Beijing: cultura milenaria

Escribe: maru
La Capital de la China moderna, la del triunfo comunista, vio pasar una historia de 3000 años que la convirtió en el eje del poder político durante largos siglos. Hoy, nace en el corazón del imperio chino mostrando sus eternas obras arquitectónicas y haciendo revivir tiempos de antaño.

 

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Capítulo 1

Beijing: cultura milenaria

Pekín, China — lunes, 26 de abril de 2004

Una ciudad milenaria cargada de un caótico urbanismo y de verdaderas joyas de la arquitectura china entre las que se destacan, aquellas que poseen un marcado sello de modernidad; se califica como un importante centro cultural, comercial y fabril. La ciudad parece casi imposible de descifrar ya que en cada esquina su aspecto adquiere particulares características, acompañado de una población que crece sin parar.

Beijing o comúnmente conocida como Pekín, se sitúa al límite septentrional de la llanura china rodeada de montañas por el norte y al oeste. Fundada hace más de 2.000 años, ha sido la capital de China durante los últimos 700 años y la segunda ciudad más grande del país después de Shangai.

Sus calles, una mezcla de antigüedad y modernismo, hablan de su eterna historia…Una historia que comenzó a marcarse hace miles y miles de años, cuando la población que ocupaba sólo una pequeña parte de este inmenso territorio, se convirtió en ciudad comercial fronteriza para coreanos, mongoles y algunas tribus pertenecientes al centro de China. Un gran incendio que destruyó por completo el lugar y un gran levantamiento, puntualizaron el nacimiento de la “Capital del Norte”. Así se inició la construcción de magníficos edificios y monumentos que fueron marcando las distintas épocas, anunciando grandes presagios.

Períodos de extensas dinastías e imperios reinaron a lo largo de toda su historia y fueron brindándole un toque de distinción. Bajo el dominio de los invasores Manchu, Pekín experimentó tiempos de favorable expansión a la vez que recibía la constante amenaza de invasión. En 1928 fue privada de la capitalidad, trasladada a Nanking, pero la recobró en 1949 cuando fue derrotado Chiang-Kai-Shek y Mao Tse-Tung proclamó la “República Popular de China” en la plaza de Tiananmen, una fecha conmemorativa para Pekín dado que marcó el comienzo de una remodelación y posterior delineamiento del diseño que la ciudad debía reflejar.

La primera impresión que recibe el viajero es de grandiosidad por su especial tejido urbanístico, rodeado de una enorme muralla diseñada en forma rectangular, en función de un principal eje norte-sur que se extiende desde las puertas principales hasta la Ciudad Prohibida. Anchísimas avenidas junto a la disposición de su trazado, mezclan interminables parques donde asoman pagodas y campanarios; coexisten infinitos templos en medio de la calma de los jardines, pero también están los que comparten el fragor del tránsito urbano.

La Ciudad Prohibida

La Ciudad Prohibida o Zi-ji-Cheng se trata de una ciudad interior, separada del resto por una gran muralla en donde se aprecian diferentes monumentos arquitectónicos. Este lugar tuvo su acceso restringido a la mayor parte del mundo durante largos 500 años, de lo cual se desprende su nombre. Era un extenso espacio habilitado sólo para los miembros de la casa imperial, los ciudadanos corrientes no podían acceder a su interior.

Actualmente, es uno de los conjuntos de edificios antiguos más grandes y mejor conservados del país. Abierto al público en general, se ha convertido en la mayor reliquia antigua de la ciudad de Pekín y en el lugar más respetado de la China imperial dado que en él se ubican las construcciones que marcaron los momentos de su historia.

El lugar consta de un magnífico palacio amurallado que fue la residencia de los distintos miembros de la corte imperial cuando la capital de China se trasladó a Pekín. Desde entonces y durante 500 años, alrededor de 24 emperadores gobernaron desde el Trono del Dragón, donde el emperador considerado “Hijo del Cielo”, mediaba entre este y la tierra.

Imponentes dragones de bronce custodian el “Paseo del Dragón”. Feroces leones sedentes y perros guardianes se ubican a ambos lados, la garra derecha de cada uno de ellos se apoya sobre un orbe, que colocados en las entradas de los diferentes recintos, simbolizan la autoridad imperial.

