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Si pasabas por Europa...

Escribe: EllaesNatalia
Jelou, Hola, Shalom, iajabibi

 

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Barcelona, San Sebastián y Madrid. Cosas que pasaron en 2007

Barcelona, España — lunes, 16 de enero de 2012

De París me fui sola a la estación, y viajé hasta Port Bou que es la frontera con España (y donde, según sé, Benjamin se suicidó sin saber que la Guerra había terminado). Este viaje despertó en mí un alma aventurera que seguramente la tenía muy bien guardada y entonces quise hacer más largo el trayecto. Aunque en realidad, el tema fue que cuando quise reservar el pasaje a Barcelona salía 70 euros, por lo cual eso despertó en mí aquella alma que por dos euros se fue a la frontera -con el imaginario que uno puede tener de esa palabra que me remitió a Usa y México-, y ahi esperé un tren por el cual no pagué nada y por fin sí... me recibió la bella. Barcelona fue genial. No... GENIAL. Hermosa. Me hospedé en la casa de la hermana de una chica que trabajaba conmigo, que vive ahí con el novio en un departamente divino con un patio divino, una perra divina -pero no tanto como el mío-, ubicados en la zona donde flamean muchas banderas de todos los colores y que, según se dice extrañamente, es "la parte gay".

Me encontró la ciudad recorriendo a pie todo. Ya estaba canchera con el mapa así que no tuve problema en adecuarme a las distancias. Esta pareja tambien resultó muy amable y me llevaron a pasear y a tomar algo. Barcelona es Hermosa. El barrio gótico, Gaudi -con mi poca arquitectura o la débil que me sostenía en pie-, ochavas por cada esquina, bares, gente, rambla y por fin... sí por fin... ¡playa! Los días no me habían bronceado como me prometí volver a la ciudad, y la playa genera ese sensación de ESTAR DE VACACIONES. Por eso fui... y a la primera que llegué fue a la nudista. Para los que alguna vez han ido, entenderán que esta fuera de todo imaginario que uno tiene: mujeres flacas, tetas paradas, hombres esbeltos...

La realidad decae, digo cae, digo enfrenta con esos abuelitos que con ropa me darían mucha ternura... ¡pero en bolas inhibe mirar! Y son ellos los mas desprejuiciados a la hora de moverse y moverse con naturalidad. Si bien para un argentino no viajado da un poco de impresión tanta liberalidad, está bueno ver a la gente que no está pendiente del rollo, de la celulitis, de tetas grandes o chicas porque todas hacen topless... y me recordaban a cuando las nenas chiquitas van solo con la bombachita a la arena. Un día antes de irme de aquel lugar, decidí caminar hasta la estación para hacer la reserva del asiento hacia Granada... después de una hora de espera, me atendieron. No, no queda ningún asiento... uy, joder (tío), y... ¿para la tarde?, ¿o salir por la mañana?, ¿qué te queda?? Y... nada, es cambio de mes. Claro, yo fui el 31 para irme el primero. Hmmm, a ver qué coño queda cerca. ¿A sevilla? ¿A Córdoba? (arriesgando con mi poca geografía lo que recordaba)... Nada. Bueno ¿¿y a dónde me recomendás que me vaya entonces?? ¡¡Ah!!

¿¿Para San Sebastián tenés?? Sí quedan algunos... ¡dame uno! Volví con rapidez a mi casa para poder conectarme. Agarré mi cuaderno y busqué poco para encontrar las 3 direcciones de mails, de 4 en total que produjo mi escasa socializacion, y sentarme a escribir a 3 españolas de San Sebastián que el bendito Berlín me había hecho conocer:

Hola!!! espero se acuerden de mi!!! (siempre usando varios signos de admiración)... bueno cambié de planes! me voy para ahí!! están?? alguna ... eh... de onda... me recibe??... sino saben un hostel?

