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Alemania 2008 paseo en bicicleta a orillas del Rin

Escribe: maraton
Escribía Heinrich Heine (1797-1856) autor de “Cuadros de Viaje” y cuya obra tildada de crítica, fue prohibida en 1835... “nuestro verano alemán no es sino un invierno pintado de verde: los únicos frutos que tenemos son las manzanas asadas”

 

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Capítulo 1
 

Paseo en bicicleta a orillas del rin

Bingen am Rhein, Alemania — viernes, 8 de agosto de 2008

ALEMANIA 2008 
PASEO EN BICICLETA A ORILLAS DEL ALTO RIN  

Escribía Heinrich Heine (1797-1856) autor de "Cuadros de Viaje" y cuya obra tildada de crítica, fue prohibida en 1835... 
"nuestro verano alemán no es sino un invierno pintado de verde: los únicos frutos que tenemos son las manzanas asadas" 
Tendrán solo manzanas... pero a toneladas y hay que ver el provecho que sacan de ellas! Bueno, ahora que la fruta nos llega a casi todos, de todas las variedades y orígenes, la cosa en este aspecto ya no tiene tanta  importancia.
En cuanto al tiempo, me da la impresión que actualmente andan todos estos países nórdicos, un poco-mucho revueltos.
Recuerdo que durante nuestra estancia en Escandinavia pretendíamos ver en TV las noticias del tiempo y prácticamente nunca fuimos capaces de encontrarlas. Lo comenté con un nórdico y me dijo que para qué preocuparse... lo normal era que hiciera mal tiempo y que por otro lado, las borrascas siempre llegaban del mismo sitio.
Ahora, sorprendida me comenta mi Esposa que acaba de leer una novela de un escritor Sueco y parece ser que los protagonistas se pasan el tiempo obsesionados por la temperatura y el tiempo... lo que no encaja en nuestras esquemas, pero ya sabemos que las novelas... novelas son! 

Bueno, antes de hablarles de la excursión en bicicleta por el Rin, es necesario hablarles de Bacharach, una de las pocas poblaciones de segundo orden cuyo nombre me resulta fácil de recordar.Esta población en la que nos asentamos tres noches y fue origen de la excursión, es muy especial.
Encorsetada en la siguiente secuencia: río, jardines, carretera, ferrocarril elevado, murallas, algunas calles de la población todo ello paralelo al río y a continuación extensos viñedos escalando las fuertes pendientes.Una vez pasadas las murallas, por una de las preciosas torres-puertas, aparece una muy bella población repleta de preciosas casas de madera vista, salpicadas con viejas y modernas bodegas dotadas de patios interiores agradablemente acondicionados para degustaciones.  

Reconstruyendo esta imagen... tiemblen ustedes, me viene un recuerdo...  
Vamos allá... hace bastantes años en nuestra visita a Austria unas amigas vienesas nos indicaron que por aquellas fechas no podíamos perdernos una visita... bajo su consejo, tomamos un tranvía (creo que el 31) y nos llevó a una población muy cercana a Viena llena de Bodegas, podría ser Jedlersdorf, no estoy seguro.
Celebraban la presentación del vino nuevo y en todas ellas los patios interiores estaban engalanados y acondicionados con mesas y bancos. Al que nos dirigieron, era uno muy pequeño y familiar y en la cocina, la propia Dueña, auxiliada por sirvientas de la casa, se desvivía cocinando ella misma y ofreciendo en un buffet todas sus habilidades culinarias a los clientes que habían acudido a degustar sus vinos. Si mi memoria no me traiciona, elegimos algo así como una excelente carne asada, que cortó en lonchas y las acompañó de patatas, rábanos y cebolla de su huerto, con una salsa exquisita. El precio, al peso, junto a un excelente vino tinto "nuevo" obligatoriamente de la casa, no fue ninguna exageración.  
Hay cantidad de locales parecidos que en Viena los denominan Heuriger, pero a diferencia del que visitamos son de grandes dimensiones (hasta 1200 comensales) y además ofrecen música en vivo todas las noches. Se pueden encontrar en los barrios vieneses de Grinzing, Heligenstadt, Nussdorf, el romántico Sievering y varios más, algunos, dicen, fueron frecuentados por Beethoven y en uno en particular el Esterhäzykeller que data del 1683 parece que favoreció la "inspiración" a Joseph Haydn, pero aún hay más viejos, entre ellos Zwölf-Apostelkeller en el que una parte de sus sótanos se remontan al 1100. 
Después de toda esta disertación, creo están preparados para en Viena soltar con total desparpajo...
"Gemma zum Heurig'n" que más o menos viene a decir... ¿hacen unos vinos?... y háganme confianza, habrán ganado unos amigos ¡seguro! 
¿Dirán ustedes, qué hacemos a orillas del Danubio, si íbamos a pasearnos a orillas del Rin?  Bueno ya no me acuerdo muy bien de cómo ha empezado todo, pero tengo una ligera idea que andaba hablándoles de las manzanas y claro me ha venido a la memoria los increíbles "strudel de manzana" degustados en Viena (los prefiero a la Sacher ya que no soy especialmente chocolatero). 