Con casi 10.000 habitaciones, el palacio es el más grande del mundo y se encuentra rodeado por una sólida muralla y un foso de alrededor de 50 metros de ancho. De todos sus edificios el principal es el llamado Salón de la Suprema Armonía ya que constituye la construcción más grande y alta del Beijing antiguo. Existen otros dos, el Salón de la Armonía Media y el Salón de la Armonía Preservada, ambos de menores dimensiones, fueron utilizados para las increíbles ceremonias y exámenes imperiales.


En el interior de la Ciudad Prohibida se aprecian los numerosos museos que contienen las distintas manifestaciones artísticas de la época, tales como maravillosas pinturas, cerámicas, exposición de las joyas imperiales y las más perfectas esculturas de jade. Al igual que los más soñados jardines, colmados de color y encanto muy particulares, cada uno de ellos es un mundo diferente de ilusión.

La Plaza Tiananmen

En el corazón de la ciudad histórica de Beijing se expande una de las plazas más grandes del mundo, la Plaza Tiananmen. De pura creación del régimen comunista, este imperdible espacio fue escenario de los acontecimientos más importantes del país. En 1949 Mao Tse-Tung anunciaba el nacimiento de la República Popular China y nombraba a Beijing su capital. En 1989 cientos de miles de chinos se manifestaron por la libertad y la democracia, militares disolvieron la manifestación por la fuerza, provocando fuertes revueltas populares memoriosas.

Surge rodeada de grandes edificios de estado y en el centro se levanta un obelisco de granito dedicado a los héroes populares. Hacia el sur se halla el edificio Memorial, donde se conserva el cuerpo de Mao Tse-Tung. Este Mausoleo está rodeado por el Palacio de la Asamblea del Pueblo y el Museo Histórico Nacional. Su nombre significa “la puerta de la paz celestial” y está grabado en una extensa pancarta roja, junto al gigantesco retrato de dicho emperador, anunciando su mausoleo.

Al frente del mismo, se ubica el Museo de la Revolución China luciendo una columna triunfal cuadrangular y dos grandes relieves en bloque con esculturas que denuncian el triunfo popular. En su interior se aprecian numerosas maquetas acompañadas de fotografías y textos que explican la historia contemporánea del país. Hacia el norte, entre el Palacio de la Cultura de los Trabajadores y el parque Zhongshan, es posible observar una de las grandes entradas que dan paso a la Ciudad Prohibida.

Actualmente, la plaza es utilizada para la celebración de magníficos desfiles, importantes discursos, fuegos artificiales y manifestaciones organizadas. Algunos habitantes la eligen para remontar cometas, observar la decoración de las fiestas o simplemente para respirar aire fresco por las noches. Lo cierto es que es un especial lugar, único e inconfundible y centro de todas las atracciones de la ciudad.

Templos imponentes


Dos templos imponentes son parte de la historia de Beijing y dan cuenta de la misma en cada uno de sus rincones. Majestuosos y brillantes aún se conservan intactos como si hubieran sido inaugurados ayer.

Uno de ellos es el famoso Templo del Cielo. Ubicado en medio de un extenso parque al sur de la ciudad, se relaciona con la Ciudad Prohibida a través de la Puerta Meridiana. Desde 1420 fue utilizado para la comunicación de los emperadores con el cielo, en el momento del solsticio de invierno, rogaban a su padre pidiendo buenas cosechas para sus tierras.


El complejo ocupa una superficie enorme y cuenta con varias construcciones de planta circular alzados sobre tres plataformas superpuestas de mármol blanco. Una de las más importantes es el Salón de las Rogativas por las Cosechas, el cual se ubica en medio de un patio elevado sobre las terrazas circulares acompañado de un triple tejado de azulejos azules. Su aspecto transmite imágenes majestuosas y demuestran la maestría de quienes han levantado tan vastas construcciones.

La pieza central, Pasillo del rezo para las buenas cosechas que domina el complejo, es el símbolo de la ciudad y es una reconstrucción fiel de la original, que se quemó en 1889.

