Diarios de viaje > Italia, Europa

5 días en laToscana

Escribe: arecuredavoy
Mi padre siempre quiso ir a Italia, así que este año le damos un capricho, y de paso nos lo damos los demás… Coincidimos todos en vacaciones, así que ¡Chapó! Nos vamos a Italia mañana y aun no nos hemos puesto de acuerdo a que parte ir… Cogí solo 5 días porque todo el mundo me estaba diciendo que Italia es carisísima (enfatizo el ísima) y que abra bien los bolsillos. Vale, es más caro, pero hay que plantearse las cosas. Yo no voy de hotelazo, me gusta más la aventura, y el bol

 

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Llegando a Bérgamo...

Bérgamo, Italia — viernes, 9 de abril de 2010

Viernes 9El avión sale a las 21:30, desde Santander hasta Bérgamo.Tomás trabaja por la mañana. Así que Danielle y yo nos encargamos de los últimos preparativos, sacamos los billetes, hacemos las maletas, nos duchamos… y listos. Tomasso llegó hacia las 19:30; ducharse, comer y salir corriendo, ¡que raro! Hay que estar al menos media hora antes. Llegamos a las 9; ¡media hora antes!. Todo el mundo está en el avión. Sin comentarios respecto a lo de prioridad de embarque, cada vez que me acuerdo…Corriendo facturamos las maletas, los billetes… el puñetero detector de metales, Danielle tiene los huesos de hierro, 4 veces, piiiiiiiiii!!! Casi le desnudan, jajaja, ¡que perdemos el avión!Arrancan motores… ¡a Italia!Llegamos a Bérgamo a las 11 de la noche.

Habíamos reservado un Pandilla, pero tendríamos que esperar hasta las 8 de la mañana, y Hertz está abierto; por el mismo precio cogemos el mismo coche, un Fiat Panda, de esos que te caben en la maleta. La versión moderna de nuestro Panda, ¡ay el Panda!. Ese coche podría tener su propia cuenta en viajeros…  En total: 365 €/5 días. Los trenes nos costarían el triple. ¿Y lo bien que se duerme en un panda? (si no hace frío…)Cogemos el micromachín y nos vamos dirección Brescia para esquivar el gran Milán, una ciudad industrial que tiene poco de interés (me fío de Giovanni). Después de 2 h. conduciendo por carreteras comarcales (esto es 100 m, rotonda; 100 m, rotonda y así sucesivamente), encontramos un pueblecito con una placita junto a una iglesia…      ¡muy  acogedor!

El lugar ideal para dormir en un coche. Así que las mantitas, y a dormir. Primera noche, Danielle al volante, Tomasso de copiloto y yo atrás, respachingá. Todo perfecto; Silencio, oscuridad… y de repente -tan tan taaaannn, ¡puñetero campanario! ¿Pero cómo no lo hemos pensado? A cada hora, una serenata. Aun así, yo dormí como un tronco. Ya, nadie se lo cree…jejeje A las 7, Tomasso y Danielle no aguantaron más serenatas, y se fueron a estirar las piernas, mientras yo seguía roncando. Tomasso vino a despertarme y dijo algo de desayuno…mmm…napolitana de chocolate…A las 8 ganaron las campanas; arriba. Empieza el sábado

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