Diarios de viaje > Bolonia, Europa
4 ciudades italianas en 8 días
Escribe: Lutsek
Un viaje relámpago por Bolonia, Florencia, Venecia y Roma.
Capítulo 1
Bolonia, mi lugar en el mundo
Bolonia, Italia — sábado, 3 de octubre de 2009
Amo esta ciudad universitaria. Es una maravillosa mezcla de antiguo y moderno, de Renacimiento y Posmodernidad. La gente fue sumamente amable conmigo, la ciudad se puede recorrer de modo sencillo, si fuera una página web diríamos que tiene un entorno amigable.
Pasé ocho días en Bolonia. Lo primero que hice fue en plena Piazza Maggiore irme a almorzar unos buenos fideos con salsa boloñesa. Muy rica, por cierto, y en lugar de estar hecha con carne picada la hacen con carne cortada a cuchillo.
Bolonia tiene decenas de museos, y lo mejor de todo: son todos gratis. Está lleno de gente joven por sus calles. Y lo más característico de la misma: los pórticos que permiten recorrer toda la ciudad un día de lluvia sin apenas mojarse.
Durante el día la Piazza Maggiore tiene eventos gratuitos y por la noche salen los estudiantes a usar wifi gratis y a mirar las estrellas o a charlar en torno a la fuente de Neptuno.
Recuerdo que cuando miraba consejos de viajes decían que Bolonia era una ciudad de paso, que la ciudad roja emiliano-romañesa no daba para mucho, pero les juro que pasé ocho noches allí y que me hubiera quedado toda la vida.
La comida es un poco cara, pero muy rica. Los pubs son como en otros lados pero la gente es muy simpática y la movida cultural boloñesa no descansa.
En poco más de una semana la città rossa se ganó mi corazón y pasó a la tríada de mis tres ciudades favoritas para vivir junto con Mar del Plata y Mendoza (en Argentina).
Pasé ocho días en Bolonia. Lo primero que hice fue en plena Piazza Maggiore irme a almorzar unos buenos fideos con salsa boloñesa. Muy rica, por cierto, y en lugar de estar hecha con carne picada la hacen con carne cortada a cuchillo.
Bolonia tiene decenas de museos, y lo mejor de todo: son todos gratis. Está lleno de gente joven por sus calles. Y lo más característico de la misma: los pórticos que permiten recorrer toda la ciudad un día de lluvia sin apenas mojarse.
Durante el día la Piazza Maggiore tiene eventos gratuitos y por la noche salen los estudiantes a usar wifi gratis y a mirar las estrellas o a charlar en torno a la fuente de Neptuno.
Recuerdo que cuando miraba consejos de viajes decían que Bolonia era una ciudad de paso, que la ciudad roja emiliano-romañesa no daba para mucho, pero les juro que pasé ocho noches allí y que me hubiera quedado toda la vida.
La comida es un poco cara, pero muy rica. Los pubs son como en otros lados pero la gente es muy simpática y la movida cultural boloñesa no descansa.
En poco más de una semana la città rossa se ganó mi corazón y pasó a la tríada de mis tres ciudades favoritas para vivir junto con Mar del Plata y Mendoza (en Argentina).
|
Publicado |
|
Capítulo 1
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
En Bolonia...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Bolonia, mi lugar en el mundo” con tus amigos en Facebook?