Y comenzó la aventura, llegar a Barranquilla en pleno dia de guacherna no fué nada fácil, al bajar del avión y sentir en mi pecho ese primer respiro con aroma de costa y carnaval, me invadió una sensación de euforia, energía, alegria..fiesta y un poquito de recuerdos.
el recorrido en taxi que inicialmente sería de 20 minutos, se convirtió en un trayecto de 2.5 horas gracias a las vias que estaban cerradas por cuenta del desfile y que convierten a la ciudad en un caos vehicular, los carros pitan por todos tus costados y te dices a ti mismo "que viva el carnaval" ..... pasando los barrios por fin y me quejo.. me asaltó la duda si ése era un barrio donde la gente podia ir a quejarse, vaya uno a saber... en carnaval cualquier cosa se vale, eso dicen los costeños, yo no sé... yo sólo fui a disfrutar de tan inmensa fiesta de colores, bailes, tambores, gaitas, alegria, cantos y mucha...pero mucha energia para parrandear!!!! esa noche fuimos a ver el desfile de guacherna y comenzamos asi una pequeña fiesta de pre-carnaval.
El sábado estuvimos en el estadio Romelio viendo la coronación de los reyes del carnaval infantil, luego nos trasladamos para ver el desfile de "Faroles y tambores"... un desfile poco conocido, muy colorido y muy ordenado, donde participan muchos colegios.
ya cerca a la media noche, fuimos a ver el desfile gay, cuando llegamos a la calle 72 habia mucha gente dispuesta para disfrutar este espectáculo.... trajes muy lindos y ellos (o ellas)...orgullosos de su guacherna gay.
el domingo vimos el carnaval de los niños, donde comprobamos por qué los barranquilleros llevan el carnaval en la sangre, desde muy temprana edad viven y gozan de sus desfiles y actos, participan con toda su inocencia y alegria.