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Descubriendo Centroamérica por 23 días

Escribe: jparistizabal
Después de recorrer Suramérica en tres viajes y Norteamérica en otros dos, iba a mudar de plataforma y me quería aventurar a África, sin embargo, el rompecabezas continuaba incompleto y aún no podía decir que conocía mi continente sin haber visitado Centroamérica, así que me puse en la tarea de completar la obra...

 

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Panamá: Conector de océanos y continentes

Bocas del Toro, Panamá — sábado, 7 de agosto de 2010

Esta vez, eran los buques transatlánticos quienes armaban la postal de aterrizaje en Ciudad de Panamá. Gran cantidad de cargueros en una larga hilera esperaban su paso desde el océano Pacífico hacia el soñado mar Caribe del océano Atlántico a través de un canal iniciado por franceses en el siglo XIX y terminado por EEUU en 1914. El reloj marcaba las 9 am y tendríamos todo el día para recorrer Ciudad de Panamá antes de partir en bus nocturno al archipiélago de bocas del toro.

El Aeropuerto Internacional Tocumen de Panamá se sitúa a unos 20 minutos en carro del centro de la ciudad. Luego de tomar las mochilas y encontrarnos con un primo quien nos recogió en el terminal aéreo, decidimos iniciar la visita con las esclusas de Miraflores administradas por la Autoridad del Canal de Panamá y la ilusión de ver en operación una de las obras de ingeniería más admiradas del mundo. Observar en vivo el cruce de un buque comercial justifica tomar el mejor lugar en el balcón para ver cómo, paso a paso, un navío se traslada por enormes compartimientos de agua que por medio de la gravedad hacen descender al barco desde el Lago de Gatún a las aguas oceánicas o viceversa. Esta operación, que se repite unas 24 veces cada día en el par de esclusas paralelas, le reportan a Panamá ingresos anuales de unos US$2.000 millones, cifra que depositan los 14.000 barcos que la cruzan anualmente y que se calcula mueven el 5% del comercio mundial. La importancia del canal es tal, que un barco que zarpe de un puerto en el pacífico del continente americano y se dirija a Europa tendría que gastar unos 8 días dando la vuelta alrededor de Suramérica y contrarrestar los riesgos del cruce por el estrecho de Magallanes a la merced de fuertes vientos, malas condiciones meteorológicas, mareas y corrientes oceánicas.

Desde el balcón de observación también es posible divisar parte de las obras que se adelantan de construcción de nuevas esclusas que permitirán al canal de Panamá aumentar su capacidad de operación, disminuir los tiempos de espera y permitir el paso de los buques pospanamax quienes no caben por la infraestructura actual. Luego de recorrer el museo y observar un video institucional sobre este proyecto nacional de ampliación del canal, nos dirigimos a conocer cost way, una vía construida sobre el mar y que conecta la ciudad con 3 islas donde anteriormente vivían los estadounidenses que controlaban el canal y cuyo acceso se encontraba restringido a los panameños. Desde allí se tiene una bella panorámica de toda la ciudad y existen una centena de restaurantes a la orilla de los clubs de yates. Luego de un delicioso almuerzo al estilo americano y probar la cerveza nacional Balboa, nos dirigimos a conocer el Puente de las Américas, una imponente estructura de acero inaugurada hace unos 50 años, bajo la cual cruzan los buques que entran al canal y sobre la cual circulan los vehículos que se dirigen al norte del continente por esta carretera panamericana. Si con el canal se logro unir dos océanos, con este puente se contribuyó a mantener unido al continente americano.

Panamá La Vieja y el Casco Antiguo serían nuestros siguientes destinos en la tarde de aquel sábado. Al igual que otros pueblos del continente, Ciudad de Panamá sufrió el asedio de piratas quienes venían a robar las riquezas que los colonizadores sacaban del continente para llevar a la corona. Con la ayuda de un terremoto, parte de la ciudad fue destruida, incendiada y saqueada y hoy día se conservan restos en las ruinas de La Vieja Panamá. Uno de los lugares más lindos de la ciudad es su Casco Antiguo, península de la ciudad aún en restauración y que combina diferentes estilos arquitectónicos en la mayoría de sus casas, edificios, teatros, iglesias, parques y monumentos. Aunque para mi gusto aún le falta un poco de mejora y trabajo en la bahía pues se observa un poco sucia al bajar la marea, es sin lugar a dudas un sitio que no puede dejar de conocerse. Ya finalizada la tarde, nos dirigimos al Albrook Mall, un gigante centro comercial ubicado junto al terminal de buses. Aunque las promociones eran tentadoras, no queríamos llenar nuestras mochilas desde el inicio del viaje y solo estuvimos de paso antes de tomar el bus que nos llevaría en un recorrido nocturno de 10 horas hasta la ciudad de Almirante, puerto de partida a las islas del archipiélago Bocas del Toro.

No había amanecido aún cuando el bus en el que nos movilizábamos se detuvo y anunció la llegada a Almirante. Nos encontrábamos en la mitad de una vía desierta a las 5:30 am, y estábamos a la merced de confiar en un lugareño quien se ofreció a llevarnos en su camioneta taxi hasta el muelle donde partían las lanchas hacia las islas. Sin más opciones, decidimos tomarlo y en cuestión de 5 minutos ya nos encontrábamos haciendo fila para comprar el tiquete de la lancha que nos llevaría hacia la Isla Colón, una de las más grandes y pobladas del archipiélago. Era domingo y el recorrido en el taxi acuático por las tranquilas aguas mientras el cielo aclaraba hiso que esa hora de trayecto pasara rápido y llegáramos a la isla antes de lo previsto. Como era muy temprano y el hostel a donde pensábamos llegar estaba cerrado, recorrimos las calles en busca de un lugar donde desayunar mientras le dábamos tiempo a la mañana para que la Isla Colon despertara. En ese lapso, pudimos ubicar las oficinas turísticas y encontrar un hostel para quedarnos. Nuestro plan para este día era hacer snorkeling, almorzar una buena langosta, tomar el sol en la playa y disfrutar de unas refrescantes cervezas, actividades de cumplimos a cabalidad y que completamos con un recorrido en bicicleta de una hora alrededor de la isla. Adicional a decir que Bocas del Toro es un excelente lugar de descanso y diversión, tres aspectos de la isla llamaron nuestra atención: la gran cantidad de predios que están disponibles para la venta, su pequeño aeropuerto que hace accesible el ingreso a la isla no solo por la vía marítima sino también aérea a pesar de su cercanía con la costa; y la existencia de una estación del Instituto Smithsonian especializada en la investigación de ambientes marinos y terrestres.

Esa noche en el istmo sería el final de nuestra pequeña estadía en Panamá, y marcaria nuestro inicio de una nueva aventura ahora por Costa Rica.

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Últimos comentarios

jimenez225 dice:
Placer para nosotros el que disfrutaste tu estancia en Panamá. Enhorabuena. Saludos de un Panameño.
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neliexozzi dice:
Tu relato hace mas sencilla la experiencia pero no por eso menos rica..
estoy planeando el mismo viaje tuyo para julio.. ojala tenga la buena fortuna que te aocmpaño..

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damelo1980 dice:
Bocas del Toro me encantó... quiero ir a San Blas que también me dicen que es hermoso. Saludos.
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Carmen-Sanmartin dice:
Hola saludos, que bonito relato...gracias por visitar nuestro país.
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