Viaje por los 13 países de Sudamérica. empezamos en Ecuador

Escribe: Trotador55
Después de 38 años viajando por casi todo el mundo, por fin junto con mi sobrino empezaremos a último de noviembre a visitar el gran Continente de Sudamérica. Esta es la primera vez que escribo algo sobre cualquiera de mis viajes, por lo que os pido disculpas por adelantado si no lo hago muy bien o cometo algún error. Intentaremos daros toda la información.

 

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Ultimo día en Baños

Baños, Ecuador — miércoles, 23 de diciembre de 2009

Hoy me he despertado a las 8.30 am
 
He dormido de maravilla y me he despertado sin ningún dolor, parece que las pastillas han hecho su efecto, no se si ya estoy curado o en el proceso de ello, pero estoy ya con mucho mas animo que estos últimos días.
 
Ya quiero afeitarme, ducharme y empezar a hacer cosas, pues es nuestro  ultimo día aquí.
 
Me gustaría visitar antes de marchar, el museo de la iglesia y los lienzos pintados en las paredes de la basílica, ya que al leer el libro de toda la historia de Baños, me ha despertado más la  curiosidad...
 
También hacer un paseo por las cascadas con bicicleta o en buggi, y por supuesto ir a los baños termales.
 
Me he tomado las medicinas, aunque no todas a las horas que tenia que habérmelas tomado, ya que una de ellas era cada 6 horas y la he tomado a las 8 horas.
 
David no se encuentra bien y se ha quedado en la cama. Le duele la garganta creo que se ha resfriado.
 
Yo he bajado a desayunar como mínimo una sopita que estoy deseando metérmela para el cuerpo, ya que llevo tres días sin comer nada. Me han dicho que estaban preparándola y que estaría en poco tiempo lista.
 
Mientras tanto me he ido a llevar toda la ropa sucia a que nos la laven  y la he dejado allí para recogerla por la noche.
 
He vuelto al restaurante y mientras llega la sopa, me he puesto a leer el libro pues quiero terminarle antes de marchar para regalarle, no podemos llevar mas peso.
 
La sopa seguía sin salir.
 
Después de no se cuanto tiempo, el camarero se ha puesto a decirme que antes era guía turística y si habíamos visitado la casa del árbol, como le dije que no, me comió el coco para que fuésemos a visitarla, y además desde allí se veía muy bien el Tungurahua.
 
Como me dijo que solo había un autobús para subir hasta allí y salía a las 12am y ya no subía más hasta el día siguiente, subí corriendo a la habitación y le pregunte a David si quería venir el también, pues yo estaba decidido a visitar esa casa árbol y además cerca del volcán.
Yo tenía muchas ganas de marcha. El me dijo que si, y que bajaría pronto.
 
Yo seguí esperando la sopa que no llegaba, y cuando llego David, ya eran las 11.50.
 
Como no nos daba tiempo a desayunar igual que todos los días, (los huevos fritos y todo lo demás), le dije que ya no quería la sopa, que nos diera una taza de leche con cola Cao.
 
Nos la tomamos corriendo y salimos a coger el autobús que según el, pasaba a dos calles de allí.
 
Estuvimos esperando a el autobús hasta las 12.20, pero allí no pasaba nada, pregunte a una tendera y me dijo que pasaba a las 2 de la tarde. No me hizo nada de gracia que además de quedarme sin la sopa por no perder el autobús, encima no fuese a esa hora.
 
Con la misma nos fuimos a información y turismo y allí el chulito del jefe nos dijo muy seguro que el autobús no sale a las 12, si no a la una. Y que salia desde tres calles mas arriba al lado de una panaderia.
 
Como era pronto, nos quedamos sentados en un banco del parque que estaba al lado y yo seguí pensando en mi sopita que no había tomado.
 
 A las 12.50 subimos hasta la calle de arriba donde se supone que saldría el autobús.
 
Después de estar allí esperando hasta la 1.20 y el autobús no aparecía, el panadero nos dijo que salía a las 2 de la tarde.
 
Me acorde de toda la familia del chulo de información y turismo. Otro inútil que según nos dijeron estaba nombrado a dedo y que tenia que estar desescombrando las piedras de todo el volcán Tungurahua, si le cojo en esos momentos le pongo a caldo.
 
