Despues del desayuno y de despedirnos del dueño de la cabaña, que fue muy amable con nosotros tras el traspie qwue tuvimos con la billetera, emprendimos el regreso. Salimos sin mucho tráfico.
El camino es sinuoso muchas curvas y contracurvas. Cuando dejamos Bariloche y pasamos por el Valle Encantado, el paisaje parecía irreal, bruma, nueves bajas y oscuras, saque fotos desde el auto que salieron bárbaras. Cuando llegamos cerca de Piedra del Aguila comenzó a nevar en forma impresionante, casi no se veía el camino. Recien paró la nevada unos 60 km adelante. El resto del camino no tuvimos incovenientes.