Tailandia... seduce suavemente...

Escribe: maraton
Ignoro, si el monje observó mis dudas en participar en el acto. El caso es que, al llegar mi turno... rompió el protocolo y me preguntó en inglés mi procedencia, mi ocupación y por mi familia, para a continuación desearme en la vida y negocios toda clase de bienes... No voy ingenuamente, a anotar aquí... un cambio en mi vida, solo quiero dejar constancia de una agradable sensación de serenidad y paz, transmitida por un amable “varón” que eso sí, sin duda tenía “algo” especial

 

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Capítulo 1
 

Tailandia... seduce suavemente

Bangkok, Tailandia — sábado, 30 de mayo de 2009

THAILANDIA... seduce suavemente...  

 Esta vez sí... prometo ser conciso y limitarme a situaciones particulares que crea interesantes o simplemente amenas para viajeros y evitar una retaíla de descripciones mil veces usadas en relatos sobre éste encantador país.
Para conseguirlo voy primero a visionar mi video para refrescar, sintetizar y extraer algún fotograma para ustedes (excusen la calidad de la copia).
Barcelona-Madrid-Roma-Bangkok. Me encanta visitar Madrid, pero no a costa de retroceder geográficamente y añadir innecesariamente casi cuatro horas a un fatigoso viaje de más de doce horas...
Elegantes y encantadoras azafatas de Thai Airlines. Como es  habitual en mí entorno... pequeños problemas... esta vez con la comida. A la elección de cerdo o pollo, escojo pollo, pero al llegar a mi altura, se ha agotado y la gentil azafata se arrodilla a mi lado para disculparse y ofrecerme, el cerdo. Regresa... desolación... también se ha terminado. Me lo dice con una encantadora tristeza en su delicada carita de muñeca... la hubiera abrazado... (ojo! que en Tailandia cualquier contacto físico no está bien visto) 
Se ofrece a ir a primera clase y ver que queda por allí, me pregunta si me gustan las gambas... la digo rendido, que cualquier cosa me satisfará... reaparece con un filete de ternera exquisito!
Nos acercamos a Bangkok por la mañana y pregunto a mi "amiga" si puedo usar la filmadora en el aterrizaje ¿pero es ella? Se ha cambiado de uniforme y ahora luce un llamativo y maravilloso traje típico Thailandés. Cielos, está arrebatadora... con una sonrisa me da permiso y procedo a cambiar de asiento con mi Esposa y junto a la ventanilla, filmar la llegada.
Tomamos tierra junto a un campo de Golf y viviendas unifamiliares todas con un pequeño templo en miniatura en el jardín (colocado sobre un palo, semejante a un pajarero) En Tailandia es costumbre omnipresente e imprescindible para dar morada y descanso a los antepasados...
Guirnalda de flores de bienvenida en nuestros cuellos a cargo de otras gentiles muchachitas. Bus al Hotel situado en un barrio periférico bastante alejado del centro. Imponente Hotel de cadena, de nueva planta, habitaciones enormes con gran ventanal a una zona de casitas de muy humilde aspecto con huertillos. Incomoda sensación de cierto "escarnio" a estas pobres gentes desde nuestra habitación de lujo en el piso veinte-y-pico...
Por la noche, solo se distingue a cierta distancia los juegos de luces tintineantes del centro... pero siguen estando allí...
Reflexionando ahora sobre esta situación, me viene a la memoria unas declaraciones en La Vanguardia del escritor premio Nóbel, Derek Walcott, nacido y residente en la isla antillana de Santa Lucía,  manifesta:  "al menos, en la pobreza del Caribe hay luz, brisa y un excelente paisaje"... me temo que ni siquiera esto encajaría en aquél barrio de Bangkok! 
Una ducha y sin tiempo a reponernos del viaje, nos embarcan en la primera excursión, según el Guía mañana domingo, el palacio Real estará cerrado... primera encerrona... no es cierto. Es sólo por conveniencia personal suya y esto provoca enfado general y que sea sustituido para el resto del viaje.Es una pena, porque el hombre habla un español muy correcto y como luego descubriré en prácticamente todos los Tailandeses, de una amabilidad extrema. 
