Luego de visitar Berlin, tomé un tren hacia Berna, Suiza. En un viaje accidentado, pues desvié mi rumbo por error y terminé en Frankfurt, lo cual pude corregir a tiempo aunque me costó unas horas del viaje perdidas. Por ésta razón arribé a la ciudad de noche, lo cual no es lo mas recomendable, es mejor siempre hacerlo de dia, a cualquier ciudad del mundo. pero a veces no es posible elegir. La impresión general de cualquier ciudad al llegar de noche es que la mayor parte de las cosas se hallan a oscuras es decir, escondidas. Arribamos con la idea de tomar un taxi e ira un hotel. Luego veremos. Eso si hay reserva. Si no la hay es bueno tener al menos cuatro direcciones de hoteles para recorrer, por si es difícil hallar hospedaje.
En temporada baja no existe normalmente ese problema, es decir la falta de lugar donde pasar la noche, pero siempre es bueno estar prevenido. No le aconsejo a nadie viajar a una ciudad sin tener reserva previa de hospedaje. Sobre todo en Europa. No suele caer bien hacerlo de éste modo y si bien se apiadan del viajero dándole hospedaje igual, muchas veces lo hacen por solo una noche, aunque uno adivine que tienen lugar de sobra y que no tienen realmente reservado el cuarto para el siguiente dia. Tal es la excusa que presentan. Esto no es solo en Suiza, lo vivi mas de una vez, y es realmente una incomodidad levantarse al otro dia de arribado y volver a coger un taxi y buscar un nuevo hostal. Ademas de la pérdida de tiempo y dinero, la sensación de no estar haciendo las cosas bien se la hacen sentir a uno. Sentirse un sudamericano improvisado frente a la eficiencia y el orden europeo.
Lo que mas me impresionó de Suiza es su arquitectura ciudadana y las construcciones a las orillas del rio Aar, llegar de noche y atravesar caminando uno de sus puentes en medio de la neblina, ubicado sobre un profundo valle, en el fondo del cual se puede apenas atisbar el agua del rio, y adivinar algunas luces de casas construídas en las orillas, fue una sensación de estar en una ciudad y un país de características reales, burguesas, pero de muy elevado gusto, ya desde el paisaje.
El hospedaje es algo mas caro que en el resto de los lugares que visité, no existe gran cosa en alternativas de mas bajo costo que yo haya visto. En general esperan a un publico adulto y de nivel adquisitivo elevado. la noche no ofrece gran variedad de ofertas, segun mis recorridas. apenas conocí un bar de estilo alemán, muy cervecero, con mayoria de presencia masculina. Y un boliche para gente de 18 años que estaba que explotaba, pero muy europeo el clima del mismo, es decir bastante cerrado al turista.
La cuenca del rio Aar posee un barrio de una belleza unica que no llegué a visitar pero pude verlo en fotos y desde el autobús a mi regreso de un museo. En este barrio hay muchos atractivos como museos, lugares históricos e iglesias. Espero algun dia volver para conocer mas este barrio.
Recomiendo visitar el museo de Paul Klee.