Santander extremo y mojado

Escribe: pedroapoveda
Yo nací en Boyacá en límites con Santader en una población llamada Garavito distante tres horas de la región de San Gil, Barichara y el Chicamocha, pero siendo prácticamente santandereano de corazón no conocía esta hermosa región ya que desde niño siempre cogíamos hacia Chiquinquirá ó Bogotá pero jamás por la ruta de Santander. Con mi familia hace tiempo deseábamos hacer el viaje al Chicamocha y finalmente estas son mis impresiones del viaje.

 

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Capítulo 2 4

Barichara con aire colonial

Barichara, Colombia — viernes, 2 de julio de 2010

Iniciamos viaje el viernes 2 de Julio de 2010 a las 8 a.m. seis aventureros rumbo al norte por la carretera central que cruza las poblaciones de Zipaquirá, Ubaté y Chiquinquirá. Los viajeros del puesto de atrás se acomodaban con cada frenada del carro. La música Regaeetón que tanto mis hijos como los primos también empacaron para el viaje sonaba y se acomodaba con cada curva del camino. En una estación de gasolina llené full el tanque del carro una Camioneta Hyundai Tucson. Me costó $100,000 (US$50). Vamos a ver cuánto dura.

A las tres horas de viaje por una carretera perfectamente pavimentada y después de dos peajes ($5,900) (US$3)  llegamos a la población de Garavito, limite con Santander, pequeña población donde yo nací y donde vive la señora Elisa, mi mamá,  con algunos de mis diez  hermanos de los once que ella se encargó de traer a este mundo. Llegamos a las 11 a.m. y allí nos enteramos que Holanda había eliminado a Brasil del Mundial de Sudáfrica, qué tristeza.  La señora Elisa, matrona del pueblo que acaba de cumplir 82 años, toda la vida ha tenido una pequeña tienda , que atiende con ayuda de algunas nietas que la acompañan. Allí almorzamos, (imposible no aceptarle el almuerzo a la señora Elisa) y después de recibir la bendición iniciamos viaje a la 1 p.m. deseosos de llegar temprano y poder ubicarnos en nuestro cuartel general de aventura. Exactamente en Garavito cambia el piso término, así que a los 10 minutos de viaje ya estábamos en tierra caliente en tierras de Santander, bordeando el río Suárez  que nos acompañó un buen trecho del viaje avistamos a lo lejos la población de Puente Nacional,  entramos a Barbosa población de donde sale un brazo de la carretera central el Norte que le da la opción a los viajeros que vienen de la costa de Colombia escoger la ruta de Chiquinquirá ó la ruta de Tunja para ingresar a Bogotá.

 También pasamos por las poblaciones de Santana, Oiba (Otro peaje $5,900), Vado real y el Socorro, esta última famosa por ser desde allí que inició su marcha el primer revolucionario de Colombia, José Antonio Galán, quien junto a Antonio Santos iniciaron camino hacia Santafé de Bogotá, capital del Virreinato de la Nueva Granada y que se sublevaron por los altos impuestos que empezaron a cobrar los Españoles. En Zipaquirá una comitiva encabezada por la iglesia convencieron a Galán de nos seguir la marcha hasta Santafé de Bogotá a cambio de  revisar los impuestos,  finalmente terminaron engañados  y fusilados en la plaza principal. ( Cualquier parecido a nuestros días no es coincidencia) Faltando media hora para llegar a nuestro destino, tuvimos que parar porque están haciendo trabajos de mantenimiento de la vía, lo cual han aprovechado los vecinos del lugar para iniciar un negocio temporal de venta de jugo de naranja, delicioso mango partido en lonjas y venta de agua, lo cual agradecemos los viajeros ya que a esa altura del día y del viaje hace mucho calor. El regaeetón sigue sonando. Finalmente  a las 4:30 p.m. llegamos al hotel (En las fotos de promoción se veía más bonito) y nos acomodaron afortunadamente en una habitación donde nos pudimos quedar los seis. Como la agenda es muy apretada, decidimos esa misma noche ir a Barichara, distante 30 minutos desde el hotel y que según nos dijeron, de noche es una opción muy bonita de conocerlo.  El camino permite desde cierta altura tener una vista panorámica de San Gil muy hermosa (Ver fotos).  Llegamos a Barichara a las 7:15 de la noche y quedamos asombrados de la paz y tranquilidad que se respira en este lugar.

Todas las calles son adoquinas en piedra bruta y sus casas conservan la imponencia de la época de la colonización española. En el marco de la plaza principal se alza una imponente catedral con frontis totalmente adornado en piedra e iluminado que le da cierto aire a la ciudad amurallada de Cartagena. No pudimos visitar la otra iglesia de Santa Bárbara debido a que la calle de acceso la están remodelando. Yo me tomé una cerveza sentado en el anden disfrutando la tranquilidad y el clima de este hermoso pueblo. Creo que me gustaría volver a verlo en el día. Regresamos al hotel satisfechos, cansados y con mucha ansiedad por lo que nos espera el día sigiuiente. Nos encontramos con la sorpresa que el hotel tenía de huéspedes dos buses llenos de visitantes que habían armado fiesta a orillas de la piscina. La música se escuchó hasta altas horas de la noche, el sueño nos venció y no supimos a qué horas dejó de sonar. Creo que finalmente la música hizo parte del paisaje de nuestro cansancio y quedamos dormidos.



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Capítulo 2 4
 
 


 

Catedral de la Inmaculada Concepción

   

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