Antes de seguir, una aclaración. El saludo Wai que es juntando las manos en nuestra posición de rezo, acompañado de una inclinación de la cabeza (repito que en público, todo contacto físico no es aceptado aquí). Decía que dependiendo de la altura en que junten y eleven las manos, demuestran de abajo a arriba, menos a más  aprecio o respeto. 
El nombre de Bangkok es un "apaño". En realidad es el nombre occidentalizado de una población lindante y absorbida, su verdadero nombre se escribe así... KrungthepmahanakhonAmonrattanakosinMahintharayutthaya MahadilokphopNoppharatratchathaniburirom UdomratchaniwetmahasathaAmonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit 
Buff... como para ponerlo en una postal... y todo ello se puede traducir en:  
"Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam"
Yo le añadiría... ciudad de los canales, ciudad de las muchachas bonitas e inescrutables (siempre sonríen) ciudad gentil y amable, ciudad de la paciencia, ciudad de las imitaciones de "marcas", ciudad de la comida callejera, la de la gente feliz, la de los monjes humildes y mil cosas más... casi todas buenas! 
Como primer contacto con el país, la visita al Palacio Real es "demasiado". Le deja a uno incapaz de sorprenderse... ¿podremos encontrar algo más bonito en arquitectura?
Sin embargo, las "gentes" no dejaron nunca de sorprendernos a lo largo de todo el viaje... especialmente los "monjes" 
Voy a relatarles algunas experiencias... 
Coincidimos en los alrededores del Templo del Palacio Real con la ceremonia (muy habitual) del ingreso a "monje temporal" de un muchacho. Él, vestido con una túnica blanca, cabeza recién rapada y bajo una gran sombrilla sostenida por festivos familiares, seguidos de otros con niños, con más obsequios y flores. 
Por lo visto es algo parecido al servicio militar de occidente, sólo que aquí no es obligatorio aunque si instituido y respetado por tradición. El compromiso es por unos meses, durante los cuales reciben instrucción sobre varias materias, no solamente religiosas y se puede abandonar en cualquier momento, pero casi nunca sucede ya que sería un gran disgusto para la familia. Algunos ya no lo dejan y siguen de monjes.
Comen dos veces al día y ambas por la mañana. Su ración depende de la buena voluntad de la gente. Pasan con un recipiente por la calle y las buenas gentes les dan lo que pueden, luego regresan al templo y se lo reparten equitativamente.
Presencié una tierna escena en un hotel camino del Norte, en el que nos albergamos una noche.
Como es mi costumbre, salí a pasear, justo al despuntar el día y me acerqué a un río muy próximo... allí en medio de las brumas matinales y las frías aguas, un pescador clavaba unos palos con unas redes, peligrosamente sumergido hasta la cintura.
Al volver a las cabañas-alojamiento, en medio de unos inmensos jardines, en un estrecho caminito, de súbito nos topamos un anciano monje budista y yo.
El monje "impedido" montaba en una especie de triciclo que hacía avanzar por medio de una palanca. Su mirada expresaba cierto "pesar y vergüenza" por haber interrumpido mi solitario paseo y entiendo también, al hecho de que yo pudiera interpretar equivocadamente, que iba allí a mendigar el sustento e izo ademán de retroceder (el aceptar comida se entiende en Tailandia como un "favor")
Con una sonrisa, tomé un caminito lateral para indicarle que "por favor" siguiera sin reparo su camino.
Como imaginé... me acerqué sigilosamente y a través de la espesa vegetación pude observar al monje y la dueña del Hotel, frente a la recepción, solitarios los dos... ella le ofrecía un gran plato con alimentos adornados con flores. A continuación la bella y elegante Dama se arrodilló a su lado y recibió la bendición del anciano. ¡Cuanta humildad, veneración a los ancianos y amor por los semejantes! 
En otra ocasión, en el Templo Doi Suthep, situado en la cima de una montaña, una larga fila de gente, muchos de ellos turistas, aguardaban turno para arrodillarse delante de un "paciente" joven monje sentado (piernas cruzadas), en una amplia sala desprovista de todo signo o adorno. Uno a uno, les anudaba en la muñeca una sencilla pulsera compuesta de un simple hilo de lana, acompañando el acto con una sencilla y repetida frase para mí "incomprensible".