Pero, dejémonos de manzanas, tan "traicioneras ellas" desde Eva a Blancanieves y volvamos a Bacharach.  
Andábamos distraídos por sus estrechas calles, cuando se detuvo un automóvil de alquiler a mi altura y unos turistas con acento marcadamente estadounidense me preguntaron por un Hotelito de la población, dirección que obviamente ignoraba, pero que en el mapa que exhibía la esposa, mostraba sin posible pérdida al final de aquella calle. Mientras asombrado, le preguntaba a mi Esposa si tenía yo "pinta" de alemán para merecer ser elegido como fuente de información local, mentalmente repasaba mi indumentaria... calzones cortos... zapatillas deportivas... sombrero de paja con una cinta verde en el que resplandecía... Islas Canarias (reliquia de alguna Feria)... cámara fotográfica al cuello... mochila a la espalda... ¡clavado!... sin duda... puro alemán de Alemania!  

Esto de la falta de "orientación" de algunos "norteamericanos en Europa" me retrae a mi primera época en Alemania... se lo cuento.
Obligado a hospedarme en una población desconocida, ya de noche y medio sumidos en la niebla, me detuve a la entrada de la ciudad en una gran área en descampado. En el centro había una pequeña cabaña de madera donde, una amable muchacha empleada municipal, informaba y reservaba hotel. En esto me hallaba, cuando de pronto un gran estruendo como si un "Jumbo" estuviese aterrizando delante de nosotros, sacudió la pequeña cabaña... salimos en tropel y nos topamos con un "mastodóntico" camión remolque militar norteamericano de no menos de treinta ruedas, transportando un enorme tanque.
El chofer, un gigantón texano, impeterrito, bajó, desplegó un gran mapa y al mejor estilo John Wayne nos soltó...  "decídme muchachos... hacia dónde "infiernos" está Wiesbadeneberheimhessen, porque, "diablos"... se me ha despistado la "perra" columna militar"   

Bueno, no se impacienten que ya me monto en la bicicleta.
Salimos temprano con una pequeña mochila en la espalda, una botellita de agua y un mapa gráfico de la zona.Camino asfaltado o empedrado expreso para bicicletas, una verdadera delicia. Terreno llano, siguiendo el curso del gran río a contracorriente, a nuestra derecha vamos dejando gran cantidad de castillos y ruinas fortificadas... Rhein.diebach, Nieder-Heimbach, el Fabuloso Castillo de Reichenstein y Trechtings-hausen.Hemos dejado atrás el dique de embarque del trasbordador al pueblo de Lorch, que se vislumbra precioso al otro lado del río.También hemos superado un cargadero de barcazas que vimos en pleno funcionamiento. Juraría que era grava lo que la cinta transportadora descargaba en la enorme barcaza fluvial.
El tráfico en este río es enorme, si bien, por lo visto es poco comparado con tiempos pasados. Ahora lo que sí se ve incrementado son los cruceros turísticos o de excursión corta.
Tres días atrás tuvimos la suerte de poder admirar desde el Camping Sonneneck, situado entre Spay y Boppard, el desfile de estos barcos que una vez al año, sobre el 8 de Julio se reúnen en Coblenza y al atardecer ascienden todos hasta cerca de St. Goar y ya de noche regresan con todas las luces encendidas y haciendo sonar las  sirenas. Se ven acompañados desde las orillas con fogatas y fuegos artificiales. Al llegar a Coblenza hay una gran fiesta con bailes y más fuegos artificiales.  