A los alrededores se hallan increíbles barrios antiguos perdidos en medio de las calles comerciales del viejo Beijing. En ellas se ubican diferentes locales comerciales que ofrecen numerosas artesanías y antigüedades para quienes gusten de llevarse un recuerdo.

EL segundo templo, muy digno de ser admirado es el denominado “Templo de los Lamas”. Esta atracción se ubica un poco más hacia el Este de la ciudad, originalmente fue el Palacio del Príncipe Yongzhen. Se caracteriza por su belleza incomparable, con jardines paisajistas, frescos sorprendentes, tapices y una excelente muestra de trabajos de carpintería.


Su decoración consta de numerosas pinturas de estilo tibetano, objetos ceremoniales e incluso vestimentas de los monjes habitantes. En el salón de las Diezmil Felicidades, hay una gran escultura de Buda de 18 metros tallada en un sólo tronco de sándalo. Frente a él está el Templo de Confucio, con un Museo de Esquelas y el Museo de la Ciudad. Actualmente, el templo es una lamasería en uso, por lo cual durante la mañana permanece cerrado para la oración.

El Palacio de Verano

El Palacio de Verano o en el idioma chino, el Yiheyuan, significa Jardín de la Armonía Cultivada. Ubicado en el noroeste de la ciudad, en una zona parquizada enriquecida de monumentos antiguos donde ha sido emplazada la Universidad de Beijing.

El Palacio forma parte de un conjunto de magníficos edificios sabiamente distribuidos en colinas y a sus alrededores se halla un gran lago artificial denominado Kun-Ming, salpicado de islas y numerosos puentes que decoran el paisaje armoniosamente.


El complejo fue levantado durante el transcurso de la dinastía Qing con el objetivo de escapar del caluroso y húmedo verano que se apodera de la ciudad todos los años. Durante la segunda Guerra del Opio, en 1860, sufrió grandes daños a mano de las tropas anglo-francesas, y su restauración se convirtió en el proyecto principal de la emperatriz viuda Cixi, la última de los gobernantes de la dinastía Qing. Resulta muy encantador y placentero pasearse en barca apreciando los colores y las formas que se dibujan gracias a la presencia de una montaña que acompaña el lago.

En su interior se erigen varias construcciones imperiales con un largo pasillo decorado con miles de pinturas que reflejan escenas de la historia, mitología, poesías y novelas más famosas de china.

La Gran Muralla China

La Gran Muralla China se trata de una de las construcciones más asombrosas en la historia de la humanidad y testigo de todos los acontecimientos transcurridos en el país, desde los primeros tiempos de la organización espacial hasta la actualidad. Un monumento único que según dicen los astronautas, puede ser observada desde la luna.

El inicio de su construcción fue fechado desde hace más de 2500 años, fue una verdadera labor en conjunto dado que cada una de las dinastías se ha encargado de continuarla y reconstruir sus partes deterioradas. La Gran Muralla es la estructura artificial con mayor longitud del mundo; se extiende a lo largo de unos 6.000 kilómetros. Qin Shi Huangdi, el primer emperador de China, construyó la mayor parte de la muralla, con tierra, piedra y ladrillo, como barrera frente a los ataques de los pueblos nómadas del norte.


Fueron abandonados cultivos y otras actividades productivas ante la enorme tarea que demandaba la formidable obra defensiva, un costo muy alto debieron pagar varias vidas humanas para rendirse a tan valedero sacrificio.

En ruinas o reconstruidas, la Gran Muralla alcanza a extenderse desde el golfo de Bohai hasta la Puerta de Jade de Jinyunguan, en el lejano Kansú. Miles de leyendas misteriosas pueblan la colosal edificación pero sin embargo esto no es un impedimento para quienes la visitan asombrados cuando recorren su curiosa arquitectura.

El tramo más famosos es e Badaling, ubicado a 70 Km de la ciudad en medio de un paseo entre montañas que permiten el fácil acceso y observar maravillosas vistas paisajistas contemplando tanto desde arriba como desde abajo, varios kilómetros de muralla.