Obtuve una, pero grata, respuesta. La única que se encontraba en su ciudad se ofrecía a recibirme, 1, 2 o 7 dias si quería. Peliroja, 20 años, conviviente de padres y 2 hermanos, me buscó el 2 de agosto en la estación. San Sebastián es LO LINDO. Es el lugar de veraneo que uno debería elegir siempre. Pequeño, amistoso, vistoso -muy, la playa más linda que conocí, la vista más linda que vi, el departamento mejor ubicado que pude haber conseguido. La situación fue un poco bizarra al principio... no nos concíamos, ella es un poco callada... Estábamos en la cocina desayunando y apareció la madre -en bata-. Una mujer muy agraciada -de gracia- que no se sacaba ni la sonrisa ni el acento de encima.

A los minutos el padre -tambien en bata-, y yo pensando cómo había decidido ir a una casa de familia donde no tenía ni un mínimo de confianza... Antes de salir a recorrer, el padre nos hizo sentar. Caray pensé, entre que no tengo llave para moverme sola y este hombre que antes vi en bata quiere hablarnos, creo tener por delante 2 intensos días... Se la pasó hablando de la Argentina, que historia por aqíi, que por acá. Que la carne, los campos, la industria, los españoles... que todo lo que tenía que conocer de su ciudad -tienen un nacionalismo sansebastianero bastante importante, o un orgullo- y por fin, el aire, la libertad de nuevo... las biciletas otra vez.

En dos ruedas (cada una), anduvimos por diferentes lados. Ella me nombró un lugar que se llamaba peine de los vientos -o algo así... y cuando estábamos sentadas por ahí, aparece una cámara de un canal local y me entrevista: ¿de dónde eres? ¿sabes lo que es eso? ¿de quién es? Mezclé todo lo que pude en mi cabeza antes de responder para responder todo totalmente mezclado... ehh... ella me acaba de decir el artista... sí, es un tridente, no digo, un peine de tres dientes, de vientos eh... bueno, ¡besos a la argentina! (mentira eso no lo dije pero no sabía cómo cerrar esta breve historia).

Más tarde un poco de playa que intensificó bastante mi color. Una noche de sueño. Y un otro día donde seguí llenando el bolso que recibí prestado en Barcelona y que ya pesaba mas de 9 kg de ropa. Después playa por más de 3 horas -grata y agraciada arena y mar profundo y transparente-, volví al departamento, esta vez sola porque mi amiga, ahora sí mi amiga, estaba trabajando desde la tarde y hasta la 1 de la mañana. Fui a bañarme y apurándome porque sabía que me tenía que despedir de los padres ya que partiría temprano al otro día, me encontró la madre, con la tía, con la abuela... preparando la tortia española que no podía dejar de comer ahí...

Apuraron todo, corrienron -literalmente-, que Guiermo, pon los platos, tu el pan, bla bla... armaron una mesa en el balcón con la mejor vista que alguna vez vi... con tortia o tortilla sin chorizo pero con cebolla, ensalada, un plato de frutas, y yo. Y San Sebastián. Y la madre. Y el padre sin bata. Y el hermano. Y la tía. Y la abuela. Y dejé postergada la peli a donde iba a entrar para esperar que avanzaran las horas, y me divertí a lo loco entre conversaciones y familia. Ya no me eran extraños, ni bizarros. Y me ofrecieron que volviera cuando quisiese para allí. Más tarde fuimos por unas cervezas y luego unas horas de sueño me despertaron temprano para mi último tren. A las 8 y pico de la mañana partí con destino a Madri. Y tras el viaje más lechero y movido que tuve, arribé. Ahí me esperaba aquel cuarto mail... es decir la cuarta chica que conocí en el hostel.

Era argentina y yo había ido con su prima a la primaria. ¡Me recibió super! con una amiga brasilera embarazada y un amigo de su compañero de piso que ahora estaba afuera. Tuve que reposar unas horas y luego salimos y por la noche me hicieron un mini tour para mostrarme la plaza mayor y otras lindas partes de esa ciudad grande. Cuando salimos del bar en busca del auto del novio de la brasilera embarazada que estaba en una despedida de solteros en Amsterdam... se lo habían llevado. Así que un trajín donde igual no conseguimos retirarlo...

 Al otro día me fui al museo de Reina Sofia. Hermoso. Y me compré 2 libros. Uno a modo pantallazo sobre el surrealismo y el otro sobre la relación de Dali, con Buñuel con Lorca. Asé que animé unos 25 euros sobre la mesa, casi los últimos...
pero al otro día, ya regresaba.

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