Europa en automóvil
Escribe: miguelrieu
La idea de hacer este viaje, fue la de recorrer en forma tranquila y relajada (si es que se puede conducir por Europa relajado) a su aire y con un itinerario no del todo estricto, en auto de alquiler, parando en la cadena de hoteles que generalmente están sobre las rutas, teniendo como origen y destino final Paris.
La bella e incomparable Berna
Berna, Suiza — martes, 6 de marzo de 2007
Martes 6: Hoy me levante por la mañana con ganas de ir a Berna (ya venia desde Bs. As. con esa idea) pero tengo temor de que los accesos estén bloqueados por la nieve. Intento reservar desde el hotel y no consigo comunicarme, así que decidimos largarnos igual.
Tomamos la autopista desde Colmar,e increíblemente en 3 horas llegamos. Cruzamos la frontera y no nos pararon (yo se que en Suiza hay que pagar derecho de autopista, ya me había pasado hace unos años cuando entre por Basilea, pero no se porque motivo estaban las barreras levantadas y nos hicieron señas de que sigamos). La autopista es un billar, además cruza por entre las montañas, así que el camino es todo recto y sin problemas, y de nieve, ni un copo.
Llegamos y nos ubicamos en un Etap, a 2km del casco antiguo (acá hay que acostumbrarse al franco suizo), y además es un poco mas caro el hotel, incluso te cobran el estacionamiento). Una vez acomodados, nos largamos, y no mas salir ya se nota que estamos en Suiza. La prolijidad, la amabilidad de la gente, el paisaje alpino, todo es diferente, y en cuanto a Berna, es una ciudad con un encanto especial.
Llegamos al puente de Nidegg, y cruzando esta el famoso foso de los osos o Baregraven, y por encima el jardín de rosas, con una vista magnifica de la ciudad. También aquí esta la oficina de información turística.(Berna es la capital de la confederación Helvética,(su idioma es el francés y el alemán) y su casco antiguo esta rodeado por el río Aare) tomamos por su calle principal que va cambiando de nombre, Spitalgasse, Karmgasse, luego Marktgasse, y divide en dos la ciudad.
En Karmgasse se encuentra la casa natal y museo de Albert Einstein, luego seguimos hasta la torre de la prisión, y un poco mas adelante la torre del reloj, la antigua y la actual entrada a la ciudad. Cuando cambia a Marktgasse esta la Barenplatz, con una animada feria donde se ofrecen variedad de artículos, prendas deportivas, y de montaña, así como también cerámicas, juguetes, en fin, es un tabla de pintor rematada al fondo por el palacio Federal.
Volvemos por la Karmgasse, el tramo mas comercial de esta arteria, y podemos apreciar las bellas fuentes, su prolijo adoquinado, por donde pasan en ambos sentidos, tranvías y troles, lo que hay que tener cuidado, porque uno se olvida que no es peatonal. Además se destacan las arcadas a lo largo de toda la calle con infinidad de negocios,tiendas,galerías, supermercados, lo que la hacen el paseo de compras mejor protegido de Europa, donde uno puede pasear tranquilamente sin preocuparse si llueve, nieva o hace frío, cosa que por suerte hoy es todo lo contrario, un día de sol esplendido.
También apreciamos a muchos jóvenes y otros no tanto con sus viandas y sus refrescos comiendo sentados en los escalones de las arcadas o lauben como aquí le llaman. Nosotros estamos tentados de hacer lo mismo, pero al final nos metemos en un Mac Donald, para ver si las hamburguesas suizas son igual de ricas que las de Gante,(no son mas ricas) y además para hacer una parada “sanitaria”.Luego pasamos por la catedral (antigua colegiata) con un pórtico exquisito.
Seguimos vagabundeando por ahí, y nos topamos con una tienda de saldos (y que saldos, nunca me hubiera imaginado comprar en Berna, zapatos de tan buena calidad por 15 euros).Ya iba cayendo la tarde y no nos quedaba otra cosa que aprovisionarnos de jamón, buenos quesos suizos, y por supuesto buena cerveza y frutas, todo de primera, y volver al hotel a ritmo lento para seguir disfrutando de la incomparable belleza de esta ciudad (una de las mas encantadoras que yo haya visto).
