡Por Dios! Me quería llevar todo. Todo era adorable, sobre todo los muñecos de trapo. Compramos uno grande para el bebé y otro pequeñito para mi
De camino al hotel se largó con todo. ¡Cómo agradecimos las galerías de Bologna! Igual llegamos empapados. Nos quedamos un rato en el hotel y nos preparamos para salir. Compramos un vino de camino y llegamos a lo de mi primo, Diego. Viven bordeando Bologna en una zona muy linda, rodeada de muchísimos árboles, a diferencia de la zona céntrica de la ciudad, donde no recuerdo haber visto ni uno solo.
Cenamos con Diego, su mujer, su hijo y sus suegros. La cena la hizo la suegra de mi primo. Todo muy rico. Habían una croquetas de arbejas, huevo y queso, fiambres, un pan muuuuuy rico y unas roscas tipo preztles para mojar en el vino.
Volvimos al hotel a medianoche. Al día siguiente viajábamos ya para Venezia. Nos hubiera gustado quedarnos más tiempo en Bologna. Seguramente lo incluiremos en otro viaje.
Opiniones:
| Servicio | |
| Ubicación | |
| Limpieza | |
| Precio/calidad |
Aemilia Hotel Bologna
Alojamiento: Hotel en Bolonia, Italia
Este fue el hotel más barato de todo el viaje y el mejor. Todavía no entiendo cómo conseguimos una habitación en un hotel 4 estrellas por 54 euros la noche. La habitación era un sueño, con una cama gigante y cómoda, un baño de lujo, con sales y esencias y un ventanal con vista a la ciudad. No sólo eso: tenía Internet gratis. El desayuno: el mejor de todo el viaje. SUPER RECOMENDABLE.
Tipo de viaje: Placer | Ideal para: Parejas, Solos y solas
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Publicado |
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En Bolonia...
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