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Gambia. unas vacaciones diferentes

Escribe: voladora
Hay mil maneras de viajar y mil posibilidades para pasar unas vacaciones inolvidables, pero la oportunidad de vivir desde dentro las costumbres de un país no tiene precio.

 

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Tubabs en la orilla norte

Barra, Gambia — miércoles, 4 de agosto de 2010

Cuando te decides a hacer un viaje como voluntario, a parte del granito de arena que aportas donde vas, te abres la posibilidad de disfrutar y enriquecerte y de vivir una experiencia única.
Parece que Gambia no es un país muy turístico, la gente suele combinarlo con Senegal. Es verdad que, a priori parece no tener demasiados encantos pero, si te metes un poquito es alucinante.
 
Nuestro viaje a Gambia surgió por un proyecto que una ONG llamada “Mensajeros por Gambia” desarrolla en la orilla norte del país, concretamente en una pequeña aldea llamada Kerrgallo.
 
El objetivo de nuestro viaje era pasar unos días en la aldea, en una escuela coránica en la que conviven unos 60 niños sin sus familias. Los encargados de su educación y cuidados son el profesor Yuma y sus tres mujeres.
Hasta hace nada estos niños daban las clases bajo la sombra de un árbol pero, gracias a la ayuda de personas anónimas y de algunas ONG, ahora están construyendo una escuela preciosa.
También se ha construido un pozo y una huerta y hay una serie de proyectos para luchar contra la desnutrición. Sobre esto hay información en la página de la ONG “Mensajeros x Gambia” y en “elcolordelapapaya.blogspot.com”.
 
El color de la papaya es un “restaurante solidario” cuyos beneficios se destinan a estos niños.  El “restaurante” es un sombrajo en la huerta en el que te sirven el arroz que comen los niños todos los días con algo de carne o de pescado. La verdad es que es un sitio precioso y una oportunidad increíble para conocer de cerca cómo viven estos chavales.
 
Para llegar hasta allí hay que coger el ferry que cruza de Banjul a Barra y ahí pedirle a un taxi que te lleve a “The monkeys farm”, este taxi cuesta unos 50 dalasis, no más.
“The monkeys farm” es un hotel regentado por Gustavo (allí todo el mundo lo conoce como AHmed) y su familia. EL sitio está en medio de la sabana pero es tan acogedor que merece la pena hacer una noche allí.
La comida que preparan está buenísima y la familia es un encanto.
Desde allí el propio Gustavo te lleva a la aldea para comer allí y conocer a los chavales.
Para contactar con él la mejor manera es por el blog del color de la papaya.
 
 
Como digo, es una buena oportunidad para echarles una mano y pasar un rato agradable con los chavales. Pero una cosa importante, no hay que confundir esto con la caridad, no se trata de llegar con regalos, juguetes ni limosnas. Lo bonito de ésto es que ves directamente lo que se hará con tu dinero y pasas uno o varios días de una forma diferente.
 
Nosotros estuvimos en Kerrgallo una semana, organizamos unas olimpiadas para los chavales, ahora tienen balones y canastas de baloncesto y, además les revisamos la vista a todos los niños y también a los profesores.
De todo, lo que más agradecieron los chavales fueron esos momentos de juego y risas compartidas, el que nos mezclásemos con ellos para jugar y el que les enseñásemos deportes que no conocían. De verdad que fue precioso.

Tienen un corazón enorme y resulta imposible olvidar sus sonrisas.

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Últimos comentarios

un viajero dice:
Yo estuve en Gambia el año 2008 en Banjul y tambien asistí al colegio donde van los niños que apadrina Luis "El Nota" y me encantó.
Todo lo que vi, lo que comí y sobre todo las sonrisas y los gritos de los pequeños cuando llegas y te dicen "Tubab"
Felicidades por tu viaje y tu diario.

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baño en el río al lado de la aldea

   

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