Ya hasta las pelotas de la casa del árbol, del autobús, y de los informantes, nos cogimos un taxi y nos subimos montaña arriba.
 
Como el taxista tampoco sabia donde estaba la entrada hasta la casa del árbol, el siguió subiendo hasta bastante después de terminarse la carretera asfaltada y ya por carretera de tierra
 
 Menos mal que David vio en un cartel que nos habíamos pasado, una entrada mas abajo y el taxista se dio la vuelta, si no quizás  habríamos subido hasta la misma boca del volcán.
 
Le pague 5 dólares que es lo que nos habían dicho que valía, aunque ese precio era solo hasta que se terminase lo asfaltado, como el siguió subiendo por su cuenta, tampoco le pregunte si eso valía mas.
 
Anduvimos unos 60 metros según David, a mi me parecieron 200 y ademas cuesta arriba, y allí estaba la casita encima el árbol.
 
Como llamamos y nadie contestaba, abrimos la puerta y nos metimos a esa propiedad.
 
Allí había una casita, un establo hecho zona de descanso con una parrilla y unos sofás todo descojonados.
 
También habia unos aparatos para  detectar todo movimiento sísmico del volcán y otros aparatos de más mediciones, todo eso estaba cercado con un alambre de espinos y unas estacas de madera, (debía de ser para que no entraran las tres vacas que allí había.)
 
La casita encima de un árbol.
 
 Y también dos columpios amarrados a el tronco del árbol con una cuerda, que había que tener dos pelotas bien puestas para columpiarse ahí, ya que estaban al borde de un desnivel, que si se rompe la cuerda o te resbalas del asiento, no hay quien te pare hasta 500 metros para abajo del cañón.
 
Las vistas eran fabulosas entre todas esas montañas, y justo enfrente el señor volcán Tungurahua, había bastantes nubes a su alrededor, así es que como hacia muy bueno, decidimos quedarnos allí hasta que las nubes despejaran el volcán, y mientras tanto subiríamos a la casa del árbol para desde allí tener una buena vista.
 
La casita estaba hecha encima de un árbol que era muy viejo, y que se le notaba todos los años que tenia y sus cicatrices,  le faltaba la mitad del tronco con una hendidura profunda, la casita estaba hecha de madera que parecía la habían encontrado en algún desguace, pero ahí estaba aguantando.
 
Al poco tiempo apareció Curro Jiménez y su ayudante, un hombre de unos 55 años, fuerte como todos los de esas alturas, con pelo alborotado dentro de una visera con mucha solera, y unas patillas hasta las orejas.
 
Yo le salude efusivamente, ya que me habían  dicho que se llamaba Carlos Sánchez y que era muy simpático. Además como me dijeron solía estar allí solo, por una propina te contaba toda la historia del volcán.
 
 Le dije para impresionarle que yo también era Sánchez y quizás podríamos ser parientes, el se río pero no dijo nada.
 
Cuando mas tarde le pregunte que de donde procedía, me dijo que de Colombia, a esa respuesta yo le dije que quisas no éramos familiares, pues yo no conocía a ningún familiar que procediese de Colombia.
 
Es cuando me dijo que el no era Carlos Sánchez, que ese era el propietario de la finca y que el era solo el que la cuidaba.
 
Como ya no éramos familiares de seguro, pues le dije que si podíamos quedarnos allí hasta que se despejara el volcán, me dijo que si, y con la misma desapareció.
 
Allí nos quedamos 1.30 horas, y solo en un par de ocasiones a trabes de las nubes pudimos ver la punta del volcán, pero muy poco tiempo, claro esta, los dos empezamos a disparar las cámaras como si se tratase de la única oportunidad que tendríamos de verlo.
 
Cuando ya disparamos suficientes veces, empezamos a bajar colinas abajo.
 
 Yo estaba decidido a bajar todo el camino andando, pues me encontraba muy bien y con ganas de andar (eso era por que todo es cuesta abajo)
 
Hacia tiempo que cuando veía a los turistas haciendo fotos de las flores, yo pensaban que estaban zumbados, y ahí estaba yo fotografiando todas las flores que se nos cruzaban en el camino, y lo bueno es que me gustaba, pues eran diferentes y esas no las había visto nunca.
 
Creo que las pastillas ya me estaban afectando, lo primero bajar andando, y después fotografiando florecillas y disfrutando de ello.
 
