Diarios de viaje > Australia, Oceanía

Esto es Australia

Escribe: Virtoscano
Hay destinos que nos parecen inalcanzables, y así será… sólo es cuestión de convencernos que es allí donde vamos a estar. Me queda casi todo por ver del otro lado del mundo. Sólo puedo adelantarles… Esto es Australia:

 

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Las Montañas Azules

Blue Mountains, Australia — domingo, 23 de enero de 2011

A tan sólo 100 kilómetros al oeste de Sydney, se encuentran “The Blue Mountains”. Una región que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000 por la diversidad de vegetación que allí se encuentra.
Las distintas especies de eucalipto que habitan los valles de la región desprenden una sustancia que en combinación con la atmósfera, crea esa neblina azul que cubre las montañas y le dan su nombre.
El contraste entre las montañas rocosas, con un suelo árido, vegetación de arbustos bajos y hojas espinosas contrasta con el rainforest que crece del otro lado de la pared rocosa, en donde árboles de gran altura tapan el cielo.
Allí hay distintos parques nacionales. Uno de los más visitados es el que se encuentra en las antiguas minas de Katoomba, donde el paisaje puede disfrutarse a través del “Scenic world”. Un “skyrail” cable carril de piso transparente cruza el cañón dejando ver el gran valle. Y las viejas vías de los mineros, “scenic railway”, ahora se usan para pasear turistas en un tren sin techo que se eleva empinado sobre un túnel en el medio de la montaña. Desde allí se puede tener una vista increíble de las “Three sister” (una formación rocosa de tres puntas) las cuales sean tal vez uno de los paisajes más conocidos de la región. En el lugar se pueden sacar los boletos que combinan el cable carril y el tren por $ 28 (dólares australianos) (en el caso de contratar una excursión es importante averiguar si el precio incluye estos boletos).
Se puede realizar un paseo a través del milenario rainforest, sobre una tarima de madera que rodea la montaña. La humedad de la selva tropical  llena de gotas cristalinas las hojas mientras te va humedeciendo la cara.  Los ojos se llenan de distintos verdes, el aire huele a tierra mojada, las plantan brillan cuando algún rayo de sol logra atravesar entre marañas de hojas y ramas. Me sorprendieron los canastos de helechos que crecen en lo alto de los troncos de los árboles, haciéndose lugar para encontrar la luz.
Nosotros contratamos una excursión para llegar hasta allí y conocer las montañas azules. Lo bueno en estos casos cuando uno tiene un solo día para conocer un lugar, considerando además que viajamos con los chicos, es que estas excursiones salen muy temprano a la mañana, los guías te llevan a los puntos más interesantes y se puede aprovechar bien del tiempo.
Si se dispone de más de un día para dedicarle a las montañas azules, lo cual es muy recomendable ya que el lugar merece la pena, lo mejor es alojarse en el pueblo de Katoomba o de Leura.
Desde Sydney se puede llegar hasta estos pueblos por tren y se tarda aproximadamente dos horas. Y una vez en Katoomba o en Leura se puede salir de expedición por el lugar, sin depender de los horarios de los guías de turismos que siempre nos dejan con ganas de un poco más. En las oficinas de información para turistas cuentan con itinerarios “seguros” para salir a conocer el lugar o bien se puede contratar allí a algún guía.
Leura es un pueblo bellísimo de casas de madera, ventanas con puntillas, masetas floreadas y jardines impecables. A través de sus calles se tiene unas vistas fantásticas de las montañas y de un área conservacionista llamada “World Heritage Site” famosa por haber sido el hogar de una importantísima comunidad indígena. 
También se puede aprovechar el paseo para comprar alguna de las artesanías típicas de Australia. Las pinturas a mano de los primeros habitantes de Oceanía, hoy se pueden disfrutar hechas por descendientes de estos aborígenes, o por artesanos del lugar,  sobre boomerang, cajas de maderas, adornos o sobre lienzos. En estos pueblos es más seguro comprar artesanías originales, aunque siempre hay que asegurarse de que sean  “hechas por artesanos” y no “made in China”, ya que la venta de estos “souvenirs importados” lamentablemente no hace más que perjudicar la subsistencia de estas comunidades.
La excursión a las Montañas Azules, terminó con un paseo de unos 40 minutos en barco, a través del río Paramatta, llegando para la puesta de sol a Port Jackson.  El viejo armazón de hierro del Harbourd Bridge resplandecía en el horizonte cuando los rayos perpendiculares al agua se reflejaban sobre él. Un marco perfecto para una ciudad que se muestra bellísima cualquiera sea la hora del día en que se la admire.

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Últimos comentarios

Javure dice:
Al igual que el primer capítulo, muy lindo. Espero los siguientes...
Saludos!

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MARCEDIAZ dice:
Me trasladé allí leyéndote...
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dorisgonza dice:
Y me gusto tambien este capitulo de un lugar que no habia oido nombrar, con la buena info que brindas.
Esperare el siguiente.

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arecuredavoy dice:
mmm, que lindo!!! tenía ganas de leer vuestra aventura y poder vivirla, desde acá, con todos vosotros. Un abrazo de gigante y mil besos para todos!!! te sigo leyendo!!!
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martindaco dice:
Muy bueno amiga, cuéntanos más
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Virtoscano dice:
Gracias Javi, Marce, Doris, Tere, Martin!!! es un gusto para mi compartir este viaje con ustedes!!! saludos Vir
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Carmen_G_A dice:
Leímos sobre las Montañas Azules en una guía de parques australianos, ahora gracias a ti, nos lo imaginamos.
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Elvireta dice:
¡¡¡¡Qué viaje tan lindo hiciste, Vir !!!! Lo vivo a través de tu relato.
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AdaMart dice:
me encanto ame este diario !
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