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Si pasabas por Europa...

Escribe: EllaesNatalia
Jelou, Hola, Shalom, iajabibi

 

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Berlín, cuando yo te vuelva a ver...

Berlín, Alemania — lunes, 16 de enero de 2012

Viajé por primera vez en 2007. No había investigado nada al respecto; en general nunca leo cosas sobre los lugares adonde voy a ir. Caí ahí junto a 2 chicos con los que había viajado a Israel unos días antes sin saber que encontraría mi lugar platónico en el mundo. 

La ciudad es explosiva y, en verano, tal como era el clima en ese momento, todo se podía recorrer en bicileta. La historia del país está instalada en la misma calle. Si bien hay museos (increíbles, modernos, atractivos), también hay otros monumentos y estaciones de diferentes cosas, que uno se cruza en un recorrido normal. Y eso es parte de la rutina. Además la gente tiene la mejor,  yo creo, definitivamente, que nacen con onda. 

Hay un lugar llamado Tacheles (que en 2011, cuando volví a ir, luchaba para evitar su cierre) que me volvió loca en ese primer viaje. Estructuralmente me recordó desde el inicio a mi facultad de filosofía de la UBA, pero son más pisos, todo grafiteado, y en los distintos ambientes uno se cruza con artistas y artesanos. En ese entonces me compré una serigrafía, en el último viaje que hice hace medio año, una remera fucsia con un osito amarillo.

Amo Berlín. Tiene el parque más hermoso del mundo, el Tiergarten. Un día con mi novio nos cruzamos a un señor tocando el violín (va foto), simplemente practicando. Tenía las medias un poco altas para usar bermudas y una camiseta musculosa blanca muy gastada. Se escondía entre arbustos, pero más nos escondíamos nosotros y otros tantos a su alrededor para poder escucharlo.

¡Ah! Inolvidable un lugar llamado Dr. Pong donde fuimos a jugar, evidentemente, al ping pong. Era ya de madrugada y salimos en las bicis con lluvia. Entramos al extraño recinto, repleto de alemanes, pedimos un par de cervezas y nos concentramos en el juego: en el lugar solo había una mesa. Todos corrían en ronda a su alrededor. En cierto momento entramos en el sistema (es decir dentro de la ronda), en la que te eliminaban si no le pegabas bien a la pelotita cuando era tu turno. Debo decir, con un orgullo que me desborda, que en una ocasión llegué a la final. Sí, y todo está filmado. Los pibes ahí eran muy pro y si bien yo soy muy fan, la distancia entre su juego y el mío era absurdo. En esa gran final el pobre chico tuvo lástima de la pobre chica, o sea, de mí. Pero esa noche volví radiante al hotel. 

Berlín es barato en comparación a muchos otros lugares de Europa, tiene más onda que cualquiera, tiene verde y tiene cemento que irradia nostalgia y alegría, casi en dosis iguales. Berlín tiene unos kebab que se parten. Yo sé que voy a volver. Siempre voy a volver.

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Últimos comentarios

Carlos1989 dice:
Bonito artículo. La verdad es que <A HREF="http://revistaberlin.com/">en Berlín</A> muchas cosas están cambiando en los últimos años, àra bien y para mal. Sin duda una de las mejores ciudades del mundo en este momento!
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