Después de bajar lo que a mí me pareció 5 kilómetros, preguntamos a un hombre que por allí apareció cargado con un bidón de unos 25 litros de agua a las espaldas, que cual era el camino para bajar hasta el mirador de la virgen.
 
Nos dio dos opciones, pero nos aconsejo un camino que era más corto, y ese seguimos.
 
Cada vez la bajada era más inclinada, tanto que había veces que había que ponerse de medio lado para no bajar rodando.
 
Cuando miré para atrás y veo que el nos seguía a unos 50 metros con todo ese peso, al poco se metió en una finca pues era el agua que llevaba para sus vacas.
 
Después de bajar un buen rato, aparecimos no en el mirador de la Virgen, si no en el complejo turístico del Luna Runtun, que está montado a todo tren y es espectacular.
Según nos dijeron a 145 dólares la noche. ( demasiado sencillas las habitaciones para nosotros)
 
Como teníamos ganas de verlo pues ya nos habían hablado de el,  ahí que nos metimos.
 
La verdad es que solo la entrada era ya llamativa, y muy bonita, pero cuando llegamos a la cafetería y vimos desde el ventanal esas vistas fue impresionante.
 
Justo debajo del mirador estaba todo el pueblo de Baños metido entre los cañones.
 
Además como eran sobre las 5.30 de la tarde, el sol estaba iluminando el pueblo de forma que se veía claramente.
 
Allí un camarero nos atendió muy amablemente y nos estuvo dando varias informaciones sobre la zona, además también había estado en España como la mayoría de las personas que hemos conocido.
 
Después teníamos que decidir, si buscar el camino hasta el mirador de la Virgen 4 Km. de caminos empinados mas luego la bajada hasta el pueblo.
 
O bajar otro camino que nos dijo el camarero que conducía directamente al fondo del pueblo.
 
O salirnos hasta la carretera principal y esperar hasta que alguien nos baje en el carro.
 
Optamos por la tercera que se veía más factible, rápida y cómoda.
 
Nos pusimos a cruzar la finca que era cuesta arriba, pero como estaba todo tan bien cuidado, la piscina, las cabañas de los huéspedes, las caballerías, el césped, etc. etc., pues se nos hizo corto.
 
Al poco nos presentamos ya cerca de la carretera y el primer carro que pasó le hicimos una señal y paro, se ofrecieron a bajarnos hasta Baños y aceptamos muy agradecidos.
 
David se fue al hotel a comer algo pues llevábamos  todo el día con solo una taza de leche, y yo me fui a la Basílica a leer en los grandes lienzos las historias de los milagros allí ocurridos cuando suplicaban a la Virgen de las aguas venditas que les salvaran las vidas.
 
Después estuve preguntando por el anciano que solía estar sentado enfrente de la Basílica y que no había visto por los últimos días, pero nadie ni siquiera le conocía,
Me dio pena pues en los últimos días que había estado yo en cama, no sabia si alguien le habría dado de comer algo.
 
Me fui al hotel, pues la idea era comer un poco y mas tarde poder ir a darnos un baño térmico y medicinal.
 
Preparamos la comida cena, y cuando terminamos de comer llegaron los tres cubanos.
 
 Como nos lo pasamos bien escuchándoles sus historias que son bastante dramáticas, pues allí nos quedamos sentados y pasando un buen rato con ellos, pero (nos quedamos sin conocer los baños termales, igual que yo sin tomar la sopita esta mañana.) además David como no se encontraba bien, no le apetecía ir.
 
Después nos fuimos todos al Cyber.
 
 Estando allí, me presentaron a un empresario el Sr. Ríos que es nieto de una de las familias mas antiguas de allí, y me llevo a enseñarme su nuevo Hostal llamado Jardin del Sol.
 
La verdad que lo está preparando muy bonito y lo mas importante, lo esta haciendo con vista a largo plazo y con muchas atenciones a los viajeros, si consigue hacerlo como me lo explico, será de los mejores del pueblo y con precios muy módicos, 8 dólares por persona incluido en el precio también servicio de Internet gratuito, menos en las temporadas altas que valdrá entre 10 y 12 dólares por persona.
 
Para cuando volví, ya se habían ido todos, y me subí a la habitación, allí empezamos a colocar todo en las mochilas y dejarlo listo para mañana partir hacia Alausí.


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