Tomamos la autopista desde Colmar,e increíblemente en 3 horas llegamos. Cruzamos la frontera y no nos pararon (yo se que en Suiza hay que pagar derecho de autopista, ya me había pasado hace unos años cuando entre por Basilea, pero no se porque motivo estaban las barreras levantadas y nos hicieron señas de que sigamos). La autopista es un billar, además cruza por entre las montañas, así que el camino es todo recto y sin problemas, y de nieve, ni un copo.
Llegamos y nos ubicamos en un Etap, a 2km del casco antiguo (acá hay que acostumbrarse al franco suizo), y además es un poco mas caro el hotel, incluso te cobran el estacionamiento). Una vez acomodados, nos largamos, y no mas salir ya se nota que estamos en Suiza. La prolijidad, la amabilidad de la gente, el paisaje alpino, todo es diferente, y en cuanto a Berna, es una ciudad con un encanto especial.
Llegamos al puente de Nidegg, y cruzando esta el famoso foso de los osos o Baregraven, y por encima el jardín de rosas, con una vista magnifica de la ciudad. También aquí esta la oficina de información turística.(Berna es la capital de la confederación Helvética,(su idioma es el francés y el alemán) y su casco antiguo esta rodeado por el río Aare) tomamos por su calle principal que va cambiando de nombre, Spitalgasse, Karmgasse, luego Marktgasse, y divide en dos la ciudad.
En Karmgasse se encuentra la casa natal y museo de Albert Einstein, luego seguimos hasta la torre de la prisión, y un poco mas adelante la torre del reloj, la antigua y la actual entrada a la ciudad. Cuando cambia a Marktgasse esta la Barenplatz, con una animada feria donde se ofrecen variedad de artículos, prendas deportivas, y de montaña, así como también cerámicas, juguetes, en fin, es un tabla de pintor rematada al fondo por el palacio Federal.
Volvemos por la Karmgasse, el tramo mas comercial de esta arteria, y podemos apreciar las bellas fuentes, su prolijo adoquinado, por donde pasan en ambos sentidos, tranvías y troles, lo que hay que tener cuidado, porque uno se olvida que no es peatonal. Además se destacan las arcadas a lo largo de toda la calle con infinidad de negocios,tiendas,galerías, supermercados, lo que la hacen el paseo de compras mejor protegido de Europa, donde uno puede pasear tranquilamente sin preocuparse si llueve, nieva o hace frío, cosa que por suerte hoy es todo lo contrario, un día de sol esplendido.
También apreciamos a muchos jóvenes y otros no tanto con sus viandas y sus refrescos comiendo sentados en los escalones de las arcadas o lauben como aquí le llaman. Nosotros estamos tentados de hacer lo mismo, pero al final nos metemos en un Mac Donald, para ver si las hamburguesas suizas son igual de ricas que las de Gante,(no son mas ricas) y además para hacer una parada “sanitaria”.Luego pasamos por la catedral (antigua colegiata) con un pórtico exquisito.
Seguimos vagabundeando por ahí, y nos topamos con una tienda de saldos (y que saldos, nunca me hubiera imaginado comprar en Berna, zapatos de tan buena calidad por 15 euros).Ya iba cayendo la tarde y no nos quedaba otra cosa que aprovisionarnos de jamón, buenos quesos suizos, y por supuesto buena cerveza y frutas, todo de primera, y volver al hotel a ritmo lento para seguir disfrutando de la incomparable belleza de esta ciudad (una de las mas encantadoras que yo haya visto).
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Objetivo Bruselas
Bélgica | 25 de febrero de 2007
-
2
Amberes, Amsterdam, Delft, Utrecht
Países Bajos | 28 de febrero de 2007
-
3
Lieja, Maastricht, Aachen
-
4
Colmar, la ruta del vino en Alsacia
-
5
La bella e incomparable Berna
-
6
Annecy, Lyon, Troyes (Francia a la carta)
-
7
París, catorce años después
En Berna...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “La bella e incomparable Berna” con tus amigos en Facebook?