Relatos catarinenses

Escribe: mochacharme
Recorrido por algunas de las playas màs bonitas del Estado de Santa Catarina. Si bien las distancias entre las playas del estado son cortas si de kilòmetros hablamos, recorrerlas en bus hace parecer lo contrario. Desde el norte del estado hasta la playa màs hermosa a mi parecer en el sur, estos son los relatos de una semana a todo bus, històricos pueblos de pescadores, mucha lluvia, planes fallidos, algunas decepciones, mares azules para un batalla y muchas saudades...

 

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Barra de Lagoa

Barra da Lagoa, Brasil — lunes, 24 de enero de 2011

 
La mañana del 24 de Enero me despertè muy temprano. El hostel estaba silencioso. Me vestì y sali a caminar por la playa. 14 km. de playa y yo sòlo la habia visto a penas un rato durante una noche. Caminar por la costa me reconciliaría con el lugar. Luego de tantos dias de lluvia que nos venian tocando, esa mañana parecìa que el sol se esforzaba en salir. El pueblo parecìa una especie de mini Chinatown amaneciendo. Quizà era la letra de los carteles en la calle, y el color que tenia en general el centro. La playa sòlo estaba a una cuadra, de camino a ella me crucè con dos jóvenes borrachos, uno de ellos me estirò la mano para hacer palmas jajaja. Me agarrò de buen humor. Caminè por la costa durante un buen rato, me acompañaba una jaurìa de perros callejeros, que ladraban a todo aquel que cruzàbamos. Por esas horas comenzaba a aclarar, y andaba algùn que otro loco como yo caminando, o trotando. Yo me sorprendìa retando a los perros como si fueran mìos, y lo peor era que me obedecìan. Sòlo veìa a unos 6 o 7 metros alrededor mìo, arena amarillenta, gruesa, aùn hùmeda, el mar gris, espumoso, verde por momentos, pero transparente siempre. La playa y el agua eran lìmpias. Yo iba juntando caracolitos, de diversos tamaños, y colores, piedritas. Pero tenia la sensación de que no avanzaba, la bruma matinal mantenìa escondidos la cadena de morros, que acompaña la costa, a lo largo de toda su extensión, èsta playa se une màs adelante con la de Moncambique (la playa màs extensa de floripa), las caminatas aquì pueden ser larguisimas. 
 


Dicen que Barra de Lagoa es el lugar ideal para entrar en contacto con la gente local, por ser una playa que se encuentra muy cercana a Lagoa de Conceicao, donde vive la mayor parte de la población estable de la isla. La laguna concentra el centro comercial de Florianopolis, y alli se desarrolla una intensa vida nocturna. Pocos turistas según dicen, y muchos brasileños. Se escucha la tìpica mùsica denominada Forrò en sus bares y sus discotecas. Y Barra por su proximidad se le parece en ese sentido, aunque la laguna y su entorno me resultò màs vistosa. Si se parecen en cuanto a su idiosincrasia, es cierto que fue donde vimos menos argentinos. Tanto en Barra como en Lagoa de Conceicao, parecen conservar mucho màs las costumbres nativas, a diferencia de otros sitios de la isla, que son lugares exclusivos de veraneo y poco asentamiento estable. Por esos dias tenia lugar en Florianòpolis la Creamfields. Eso justificaba la cantidad de pasajeros franceses y de otras partes de Europa que paraban en el Hostel Portunhol, que por aquellos dìas parecia Cannabislandia, entre otras cosas. 
 

En Barra como en muchas ciudades de Brasil es muy comùn comer en restoranes por kilo. Por lo general cuestan R$ 1,99 los 100gm. Todo era muy rico. Por unos R$ 8,00 reales te sirves un buen plato de comida y bebida (agua chica o lata de gaseosa).
 

Barra de Lagoa
está ubicada al este de la Isla de Florianópolis. Es un importante núcleo pesquero, conecta mediante el Canal da Barra al Océano Atlántico y la Lagoa da Conceição. Un pintoresco puente colgante que sólo puede ser cruzado de a pie, conecta el área principal del pueblo con el “Morro da Barra”, pasando sobre el Canal. Al cruzar el puente y continuar por un camino, se llega a la “Prainha”, una pequeña ensenada rodeada por rocas y sitios arqueológicos. Siguiendo una caminata de 15 minutos entre la exuberante vegetación, con una vista panorámica del Océano, nos encontramos con las piscinas naturales, formadas por el encuentro de las rocas con el mar. Lugar ideal para meditar contemplando la naturaleza y muy bueno para la práctica de snorkel.
La ubicación estratégica de Barra da Lagoa permite disfrutar de la estadía en este lugar, teniendo fácil y rápido acceso a otras playas de la isla: Praia Mole, Galheta (playa nudista), Joaquina y Moçambique y a la Lagoa da Conceição, que por sí sola es una atracción aparte. Barra se encuentra apenas a 20 km. del Centro, èsto la vuelve lugar estratègico para hacer base.


Me despido del mar, contenta de que haya salido un poco el sol, ahora veo los morros, y los colores del lugar un poco màs nìtidos. Regreso al hostel a desayunar, y salimos a las corridas a tomar el ómnibus. Josefina me mira seria, algo enojada. Mi caminata nos hizo atrasar. Debìamos tomar el bus de regreso a Argentina a las 10:45 de la mañana, y no faltaba tanto (Empresa Pluma Internacional, R$ 250,00 servicio comùn que por ninguna razòn ahora recomiendo, son muchas horas de viaje y es un servicio muy malo). El ómnibus hasta la Lagoa de Conceicao iba atestado de gente. Era lunes, la gente trabaja en Brasil, como en cualquier sitio del mundo. El bus tardaba màs de lo acostumbrado, al llegar a la Lagoa, diviso unos taxi parados en una calle. Asi que nos bajamos, en taxi llegariamos màs ràpido al centro.10:45 llegamos a la Rodoviària. Corrimos hasta la plataforma desde donde salia nuestro ómnibus. Por suerte aùn no habia llegado. De todos modos, como lo contè al principio de viaje, jamàs pierdo un omnibus de larga distancia con boleto en mano jajaja.
 

Antes de hacer el Check in, tuvimos tiempo para comprar garotos, golosinas, galletitas, carmelos, cigarrillos, y regalos en los locales de la Rodoviària. Luego partimos en un viaje interminable hasta Buenos Aires, Argentina.
 


Si bien esta ùltima semana en Brasil fue algo agotadora, con muchas horas arriba de buses y mucha lluvia, fue de todos modos una linda experiencia. Santa Catarina me dejò con ganas de mucho màs, y un cierto gusto a poco en algunos sitios, asi que tendrè que volver en otro momento y darle otra oportunidad a los lugares, los que transitè y los que no. Antes de subirme al ómnibus dudè unos segundos…¿y si me quedaba unos dias màs, y si volvìa a la Ilha do Mel, a Paranà, y pasaba alli los ùltimos dias de mis vacaciones, tirada al sol y bailando forrò por las noches?... Ya habia gastado mucho dinero, me conformè pensando que todo concluye al fin y subì al bus… Quizà tambièn es un poco como dice Sabina
al lugar donde haz sido feliz no debieras tratar de volver.  
 
…Y desafiando el oleaje  
sin timón ni timonel,  
por mis sueños va, ligero de equipaje,  
sobre un cascarón de nuez,  
mi corazón de viajes… 
 



FIN


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Praia da Barra de Lagoa por la mañana...

   

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