Mi viaje por Gambia y Senegal

Escribe: A-Orihuela
Un viaje por las entrañas por Gambia y Senegal

 

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De vuelta a Banjul

Banjul, Gambia — domingo, 12 de junio de 2011

                          DE  VUELTA   A   BANJUL
 
 
Nada que reseñar  en la vuelta a Banjul  salvo  las dependencias fronterizas  donde  vimos a un negro en una jaula de dos por dos  como los leones de los circos.  Estaba sentado en el suelo en el pasillo por el que pasaba todo el mundo,  expuesto al escarnio público, solo le faltaba estar agarrado a los barrotes.
Llegamos  a eso de las once de la mañana a nuestro primer hotel en Gambia,  la Residencia Jammun  de la que es dueño nuestro querido  amigo Lorenzo San Juan y a quien habíamos anunciado nuestra llegada, recibiéndonos con el mismo agrado con el que nosotros regresábamos.
 
Habíamos sido invitados  por mi amigo Gildo   -al que salvo el momento referido antes, no veía desde hacia quince años- a comer en su casa.   Nos comimos  un pescado  a   la brasa que realmente estaba suculento. Pasamos la tarde  de tertulia entre cervezas primero  y rones después.  Siempre estaremos agradecidos a tanta hospitalidad  y  atención. Le debo una cuando vuelva a  Fuerteventura a él y a su mujer.
 
A la mañana siguiente empezaba una  nueva etapa del  viaje , dejábamos  al  cantamañanas  de Buda   que  tan mal nos había servido  de guía , nada comparable a su hermano Abdulay y nos adentrábamos de nuevo en  Senegal.  Lo dicho , busca a Abdulay pasa de su hermano.
 
 Nos subimos al Ferri que cruzaba el rio que días atrás habíamos navegado. La hora que dura la  travesía del  ferri es otro espectáculo. El barco lleva muchos mas pasajeros de lo aconsejable, allí sube todo el mundo que esté esperando y lo hacen con todo tipo de vehículos, animales, mercancías,… Una vez mas, las mujeres eran las mas ocupadas , no solo estaban cargadas con el consabido niño a la espalda  sino  que estaban pendientes de no perder ninguno de los fardos que llevan para vender a un lado  y otro del rio. Desembarcados, hubimos de pasar por una plazoleta que era un hervidero de taxis, de ofrecimientos y de seres que, siendo nosotros  los únicos blancos, se empeñaban machaconamente en ofrecernos  todo tipo de artículos y servicios. Pudimos zafarnos del follón y de los persistentes perseguidores y por teléfono contactamos y conseguimos reunirnos con Mohamed Mané…. ¡ todo un personaje ¡.
 
 Mané es el hombre de confianza de unos amigos míos  que  trabajan en esta parte de África  ejecutando obras públicas pero  que  en estos momentos estaban parados. Nos dejaron un todo terreno  y al propio  Mané para que sirviera de chofer y guía. Ambas cosas las hizo a  la perfección. Mis agradecimientos Cororasa.  
 
Nos dirigíamos a Joal y Fadiouth   pasando por  Kaolak  (de doscientos mil habitantes, cruce de caminos y antigua potencia en la industria del cacahuete)   para que Mané cogiera ropa pues allí vivía.
Seis horas después accedimos   desde Joal  por un  encantador puente de madera  hasta la isla  artificial formada  por una gigantesca acumulación de  conchas de todo tipo  que es  Fadiouth. Lo consiguieron los antiguos habitantes echando intencionadamente las conchas de sus capturas en el mar al mismo sitio para  lograr el amplio y solido asentamiento actual.
 Tiene un curioso cementerio en el que los  habituales montículos que cubren los cuerpos de los allí enterrados  son, como no, de conchas. Es el único  cementerio que conozco donde están enterrados juntos cristianos y musulmanes cuyas tumbas están presididas por una cruz o por una pequeña losa.
 
Al  día siguiente, 9 de diciembre salimos  a las seis de la mañana, sin desayunar porque el hotel a esas horas no daba este servicio y en 30  kilómetros llegábamos a Mbour, pueblo pesquero interesante, en cuyas playa tuvimos ocasión de ver cómo llegaban las barcazas con las capturas efectuadas durante la noche y cómo, poco a poco, se iba llenando la playa de quienes se ocupaban de recoger y comerciar con el pescado obtenido.


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Cementerio mixto

   

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