No me pareció una "pantomima más para turistas" y simplemente como muestra de respeto a las costumbres locales, me uní a la cola. Ignoro, si el monje observó mis dudas en participar en el acto. El caso es que, al llegar mi turno... rompió el protocolo y me preguntó en inglés mi procedencia, mi ocupación y por mi familia, para a continuación desearme en la vida y negocios toda clase de bienes... No voy  ingenuamente, a anotar aquí... un cambio en mi vida, solo quiero dejar constancia de una agradable sensación de serenidad y paz, transmitida por un amable "varón" que eso sí, sin duda tenía "algo" especial! 
Por último en relación a los "monjes" voy a contarles la que en realidad fue mi primera experiencia con este colectivo en Tailandia.
Visitábamos Wat Benchamabophit (significa el templo de mármol)  ejemplar único, es este Templo de Bangkok, construido en mármol italiano de Carrara y es bellísimo. Coincidimos en la visita con un equipo de la Televisión Francesa que estaba rodando un documental. Preparando una entrevista con el Monje más anciano, escogieron para ajustar luces y enfoque a un monje "figurante" y lo colocaron en el centro de la plaza interior del Templo. Entonces cámara y luces casi preparadas, se cortó el suministro eléctrico y director y equipo entero salió al exterior dónde estaba el generador para intentar ponerlo de nuevo en marcha.
Como pasaban los minutos y no regresaban, el Monje Principal mandó al "monje figurante" a descansar y ocupó él estoicamente su lugar. Al terminar nuestra visita unos veinte minutos más tarde allí seguía impasible el anciano Monje. ¡Otra sorprendente muestra de humildad y auto disciplina!  
Como contrapunto... una anotación. Quedé mudo de sorpresa en un Templo de Bangkok al observar junto a un Buda de oro macizo muy venerado, una hilera de algo parecido a máquinas automáticas que al mejor o peor  "estilo de Las Vegas" colocando una moneda expedían unos papelitos que quiero adivinar, informaban de lo que te deparaba el "futuro". Sólo faltaban los rodillos girando... La verdad es que cuando la ocasión, nadie usaba su ingenua-supuesta-profética-revelación! 
Ahora, unas anotaciones de mi "bloc"... He observado que algunos visitantes no dudan en definir a Tailandia como un país de "grandes contrastes" y las dos anécdotas que relato más adelante referentes a "los contactos físicos" avalan éste parecer... pero antes quiero contarles otra anécdota personal. 
Abandonado por mi Esposa que no gusta de participar en "montajes" de tipo turístico, compartí con el abuelo del grupito la corta excursión a lomos de un elefante.De entre los casi cincuenta elefantes participantes... justamente a mi tuvo que tocarme el que entrenaba un mahout "trastocado". No es broma... se pasó todo el viaje hablando al elefante a la oreja, cantándole canciones y contándole chistes.
Los demás manhouts nos hicieron señas de que no estaba bien de la "azotea" y guardaron una buena distancia de nuestro paquidermo y entrenador.
Luego dirán ustedes que me invento historias... pero les aseguro que es cierto.
Bueno como no ocurrió nada grave, paso al siguiente tema y último. 
Como he insistido mucho en lo de lo inconveniente del "contacto personal", voy a contarles dos casos en el que este "contacto" es permitido y además en algún caso, alentado...
En el curso del viaje programado, nos "obsequiaron con una demostración de "kickboxing" y al contrario de la "lucha libre" en que es obvio que los golpes son en su mayoría pactados entre los luchadores, aquí les aseguro que se "pegan" de verdad!
La verdad es que nunca me han gustado los deportes con alguna  "violencia" física, solamente el Rugby me apasiona, pero la caballerosidad en éste deporte está fuera de dudas.
Admiro en estos muchachos su preparación física, pero nada más... por otro lado, que contraste con la delicadeza de las danzas de éste país.
Otro tema de "contacto" es el de los masajes.
En nuestro primer Hotel del Bangkok dos chicas jóvenes de nuestro grupo contrataron los servicios oficiales del Hotel para un masaje corporal.
En el Autobús, no se cansaban de elogiar los "bienes" obtenidos e incluso expresaron que si llegaba la ocasión convencerían al anciano padre que acompañaba a una de ellas para que contratara una sesión.