Pedaleando sin gran esfuerzo, en ocasiones en medio de los viñedos, llegamos a Bingen dónde el Rin recibe el aporte de las aguas del río Nahe. La población que no es especialmente interesante, parece que su atracción principal, es una torre en la que encerraron un Obispo y lo dejaron morir... comido por las ratas... pero, tenía éste año 2008 una extraordinaria Muestra de Jardinería, que leo ahora, alcanzó los 1.300.000 visitantes... sorpresivamente las previsiones eran solo de 600.000.  

Unos días más tarde, después de visitar Eltville, Wiesbaden y Rudesheim (próximo capítulo en el que añado Maguncia) nos trasladamos con la AC a Gau-Algesheim y en una magnífica área preparada para Autocaravanas con agua, luz, desagüe, transportes y a dos pasos del precioso pueblo vinatero.
Aquí reposamos cinco noches para esperar a nuestro hijo que llegó al Aeropuerto de Frankfurt.
Aprovechamos también para hacer una escapada en bicicleta por los alrededores, si bien aquí sí hacen falta "piernas" ya que los desniveles son algo pronunciados. En esta zona, tiene bastante implantación la religión Católica y con apuros llegamos a una hermosa ermita que sorpresivamente está en uno de los caminos de peregrinación a Santiago de Compostela.   
De nuevo, gozamos en Gau Algeshiem de una Fiestas Locales con música, salchichas, vino, cerveza y mucha alegría. 
Me he guardado para terminar, otro pensamiento de H. Heine que me tiene algo desconcertado...  dice: 

"Los perfumes de las flores son sus sentimientos"

 me encanta... pero no sé muy bien porqué...                 

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Últimos comentarios

carmenparis dice:
Me entretuve leyendo tu relato...muy agradable
Y tienes buenas piernas, no debe ser facil en medio de tantas colinas.
eso yo lo he hecho en barco, sentada tranquilamente, mirando a los
ciclistas a orillas del camino... saludos

sabías que la tumba de Heinrich Heine se encuentra en el cementerio de Montmatre ?

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maraton dice:
Pues no. Me lo apunto. Gracias Carmen... por cierto, si los médicos me lo permiten este verano, siguiendo tu consejo, pienso visitar La Dordogne. Si tienes algún consejo adicional que darme, ahora es el momento... saludos
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martindaco dice:
Gracias por las divagaciones y por el relato, jajaja, la verdad es que Alemania me encanta, especialmente toda la parte de la selva negra...
Felicidades por tu viaje y por el bonito diario que nos has escrito.

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Lorderosa dice:
Gracias por hacerme conocer este lugar... ya lo agendé, para cuando pueda ir algun día a Alemania...
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maraton dice:
Gracias a vosotros Martindaco y Lorderosa. Cierto que mis divagaciones me hacen perder el Norte, pero es que escribo tal como me sale en aquél momento. La Selva Negra tiene lugares encantadores... el maldito GPS que no distingue que vamos en una furgoneta de 7 metros, a veces nos mete en unas carreteritas de aúpa, sin embargo, hasta ahora siempre hemos salido ilesos y la belleza de estos parajes es única, Saludos
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escapadadefinde dice:
Sigo envidiando tus viajes con tu caravana.
!Ah! Me encantaría divagar y escribir tan bien como tú.
Gracias por tu diario.

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