Deliciosa gastronomía…

Alquilar una bicicleta y salir a recorrer las calles de Beijing es un paseo imperdible. Es muy común visitar los estrechos y enrevesados hutongs, estos son una especie de callejones viejos distribuidos por toda la ciudad.

Beijing posee una numerosa cantidad de bares y lugares para disfrutar de deliciosas comidas y bebidas exóticas. Las principales avenidas, como la céntrica peatonal Wang Fu-jing, del Pekín moderno, o la animada Qi-shi-dai-jie, se llenan de puestos ambulantes de comida étnica.

La diversidad gastronómica es enorme pero los platos más populares son los mongoles, de alto contenido calórico. Para disfrutar a fondo de esta gastronomía lo mejor es comer en grupo, ya que de esta manera se logra probar varios platos. La comida se sirve en pequeños trozos y se ingiere con palillos, un verdadero desafío para quienes los utilizarán por primera vez.

La cocina del norte, muy típica de Beijing se caracteriza porque, en vez de arroz, usa trigo y otros cereales, con los que se elaboran panecillos, tallarines y raviolis. Otros platos locales son los insectos a la parrilla, tales como los saltamontes, las larvas de orugas y escorpiones. La gastronomía en Beijing no sólo es deliciosa sino también totalmente atípica.


Información Pekín

    * Cuándo ir

Cualquier época del año es propicia para visitar este maravilloso lugar. En primavera y otoño, las temperaturas oscilan entre 13 y 214 ºC, mientras que durante los veranos estas suelen alcanzar unos 33 ºC. Los inviernos se caracterizan por ser bastantes fríos, sobretodo en las primeras horas de la mañana. Casi todo el país se cierra al turismo con ocasión del Año Nuevo Chino, el cual se celebra durante la segunda quincena de febrero.

    * Cómo llegar

Al igual que otras ciudades importantes del país, Pekín cuenta con un aeropuerto internacional que conecta vuelos desde distintas partes del mundo. Desde allí, hay opciones de taxis o autobuses a precios muy accesibles por lo cual es aconsejable consultar con anterioridad.

    * Moneda

La moneda oficial es el renminbi (RM o yuan, con el jiao y el fen como unidades fraccionarias. Hasta el 2000, 8.28 yuanes equivalían a 1 dólar estadounidense. El cambio del dinero puede realizarse en hoteles o bancos. Es aconsejable convertir sólo lo necesario dado que fuera de China, la moneda no tiene validez. Las tarjetas de crédito son aceptadas en la mayoría de los hoteles, restaurantes y principales locales de compra.

    * Documentación

Para viajar a China es necesario un visado que puede ser tramitado en la Embajada correspondiente a tu país. El pasaporte debe tener una validez mínima de seis meses. En las embajadas proporcionan toda la información necesaria para completar los requisitos necesarios que aseguran una tranquila estadía.

    * Dónde dormir

China posee una flamante infraestructura hotelera, la ciudad de Pekín cuenta con numerosos hoteles pertenecientes a grandes cadenas internacionales, dotados con toda clase de comodidades y servicios. También son recomendables los establecimientos hoteleros gestionados por gente del país que, sin ser de lujo, ofrecen un completo servicio. En general, los precios varían de acuerdo a las comodidades que estos brinden.

    * Cómo desplazarse

El transporte es muy variado, puedes alternar entre el automóvil, taxi, el metro, los taxi-triciclos o bien la bicicleta. Esta última es una muy buena alternativa y hasta la más aconsejable para conocer la ciudad, dado que los alquileres son muy bajos y es el medio más habitual en el lugar.

En Pekín el tráfico es caótico y a menudo se producen embotellamientos de los cuales es muy difícil salir, en especial durante las horas pico. Es aconsejable utilizar el metro antes que el autobús, sobretodo si no se maneja el idioma chino; además toda la red cuenta con carteles indicadores en latino y en inglés. En caso de utilizar el taxi debes asegurarte de tener el nombre de las calles en chino y no olvides de dejar una propina de alrededor de 2 o 3 yuanes.

En cuanto a la seguridad, Pekín garantiza una tranquila estadía. Puedes pasearte por las calles sin ningún tipo de problemas, sólo debes tener precaución de los robos de bolsos y pequeños hurtos.



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