El Guía nos informó que en Chiang Mai él podía encargarse de ello para todos nosotros y además mucho más económico que en la Capital.
Nos apuntamos todos y sobre las 4 de la tarde inundamos los veinte-y-pico el modesto, pero limpio local. Nos esperaban otras tantas "masajistas" de todas las edades. Al primer piso, primero subieron las mujeres, luego, a los pocos hombres nos introdujeron en el mismo salón, ellas ya preparadas y recatadamente cubiertas con toallas... sin embargo, los chillidos de éstas advirtieron a los responsables que esta costumbre obviamente, aceptada en su mundo, no "cuadraba" con nuestra sección femenina...
Bueno, para mí terror, se me auto-asignó una "voluminosa" (cosa rara) mujer de unos cincuenta años que muy experimentada, sin piedad se me sentó encima y no dejó un milímetro de mi cuerpo sin tortura o ánimo de "extensión". Cielos no me lo interpreten al pié de la letra... pues la cosa no iba por ahí!
Después de casi una hora, con descanso incluido, bajamos todos  las escaleras, dando saltitos, incapaces de ajustar nuestros resortes físicos a su habitual función.
En resumen, se lo recomiendo, siempre que desechen la idea equivocadamente extendida, como fuente de "placeres orientales". Estos son "otros" masajes Tailandeses! 
He mencionado al anciano que nos acompañaba. Se trataba de un  "trabajado hombre de campo" esforzado habitante de las antaño "duras" tierras del centro de la Península Española. Por ello, es excusable su particular punto de vista, que originó una "especial" anécdota.
Se la cuento... discurríamos por una vasta extensión de tierras sembradas de cereal. Grupitos de cuatro o cinco mujeres iban cortando con una hoz pequeños haces de espigas a un lento y pausado ritmo. Nuestro "hombre" pidió al chofer que se detuviera.Bajó y tomando la hoz de una de las mujeres, procedió con un solo corte a obtener el triple de lo que estaban cosechando las atribuladas, pero aún así, sonrientes mujeres.
Mientras nosotros desde el Autobús aplaudíamos por la aparente "lección" de nuestro compañero, el Guía entristecido, en un susurro,  me confió... que las mujeres cobraban casi como un "pactado" subsidio del Estado, una pequeña paga por cada día de trabajo en el campo, por ello intentaban alargar al máximo el tiempo de labor... la demostración de nuestro anciano probablemente, les privó de medio día de paga... y aún así nos sonreían y saludaban aparentemente agradecidas...
Que gran lección de un pueblo humilde pero "orgulloso", incapaz de cobrar un subsidio, si no es a cambio de al menos, un mínimo trabajo.   


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Últimos comentarios

maratial dice:

Excelente relato! (como siempre) porque nos describes muy bien todas esas cosas que nos gustaria ver y vivir en Tailandia. Un beso!

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maraton dice:

Gracias Maratial: Mi Esposa dice que escribo lo que gusta a las mujeres leer... no es mi particular intención. Simplemente intento describir mi punto de vista. Pero desde luego, celebro que guste!
Otro beso.

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entropia2002 dice:

Preciosos tu relato...un viaje estremecedor!!!

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pibaes dice:

Me ha gustado conocer de esos pequeños detalles que conforman un viaje...y me ha servido para el mio en octubre, gracias por compartir esta bella experiencia...
Saludos

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maraton dice:

Entropia. Como siempre, agradezco tus escuetos comentarios... dignos de ilustrar la solapa o reseña de un imaginario libro!
Pibaes. Celebraría te sirviera de algo, pero Tailandia es mucho...mucho más que mis pobres experiencias. Imagina en tu viaje, que vas pasando páginas de un fabuloso libro de Hadas...

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gjlrp2000 dice:

Que buen Relato!!....Te felicito por esa gran experiencia...
Saludos desde Colombia!

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Bangkok. Vista desde las elevadas Autovías

   

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